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El sexo pierde interés

Ginecólogos y sexólogos de Latinoamérica revelaron que la mayoría de  consultas por eyaculación precoz, disfunción eréctil y anorgasmia, son de personas menores de 40 años.

El Espectador

19 de noviembre de 2008 - 01:47 a. m.
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Cualquiera supone, lo afirma la tradición y lo sostiene el imaginario colectivo, que los jóvenes son los que más se lucen en la cama, los que más disfrutan del sexo, los que más lo practican y los que menos dificultades tienen a la hora de entregarse a la búsqueda del placer. Sin embargo, las estadísticas de los expertos muestran una realidad distinta, pues hoy son los adolescentes quienes más requieren de la asesoría médica y psicológica para sobreponerse a los problemas sexuales que parecen aquejarlos de manera constante.

Así lo reveló un extenso reportaje publicado el martes en el periódico el Clarín de Buenos Aires, en el que a través de testimonios y estadísticas se evidenció que la pérdida del deseo sexual no es cosa de viejos. La recopilación de esta información por parte de los médicos y especialistas en  disfunciones sexuales fue relativamente fácil, gracias a la personalidad desinhibida de los jóvenes y a que no les da vergüenza aceptar que tienen un problema que afecta su vida sexual.  Generalmente, los hombres sufren de eyaculación precoz y disfunción eréctil, y las mujeres de anorgasmia, vaginismo y dispareunia (dolor durante la relación sexual).

Además de fobias y contrafobias como el sexo compulsivo e irreflexivo y la falta de deseo. Juan Carlos Kusnetzoff, médico y sexólogo, explica que los jóvenes vuelcan gran parte de su libido en la profesión y el trabajo y viven inmersos en una velocidad y un nivel de estrés que desvinculan el deseo sexual a niveles inéditos para una edad en la que históricamente la vida sexual atravesaba sus mejores momentos. Y agregó que “el 65% de las personas que acuden a consulta tiene entre 18 y 26 años”.

Desde hace cerca de cinco años esta situación ha comenzado a ser más frecuente, lo cual despertó la atención de los especialistas en el tema. Según Kusnetzoff, hasta hace una década la mayoría de las consultas también involucraban dificultades de erección, pero en poblaciones mayores, de entre 30 y 75 años. “No es que los más grandes hayan dejado de consultar, sino que esta franja disminuyó frente al avance de la juventud. De hecho, un buen porcentaje de parejas jóvenes van al médico juntos”.

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Por su parte, Adrián Sapetti, psiquíatra y presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, aseguró al diario el Clarín que “la consulta de pacientes entre los 20 y los 40 años creció más de un 30% en el último año, algo vinculado, a mi criterio, a un mayor consumo de viagra entre los jóvenes, quienes sienten mucha presión por el  temor al fracaso, a no estar a la altura de lo que se considera como “buen sexo”.

Andrés Sabogal, un joven de 24 años que estudia en la Universidad Javeriana de Bogotá, así lo confiesa. “Tenía dificultades para complacer a mi novia, no duraba mucho tiempo y a veces ni siquiera me daban ganas de estar con ella. No se lo dije a nadie, pues mi reputación quedaría acabada, así que decidí empezar a tomar viagra”.

Lo cierto es que los expertos coinciden en que esta cultura del rendimiento sexual es la que lleva al consumo temprano y abusivo de productos como el viagra. Una situación que deberá comenzar a abordarse en los programas de educación sexual, pues, según los expertos, sólo de esta forma los jóvenes estarán a salvo de caer en las redes de la presión de grupo y de creer en los mitos que se imponen cada vez con más fuerza en esta generación.

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Por El Espectador

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