14 Sep 2012 - 9:28 p. m.

El tinto, una forma de rebusque

El tinto ha sacado adelante a Jason y su familia, el sueldo que logra con este trabajo es lo que requiere para subsistir y aunque haciendo cuentas pareciera que este joven ganara un buen sueldo, en el momento de cruzarlo con su lista de gastos, le queda muy poco dinero libre.

Por Jessicadoes, colaboradora de Soyperiodista.com

A nivel internacional, Colombia es reconocido por ser un país productor de café. El tinto, como le llaman coloquialmente, hace parte de la estructura social y económica de los colombianos, ya no se trata de una bebida, podría hablarse de un elixir que despeja, despierta, calienta, hace parte de los negocios, la charla insustancial, la meditación, el ensueño y de hasta el mismo silencio. Ya sea formal e informalmente, Bogotá vive del café, el pocillo de tinto es un instrumento de comercio social eficaz, porque al parecer todo funciona mas fácil con esta bebida.

Jason Bonilla es un joven huilense de 25 años, quien a los 19 decidió mudarse a la capital del país con el deseo de encontrar mejores posibilidades laborales y con ello brindarle un mejor futuro a sus tres hermanos menores, a su compañera y a su pequeño hijo de 2 años; pero descubrió que el no tener una formación escolar, puede convertirse en uno de los mayores impedimentos al momento de conseguir trabajo.

Desde hace 4 años y medio hace parte de los cientos de vendedores ambulantes de tinto de Bogotá, oficio en el que jamás imaginó incurrir, pero que le otorgó una forma de trabajo y de sustento. “Mi intención era llegar a Bogotá y trabajar en un restaurante o algo así, pero me di cuenta que acá es mas difícil que en Neiva, aquí la gente vive del rebusque, y eso es lo que aprendí; a rebuscarme el sustento para sobrevivir. Al principio vendí lotería y chance, pero después de que recogieron los talonarios eso se acabó; luego vendí dulces, pero era difícil ya que yo era muy penoso”.

Una microempresa independiente es la que acogió a Jason y a siete personas más, para quienes la jornada empieza a las 6:00 de la mañana en una casa del sector del Ricaurte, en la que son abastecidos de tinto, aromática, café con leche y limonada. A las 8:00 a.m. Jason emprende su recorrido, impulsando con sus manos un pequeño carrito en el cual lleva dos termos y una greca. Su día comienza en la carrera 24 con calle sexta, pasando luego por el sector de San Andresito del San José y culminando en la carrera 27.

Jason transita por cada uno de los locales de los centros comerciales ofreciendo sus bebidas a los comerciantes que se disponen a iniciar labores en este sector. Su frase mas común es “Buenos días, ¿vas a tomar alguito?” él tiene claro que cada persona a la que le ofrece, es una oportunidad para brindarle una mejor calidad de vida a su familia. “Me toca voltear harto para poder sacar buen sueldo. A mi me pagan por vaso vendido, si es de limonada a $350 y nosotros la vendemos a $700, y por lo demás me pagan $250 el vaso. Prácticamente el negocio es por mitad”.

La tarea de este joven no es nada fácil, en el día realiza tres recorridos, lo cual pareciera una carrera contra el tiempo, además debe hallar la forma de que las personas compren su tinto, puesto que no es el único vendedor de la zona; empresas como Súper Café, Café Express, entre otras, también reparten en este sector complicando la labor de Jason. “Cuando comencé con los tintos, no fue fácil, solo vendía 50 tintos diarios pero eso no me daba para pagar todos mis gastos. Pero poco a poco las personas me fueron conociendo, hoy vendo de 230 a 240 vasos diarios y eso que las ventas han bajado por lo que ahora hay mucha competencia, aunque tratamos de respetarnos los horarios y los precios de venta, no deja de ser difícil competir”.

El tinto ha sacado adelante a Jason y su familia, el sueldo que logra con este trabajo es lo que requiere para subsistir y aunque haciendo cuentas pareciera que este joven ganara un buen sueldo, en el momento de cruzarlo con su lista de gastos, le queda muy poco dinero libre.

“Esta es mi forma de subsistir y lo hago con agrado. El tinto sea como sea me ha permitido darles educación a mis hermanos, mantener a mi señora y mi hijo, pagar un arriendo, deudas; Lo único maluco es que no me queda casi tiempo, trabajo todos los días y llego muy cansado a la casa, pero me toca porque de no ser así no me alcanzaría a sacar $1´800.000 de sueldo que requiero al mes. De ese tamaño son mis gastos como mis ingresos y si no trabajo un día pues se reduce mi ganancia”, concluye Jason.

Por Jessicadoes, colaboradora de Soyperiodista.com

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