12 Sep 2012 - 6:56 p. m.

En Dieppe, el cerf-volant es una cometa

El 17° Festival Internacional de “Cerf-Volants” de Dieppe (1) que se realiza desde el 9 y hasta el 16 de septiembre de 2012 en este puerto francés sobre el Canal de La Mancha, condensa una buena parte de esa historia.

Por MH Escalante, colaboradora de Soyperiodista.com, desde Francia

Las únicas que abandonan el puerto de Dieppe cuando llegan las cometas son las gaviotas. Las bandadas se van hacia otros lares cuando notan que en el cielo se instala un ambiente confuso de objetos en movimiento. En el suelo de Dieppe, un aviso indica a los hombres el “Corredor del viento”. Entre la playa y los primeros edificios que se levantan frente al mar, un vasto terreno se ofrece a una danza de extrañas figuras de colores. La sofisticación de sus formas y sus peripecias aéreas nos indican que estamos ante el más importante concurso de cometas en el mundo.

La historia del vuelo de cometas es extensa. Las primeras habrían aparecido en China hace dos mil años. El 17° Festival Internacional de “Cerf-Volants” de Dieppe (1) que se realiza desde el 9 y hasta el 16 de septiembre de 2012 en este puerto francés sobre el Canal de La Mancha, condensa una buena parte de esa historia. El vuelo de cometas es una tradición milenaria que ha sido adoptanda con el paso del tiempo por los hombres del mundo entero.

El primer Festival de cometas de Dieppe, un puerto con un flujo permanente de turistas por vía marítima con el puerto de Newhaven en Inglaterra, nació oficialmente en 1980 del simple deseo de un aficionado, un artista que quiso conjugar la playa, el mar y el viento con el vuelo de una cometa.

La 17° edición de este Festival que se realiza cada dos años, se inaguró esta vez bajo el título de :“Los 5 elementos, tesoros de la Humanidad”, en alusión a los cinco continentes. Sus organizadores esperan cerca de 750 mil visitantes y en esta edición se tiene como invitado de honor a Gran Bretaña, en homenaje a la Reina Isabel II en el año de su Jubileo y a Londres, por la celebración de los Juegos Olímpicos.

La gente viene a Dieppe para admirar la belleza del sitio y los originales diseños de las cometas, así como la maestría de los cometeros del mundo entero. También para informarse pues esta práctica no es solamente un juego de niños. El alto nivel de tecnicidad que se ha logrado en la fabricación y vuelo de cometas ha formado cometeros cada vez más profesionales. Europa, Estados Unidos, Australia se destacan por el uso de materiales high-tech, más ligeros y resistentes al agua, el viento y los rayos de sol. Ellos exploran también nuevas formas para que las cometas desarrollen una fuerza aerodinámica superior.

Pero las cometas artesanales siguen ocupando un puesto de honor en el Festival de Dieppe. Nadie se atreve a refutar la belleza y la perfección del vuelo de los tradicionales dragones chinos, vietnamitas o coreanos, con colas de papel interminables, capaces de ondear con brío horas y horas bajo fuertes vientos.

"Cerf- volants", palabra mágica en francés para llamar a las cometas. Según el cometero Belga Nest Lernout, la palabra Cerf- hallaría su orígen en un insecto, el ciervo volante (Lucanus servus), dotado de dos antenas en forma de cuernos de ciervo. Este insecto habría sido el juguete de los niños de otras épocas. El juego consistía en atarle un hilo a las patas traseras para que cuando volara se quede volando en el mismo sitio.

Esta semana los “cerf-volantistes”, de 40 países incluído Colombia, participan en diversas disciplinas: cometas de combate, cometas artísticas, cometas deportivas, cometas artesanales, cometas acrobáticas, son ellas las que ejecutan el ballet aéreo y las cometas innovadoras, las que pueden salvar vidas humanas. Este año la novedad del Festival de Dieppe es la cometa de Senegal.

Concebidas por un apasionado francés, Stéphane Blanco, estas cometas tienen un objetivo de servicio : prestar auxilio a los pescadores en alta mar. Varios pescadores senegaleses han perecido pues sus embarcaciones se quedan varadas en medio del mar, ya sea por falta de combustible, - demasiado costoso para ellos- , o por daños en el motor. Las cometas de Senegal, de 6 m2 atadas a una piragua de 8 metros de largo pueden impulsarla desarrollando una velocidad de 3 a 4 nudos (5 à 8 km/h) en función de la fuerza del viento. Ya se abrió una microempresa en Senegal para fabricar las primeras “100 cometas por la vida”. Africa merece mucho más que cometas pero quedarse quietos no es tampoco una solución.

En el cielo de Dieppe, al borde del mar, se ven flotar ahora seres marinos, pulpos de colores con enormes tentáculos, ballenas que nadan escoltadas por delfines. Una Manta los acecha. Un lagarto de Indonesia de 80 metros de largo se quedó enredado en un poste de luz. Unos peces rojos se disputan un camino.

Los seres terrestres se van a los cielos. Unos tulipanes rojos se acercan a las ballenas. Una muñeca de facciones mayas nos mira fijamente al ritmo del viento. Un caballo de color naranja cabalga en el vacío. En medio de esas formas se destaca una cometa plana, octogonal con el rostro de Cristo. Es el “Sagrado Corazón” de Max da Fonseca Cardoso de la delegación de Brasil.

En ese mundo de cometas se mantiene ergida otra blanca, hexagonal, plana, con una inmensa cola de colores y el dibujo de una vaca. Es “La vaca anoréxica” que un niño colombiano creó para la cometa de Inés Uribe y Jairo Montoya de la delegación de Colombia.

Gracias a estos profesores de Filosofía originarios de Medellín, invitados regularmente al Festival de Dieppe, la bandera colombiana ondea ahora junto a las de China, Gran Bretaña, Canadá, Brasil, Filipinas, Israel, Vietnam, Ucrania, Guatemala, Bélgica, Francia, Irlanda, Ecuador, Italia, Suiza, Tasmania, Senegal, Corea, Camboya, India, Dinamarca, Escocia, Nepal, Países Bajos, Estados Unidos…ocho países por cada continente.

Se atribuye a las cometas cualidades prodigiosas. Se dice que el vuelo de la cometa aporta serenidad. Es eso lo que justamente proyecta el Festival de Dieppe. Nada más zen que esta conjugación de aire, agua, viento y acantilados para un espectáculo continuo de ocho días al borde del mar.

En Guatemala se cree que las cometas tienen efectos sanatorios. La cometa representa para los guatemaltecos el alma de los difuntos. La tradición dice que se las debe hacer volar en los cementerios el 1 de noviembre. Cuando llegan a lo más alto del cielo las familias dolientes les cortan la cuerda para que se vayan como deben irse las almas de sus seres queridos.

Inés Uribe piensa que las cometas sirven de herramienta para desarrollar en los niños la cultura de la paz. “El niño que vuela una cometa aprende a solucionar conflictos pues en el vuelo de la cometa se tiene una experiencia esencial. Cuando se está volando cometas, - las cometas por lo general se enredan; el viento que es juguetón las enreda -, la primera actitud que se tiene es: yo halo, tu halas… Si seguimos así las dos cuerdas terminarán por convertirse en tijeras y se cortan. Pero, si tú te unes a mí y yo me uno a tí el nudo baja a las manos de los dos y si lo desenredamos salvamos nuestras cometas. El niño que eleva cometas aprende a solucionar los problemas cotidianos y nuestra violencia esta hecha de problemas mínimos cotidianos”.

El Festival Internacional de “Cerf-Volant” de Dieppe busca transmitir ese mismo principio de paz: inventarnos a través del vuelo de una cometa un mundo más humano, amigable y solidario, Ese es el mensaje universal de las cometas.

A bientôt

Por MH Escalante, colaboradora de Soyperiodista.com, desde Francia

Temas relacionados

Francia
Comparte: