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Las alertas que desde hace más de cuatro años han lanzado los expertos sobre los daños que el invasor pez león provocaría al ecosistema del Caribe colombiano, por fin fueron escuchadas por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que recientemente anunció la puesta en marcha de un plan para su manejo y control.
De continuar la reproducción de este pez, varias especies estarán en peligro, pues la langosta, el pargo, el pulpo, el cangrejo y los camarones en períodos jóvenes hacen parte de su dieta. Sin embargo, erradicar a la especie por completo parece ser una tarea imposible.
“Lo único que se puede hacer es tratar de mantenerlo a raya con ayuda de la comunidad pesquera. Es un animal muy poderoso que se adapta rápido a las condiciones del Caribe. En el país debe haber alrededor de cien mil ejemplares”, afirma Arturo Acero, profesor del Centro de Estudios de Ciencias del Mar (Cencimar) de la Universidad Nacional.
Según Acero, los primeros registros de la presencia del pez león datan de diciembre de 2008 y desde 2010 la comunidad científica se ha reunido con el ministerio para tratar el tema.
Pese a los esfuerzos, para Juan Manuel Díaz, director del programa de ciencias de Marviva, aún falta coordinación entre las instituciones para llevar a cabo un plan de control y prevención.
“Ahora sólo estamos en iniciativas locales. Estamos lejos de tener una estrategia a nivel nacional. Además, hay que tener cuidado de cómo se va a atrapar el pez y cómo se va a incentivar a la población, porque con métodos inapropiados se puede acabar con otras especies”, dice Díaz, quien también asegura que es necesario que los otros países de la zona tengan planes para combatir la amenaza.
Algunas de las esperanzas para combatirlo están puestas en el mero, único depredador capaz de comerlo. Sin embargo, su existencia en el Caribe está en peligro por su sobrepesca.