14 Feb 2009 - 2:20 a. m.

En escena con el arte

El talento de la protagonista de ‘Bermúdez’ va más allá de sus apariciones en televisión.

Lina María Gómez González

Al llegar a casa, son Ágata y Romeo quienes dan la bienvenida a Valentina Rendón. Ágata y Romeo, más que sus gatos, son su compañía y sus cómplices a la hora de estudiar libretos, componer canciones, pintar sobre un lienzo o escribir sus más íntimos sentimientos. Ágata y Romeo son también sus escuderos, por ello, se pasean alrededor de Valentina y se posan en sus piernas mientras ella cuenta las anécdotas de su vida como bailarina, cantante, pintora, actriz y su primera experiencia como guionista.

Es quizá la actuación el oficio que más reconocimiento ante el público le ha dado, pero no su primer acercamiento al mundo de ser una artista. Desde niña ha sido inquieta y por eso su mamá la inscribió en clases de pintura. De los lienzos y los pinceles pasó a las baletas y el tutú. Aunque su paso por el ballet fue temporal, esas lecciones salieron a relucir cuando participó y ganó el concurso Bailando por un sueño. Mientras pintaba y hacía piruetas de danza, también componía y cantaba acompañada por su guitarra.

En la adolescencia conoció al maestro Juan Guillermo Vallejo, su mejor amigo, con quien pintó el mural Parque de los Novios, Telón de Boca y Monumento a Benco Biojó. Trabajando con él entendió que el arte podía ser un estilo de vida y una profesión. A los pocos meses se presentó a un casting para una beca de actuación, pasó y dejó atrás la casa de sus padres en Manizales y los ocho semestres de diseño industrial. Y ahí empezó su recorrido como actriz, labor que Ágata y Romeo han visto de cerca desde que son su compañía.

Pero estos felinos que ella adora también son testigos de que la música sigue corriendo por sus venas y que le regocija el alma. Desde que empieza el día hasta que termina, Valentina está cantando o tarareando alguna melodía. En estos días, por ejemplo, su preferida es Casi, de la colombiana Marta Gómez, pero en otros momentos es el jazz de Paula Cole o un bullerengue de las cantaoras del litoral Caribe. Sin embargo, ese oficio de componer y cantar ha sido relegado por la actuación y ahora también por la escritura.


Las letras ocupan un lugar importante, tanto así que escribió un guión cinematográfico, desarrollado a partir de una idea original de Haik Gazarian, actual pareja de Valentina. Muy pronto se conocerá el resultado de su inspiración porque por estos días se rueda en Venezuela la película de época Venecia, producida y protagonizada por Rudy Rodríguez y el actor mexicano Alfonso Herrera. “La escritura la descubrí hace poco como profesión. Siempre he escrito cosas muy íntimas. Por primera vez soy coguionista de una película y el hecho de tener esa responsabilidad y ver que los actores están dándole vida a tus palabras es interesante. Esto ha sido un descubrimiento, es como si estuviera descubriendo un hijo. Eso es hermosísimo”, comenta Valentina, mientras termina de encender la chimenea y Romeo se le acerca para que lo consienta.

Mientras acaricia a sus mascotas, Valentina cuenta que la música y el baile son para ella sinónimos de felicidad. La actuación es el divertimento que le da un placer enorme, la pintura es su estado de meditación y la escritura es un acto de catarsis y de honestidad. Y que su vida seguirá rotando entre la pintura, la música, la actuación, el baile y la escritura porque más que actriz o cantante se considera una artista.

Temas relacionados

Actrices
Comparte: