1 Apr 2019 - 4:21 p. m.

En Latinoamérica 60 de 100 universidades no tienen protocolo contra acoso y violencia sexual

De acuerdo con un reciente estudio, los casos más preocupantes de la región se encuentran en los países del Triángulo Norte de Centroamérica, en Cuba y en Venezuela.

Agencia Anadolu

Aunque la universidad es un espacio para el aprendizaje, la investigación académica, el crecimiento profesional y personal, un reciente estudio de la plataforma Distintas Latitudes y la Red LATAM de Jóvenes Periodistas en 100 universidades de 16 países de la región refleja lo insuficientes que son las herramientas para hacerle frente a tipos de violencia como la sexual.

La investigación, titulada ‘Pasó en la U’, concluyó que de esas 100 universidades solo el 40% cuenta con protocolos para atender, prevenir o sancionar el acoso y la violencia sexual, “aunque no en todos los casos son públicos ni de fácil consulta”, señala el informe.

De acuerdo con el documento, otro “36% de las universidades no tiene una política específica para atender este tema y un 24% restante no contestó nuestras preguntas, presumiblemente porque tampoco cuentan con ellos, ni hay indicios de su existencia”.

La muestra se realizó mediante una metodología que seleccionó en una proporción de 50/50 a instituciones de acuerdo con el número de estudiantes y con un medidor que evalúa la calidad de la enseñanza, es decir, por su prestigio. Fueron analizadas 51 universidades privadas, 48 públicas y una de subvención estatal que aglomeran a más de cuatro millones quinientos mil estudiantes de diferentes programas y niveles académicos.

Los investigadores alertan que estas personas, que rondan entre los 18 y los 29 años, están expuestas a diversos tipos de violencia de manera constante, pues “no es un secreto que América Latina es una de las regiones más violentas del mundo”, según el informe.

Gracias a la metodología utilizada para este reportaje, hay academias públicas tan grandes como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), privadas de elite, como la Torcuato Di Tella, en Argentina, o corporaciones universitarias privadas y confesionales con alta población estudiantil como Uniminuto, en Colombia. “Sin embargo, no importa si son públicas o privadas: la falta de políticas públicas para atender el acoso y la violencia sexual es una constante”, destaca el trabajo.

Y pese a que ha habido avances en instituciones de educación superior que han empezado a “reflexionar y tomar acciones concretas para frenar, prevenir o sancionar el acoso y la violencia sexual”, aún hay un largo camino por recorrer.

Lizbeth Hernández, editora general de Distintas Latitudes, destaca que “esto (ocurre) en un contexto en el que el sabemos que muchos movimientos feministas y de mujeres han impulsado bastante el rechazo a la violencia y en particular al acoso, a los feminicidios”.

Hernández le precisó a la Agencia Anadolu que un protocolo no se reduce a una guía, una normativa o algo similar, sino a un “documento que exige acciones para prevenir o hacer frente a casos de este tipo de situaciones”.

Pero añadió que aunque hay acciones y situaciones diversas al respecto, es importante, más allá de ello, considerar que hay una “responsabilidad institucional a la que hay que apelar”.

“Las universidades no se pueden abstraer de los contextos de violencia que se viven en distintos países de la región, porque prácticamente en todos los países que revisamos hay un grado y un nivel de violencia de género fuerte, expresado a través de casos de feminicidio, violencia doméstica y, por supuesto, acoso en las universidades. Va del ámbito privado al público y, desafortunadamente, es algo que está ahí”, dijo.

Centroamérica, Venezuela y Cuba, los casos más preocupantes

Otro de los resultados que arrojó la indagación y que llamó la atención de los investigadores es que en Centroamérica, en la zona del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), los números son más dramáticos.

Según el documento, si se mira región por región, “Centroamérica es donde menos universidades con protocolos encontramos. De 30 universidades analizadas en Costa Rica (6), El Salvador (6), Guatemala (6), Honduras (6) y Nicaragua (6), solamente nueve cuentan con estos documentos. Sin embargo, al hacer zoom en países del Triángulo Norte, los números son más dramáticos: únicamente 3 de 18 universidades han publicado estas normativas”.

Se trata de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (privada), en El Salvador; la Rafael Landívar (privada), en Guatemala, y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (pública).

En países como Venezuela, Brasil, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Paraguay tampoco es usual encontrar protocolos para atender, prevenir o sancionar el acoso y la violencia sexual. 

Hernández explica que, además del nivel de violencia en esas sociedades, esto tiene que ver con numerosas situaciones o factores, como un nivel “biológico” o sociológico: “Muchos de estos países son conservadores, en donde la agenda de las mujeres se ha ido abriendo brecha de manera muy gradual; también tienen otros problemas que priorizan y anteponen”.

En Venezuela, específicamente, afirmó que “de las seis universidades que revisamos, en tres no encontramos protocolos, y otras en las que hicimos solicitudes de información y no nos dieron respuesta”, dijo la vocera. En Cuba tampoco hallaron ningún protocolo.

“En Venezuela, por ejemplo, lo que dicen algunas personas es que ante la crisis humanitaria, muchos tienden a minimizar la violencia de género. Dicen -bueno, hay gente que está muriendo de hambre, ¿y quieres hablar de feminismo?”, describe.

La editora de Distintas Latitudes indica que desde esta primera entrega de ‘Pasó en la U’, lo que busca el equipo es “visibilizar la situación” y dar lugar a una conversación alrededor de esta realidad. “No somos activistas ni tomadores de decisión, somos periodistas, y lo que queremos generar son espacios de diálogo regional para abordar esta situación, que los actores que tienen poder de toma de decisiones sean apelados y que se escuchen también las demandas de estudiantes, que son los principales involucrados”.

No obstante, aclara Hernández, el acoso y la violencia sexual también afectan a otros actores del ámbito universitario, como académicas, investigadoras o trabajadoras, y si bien es un problema que aqueja mayoritariamente a mujeres, hay otros grupos poblacionales como el LGBTI que también puede verse victimizado y que puede estar invisibilizado. 

La investigación se realizó entre 2017 y 2019 e incluyó universidades de Argentina (8), Bolivia (6), Brasil (6), Chile (6), Colombia (6), Costa Rica (6), Cuba (6), Ecuador (6), El Salvador (6), Guatemala (6), Honduras (6), México (8), Nicaragua (6), Paraguay (6), Perú (6) y Venezuela (6).

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