29 May 2020 - 8:56 p. m.

¿Están los noticieros solidarizándose con la salud emocional?

Si bien el autocuidado es muy importante para prevenir el contagio del virus y para hacerse responsable de la información que se consulta de acuerdo con lo aquí expuesto, es necesario educar a la ciudadanía sobre los riesgos de la sobreinformación.

Suzy Bermúdez Q*

Patricia de Francisco*

Las redes y los medios masivos han ganado protagonismo durante el confinamiento en el curso de la pandemia del Covid-19, lo que ha generado reflexiones diversas entre quienes reciben la información y adquieren cada vez mayor capacidad para decidir qué consultar, cuándo y cómo, fuera de la pertinencia de replicar o difundir la información lograda. No obstante parecería ser que todavía amplios sectores de la población siguen acríticamente las noticias para estar documentados, día a día o varias veces al día, generando tal hecho implicaciones para la salud no solo física de quienes así actúan, en gran medida por la forma como en muchos casos éstas se emiten.

El riesgo ha sido mencionado en varios estudios, más a este peligro se le ha dado menor difusión durante la pandemia que a los temas biológicos, a las repercusiones sociales y hasta a otros problemas psicológicos. Me apoyo entonces en esta circunstancia para compartir dos imágenes iniciales anónimas que circularon por WA en estos meses e inspiraron el escrito. Este versa sobre los aparentes desequilibrios que generan en la salud emocional de sectores de la población del país los noticieros televisivos sin que se haga referencia a alguno en especial porque la documentación consultada no lo especifica. Lo mencionado no exime a los otros espacios informativos, si es que lo consideran pertinente, de revisar así mismo la información que comparten con el público y cómo lo hacen. Existen tres motivos iniciales que inquietan a los especialistas en el tema y a quienes escriben al respecto en este sentido: la pandemia, la veracidad de la información que circula, y la duración del confinamiento.

Sobre la primera imagen de acuerdo con Wikipedia, Ibn Sina o Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sĩnã (c. 980-Hamadán, 1037), fue médico precoz, filósofo, científico, políglota, musulmán y de nacionalidad persa . Escribió cerca de trescientos libros sobre diferentes temas, predominantemente de filosofía y medicina. Según los doctores Jorge José Pérez Assef, Jan Karol Armenteros Castañeda y Luis Miguel Hernández de Oro, en el legado dejado por este investigador de la Metrópoli Turquestán en Asia Central en lo que atañe a la tranquilidad mencionada en la imagen, el especialista se refirió a varios temas al tratar la salud, no limitándose a la relación mente-cuerpo. En la primera publicación que realizó sobre medicina incluyó lo que se cita a continuación, que tiene que ver con el interés de este escrito es decir lo emocional, lo mental y la incidencia de lo mencionado en la salud física, asociación expuesta por el médico desde el siglo XI : “Descripción general del cuerpo humano, facultades mentales, temperamentos, higiene y medicina preventiva, causas y complicaciones de enfermedades más frecuentes, "necesidad" de la muerte natural como algo fisiológico, terapéuticas generales, dietas para las distintas edades y efectos del clima” (énfasis añadido).

La segunda imagen - si bien exagerada más bastante expresiva - cuyo encabezamiento reza Después de ver el noticiero, parecería mostrar que el confinamiento físico que vivimos en Colombia y en otros países del mundo no es suficiente. Expresa posiblemente que los noticieros y los medios han hecho aportes significativos difundiendo pautas sobre qué hacer durante la reclusión, al igual que al informar sobre la pandemia a nivel local, regional, nacional y global, sin olvidar las implicaciones de la misma, pero la forma como en muchos casos los entes mediáticos circulan esta información termina al parecer incidiendo en el físico de las personas y en las relaciones sociales.

No solo por razones de la pandemia un número creciente de habitantes hemos dejado de consultar de manera regular y hasta casi que definitivamente estas emisiones al aire y publicaciones para sobre-vivir, pues sentimos que tanta muerte, sufrimiento, corrupción, indefensión y violencia afectan el diario vivir de la ciudadanía. Sin embargo no se puede negar que quienes están a cargo de la labor de comunicar también han incluido en los contenidos sobre el covid-19 a quienes se recuperan, pero estos últimos han sido menos visibles en estos meses, así como la población no afectada, si se lo compara a simple vista con los comunicados que han emitido sobre quienes se han enfermado y los muertos. De igual manera han hecho mención a los nuevos recursos disponibles que apoyan a trabajadores de la salud y a enfermos, sin limitarse a las carencias.

También han ilustrado más ciertos medios que otros, de una parte las solidaridades diversas que han surgido en torno al tema sin que las mismas se circunscriban a quienes laboran en el campo de la salud, además algunos de los medios las promueven... De la otra, en ocasiones durante las emisiones han ampliado noticias incluyendo los aportes de expertos en mesas de discusión sobre ciertas encrucijadas desde que se identificó el virus (lo que ya realizaban en algunos casos desde antes) en la búsqueda de salidas a las mismas, a sabiendas del limitado conocimiento existente sobre el tratamiento de este nuevo corona virus, y sobre las repercusiones del mismo de todo tipo en la sociedad.

Además, han logrado ventilar la presente situación cuando dan a conocer por ejemplo, salidas tentativas a los problemas socio-económicos y laborales; al informar así sea esporádicamente, los cambios positivos de descontaminación en el aire y en el agua no solo en el país, y las especies de animales que con mayor libertad han circulado por varios lugares del planeta. Estos temas sobre el medio ambiente, fuera de los memes de humor que transitan particularmente por las redes que también ayudan a digerir de alguna forma la cuarentena y el riesgo en la salud, son de importancia notoria como se irá señalando. En el caso de la descontaminación en específico del aire que se ha evidenciado en Bogotá por ejemplo, la variación ha sido valorada por sectores de la ciudadanía no solo porque en momentos ha cambiado la estética de la ciudad, también porque antes de la aparición del virus a lo largo del 2019 los medios hacían mención a la emergencia ambiental por los altos niveles de contaminación, afectando tal hecho entre otros las vías respiratorias, y como lo señalaba el neumólogo Andrés Caballero especialista de Colsanitas, también aspectos mentales de los citadinos, sin dejar de lado la mención al número de muertos anuales por tal motivo.

No obstante quedan en el tintero interrogantes importantes sobre la forma de operar los noticieros en el afán de repetir datos e imágenes relativas a sufrimiento, enfermedad, riesgo de contaminación viral, violencia, muertes, desempleo,…. Lo descrito genera en no pocos sectores de la población imaginarios que inciden como se expuso, en forma no propicia para la salud, y en maneras poco favorables para alivianar en la medida de lo posible el cotidiano de quienes están al frente de la pandemia. Me refiero a los trabajadores de la salud, a los cuidadores de enfermos en los hogares, y a los mismos enfermos. No se puede obviar lo que ocurre con las madres embarazadas y/o con hijos pequeños; lo que sucede con los jóvenes, las personas en discapacidad, los adultos mayores y las personas que han perdido a sus seres queridos. Tampoco se puede dejar de pensar en las distintas cadenas de cuidado que hacen parte del sector privado y público que operan para que quienes están desempeñando tareas específicas que soportan la salud no solo propia sino de otros, puedan llevar a cabo sus actividades con un mínimo de seguridad, de tranquilidad, de esperanza, sin olvidar a quienes están vinculados a los medios de comunicación puesto que también en ocasiones exponen sus vidas para cumplir con su labor.

Si bien este tema ha sido tratado desde hace unos decenios por especialistas, hago referencia a unas pocas publicaciones de diverso origen incluyendo información valiosa que ha circulado durante el confinamiento por WhatsApp en forma anónima, esta última por su contenido relevante y porque muestra el interés entre sectores de las redes en los temas que tratan. Inicio por un estudio de la Universidad Central llevado a cabo en compañía de otras entidades de educación superior sobre los noticieros de la televisión en Colombia realizado por Juan Carlos Gómez Giraldo y por otros investigadores publicado hace una década en la revista Palabra Clave. En el artículo señalan que en dichos espacios por privilegiar registros informativos, dejan de lado el abordaje de temas importantes para la construcción de sociedad y para afianzar la valoración humana. Esto ha ido de alguna forma cambiando en estos años y más aún en el presente con la crisis generada por el Covid-19, por la importancia dada por ejemplo al autocuidado, a las solidaridades y a las nuevas medidas del gobierno.

Los organismos informativos según la investigación señalada, privilegian la visibilidad de los conflictos y las secuelas que dejan, dándole menor importancia a la búsqueda de soluciones. Es más, la deshonestidad (corrupción,..) y variadas formas de irrespeto a la vida ciudadana es lo que más difunden. Los titulares en cada emisión reflejan los criterios de los directores quienes tienden a atraer la atención de espectadores por medio de estrategias dramáticas en el tono narrativo, en el fondo musical cuando este existe, y a temáticas como hechos judiciales e informaciones políticas en contrapunteo, en muchos casos incidiendo en la polarización de la población. En este contexto la selección de imágenes es también importante. Durante la pandemia la forma de abordar el tema no ha estado distante de esta modalidad de informar, de manera más notoria al inicio de la misma, por tratarse de un riesgo humano global desconocido, si bien esto ha ocurrido de manera más notoria en el caso de unos noticieros que en otros. No se puede olvidar la importancia que juega el rating competitivo en este tipo de empresas, rating no desligado de la preferencia que puedan tener los anunciantes en cada canal y la de los dueños de las compañías.

Acompañan a los asuntos centrales las secciones deportivas y las que hacen alusión al entretenimiento; la economía según el estudio nombrado tenía menor importancia en ese entonces, lo que en el presente ha cambiado entre otros, por las secuelas socio-económicas del virus. Algunos de los informativos tienen otras secciones que ocupan espacios marginales en las que se puede identificar la participación ciudadana para dar respuesta a problemas específicos con recursos del cotidiano. La calidad del manejo de fuentes de la información (o la documentación en la que se basan las noticias) que circulan en los espacios informativos es baja de acuerdo con la investigación indagada, lo que limita la reflexión crítica de quienes los consultan. No se sabe en el presente hasta donde esto sucede en los noticiosos con la pandemia, pues solo en algunos casos analizan la información que circula, y en ella por ejemplo las estadísticas que presentan.

Esto lleva a generar juicios y creencias en el público no muy válidas por la limitada precisión histórica, socio cultural y económica que sirva de contexto durante los breves espacios de tiempo que tienen para informar. Además poco se evidencia la importancia del virus frente a otras enfermedades y frente a los ámbitos sociales y culturales donde las muertes suceden en parte por los pocos meses que lleva la pandemia.. No obstante, contamos cada vez más con mejor información por regiones y localidades faltando una visión más completa en lo que atañe al género, origen étnico etc, de quienes se han enfermado por el virus, que posiblemente con el tiempo irá difundiéndose.

Si no existe tal información se irán abriendo las preguntas pertinentes para ampliar el panorama que además no solo se circunscribe al diagnóstico de la medicina alopática. Sobre la circulación de la información en la BBC News Mundo el catedrático de la Universidad de Navarra Ignacio López-Goñi ante la expansión de la enfermedad buscando que en estos momentos de crisis pudiéramos ver “luz al final del túnel” y aterrizar el conocimiento que transita, insistió en los límites de los hallazgos de la ciencia en general y no solo en este caso de pandemia, lo que poco se ha difundido en los medios. Señaló el científico que si bien en febrero de este año había 164 artículos científicos sobre el covid-19 y el 10 de abril había 2800 lo que era esperanzador, no siempre este espacio de conocimiento lograba responder a los interrogantes sociales. Quien escribió el artículo sobre el español añadió entre otros en el texto, “López-Goñi reflexiona sobre cuánto daño hace la información falsa que ha circulado sobre el coronavirus en las redes sociales y en internet.”. Al cierre de la entrevista el microbiólogo invitó a invertir en ciencia, en educación, en la sanidad y en los otros ámbitos (en mis palabras socio-económicos) que inciden en beneficio de la salud. Por lo mencionado, como lo plantean en el estudio interuniversitario antes nombrado sobre los noticieros de televisión, es importante realizar labor pedagógica con la ciudadanía del común para que desde perspectivas críticas se realice la consulta de los productos periodísticos logrando un criterio más sólido para decidir qué se consulta, cuándo y cómo.

La Organización Mundial de la Salud en uno de sus comunicados hace varias semanas indicó prestar atención al estrés que podía generar el cambio de la cuarentena en los infantes, sin olvidar lo importante que era abordar la cuestión con el resto de la población en los hogares y en otros sitios donde viven el encierro. Explícitamente planteaban entre otros, lo siguiente en el cuadro adjunto y que ha sido poco difundido: “Limite su nivel de preocupación y nerviosismo reduciendo el tiempo que usted y su familia pasan viendo o escuchando noticias de los medios de comunicación que les generen malestar”.

Es más, en marzo el Colegio Colombiano de Psicología en la mira de preservar la salud en el sentido amplio, presentó un comunicado a la opinión pública en su página que está en concordancia con la OMS (una síntesis de las recomendaciones circuló por WhatsApp) y en parte con el galeno persa. En mayo en la revista Time Markham Heid hacía alusión a una encuesta reciente del American Psychological Association que mostraba que consultar las noticias bajaba el ánimo de quienes lo hacían sin que se pudiera generalizar en qué medida lo descrito ocurría, pues según especialistas esto propiciaba estrés, ansiedad, pérdida de sueño,.. tanto por los contenidos como por el incremento de la parte visual en las emisiones de los noticieros y en las redes. También porque en estos últimos 20 años la búsqueda virtual de información había aumentado por el uso de celulares, TV, computadores.

Esto es importante porque Heid en el título de su publicación haciendo alusión a EEUU, plantea que los problemas psicológicos durante la pandemia se han triplicado al comparar los datos con los existentes en el 2019. Los dos especialistas que entrevista parecen coincidir en que la explicación por el énfasis trágico en la información se encuentra en la conformación del cerebro humano que tiende más a indagar problemas que soluciones; de allí que esto se presente tanto entre quienes difunden las noticias como entre quienes las reciben. No obstante actualmente muchos científicos sociales diríamos que estamos ante un interrogante socio cultural que parece estar incidiendo no superficialmente en la salud. A lo anterior suma que los noticieros en Colombia hacen parte de programaciones con contenidos violentos, trágicos, desalentadores de manera más visible en los canales de televisión, sobre lo que ha habido varias publicaciones que cuestionan esta preferencia, lo que se evidencia en las narconovelas u otro tipo de novelas, informativos específicos, películas de terror o acción, y hasta en las mismas franjas infantiles como lo describe Roberto Castaño Zapata en la Revista Médica del Risaralda.

Actualmente según Charlie Becket no todo es malo en la consulta de noticias porque la documentación se encuentra en red, lo que la hace interactiva, interconectada, más participativa, global, multiplataforma,.. Sin embargo, no todos los que consultan las noticias en el país u otro tipo de información están en posibilidad de tener acceso a los diversos dispositivos y a saber manejar plataformas o programas que les permita ampliar el conocimiento sobre el tema de interés. Becket considera que la asociación noticias y tragedia está cambiando. María Elena López en el periódico El Tiempo en el mes de marzo expuso de la siguiente forma preocupación por los riesgos psicológicos ante la expansión del coronavirus.

“La declaración de pandemia al coronavirus es una situación colectiva de alto impacto, que produce un efecto inevitable en las emociones de los ciudadanos de muchos países. Tanto los riesgos a los que están expuestas las personas en términos de la posibilidad de contagio, como las medidas que es preciso tomar, tienen repercusiones psicológicas que es importante reconocer y atender a tiempo. Las consecuencias de la exposición a estos eventos trastornan en diferentes grados los dominios de la vida cotidiana de las personas. En situaciones de emergencia complejas, se produce un incremento de los signos de sufrimiento psicológico como la aflicción, la ira, el miedo o la tristeza, entre otras emociones fuertes. Experimentar una situación que ponga en peligro la vida, es uno de los eventos más serios que una persona puede soportar.” (énfasis añadido)

Por WhatsApp un especialista en salud emocional anónimo español, al referirse a la información que circula y al coronavirus mencionó la existencia de un segundo virus, menos visible cual es la infoxicación o información excesiva que surge por la consulta de internet y que impide profundizar en los temas que se abordan. Esto puede suceder no solo con las noticias. La Asociación Colombiana de Psiquiatría a mediados de abril recordaba los altos niveles de maltrato, violencia intrafamiliar y feminicidios en el país y planteaba que al ser debilitado el Covid-19 podría quedar otra pandemia mental importante a ser tenida en cuenta por el confinamiento y por otros factores estresantes. A inicios de abril el gobierno expidió un decreto por el notorio incremento de violencias en los hogares, más sabemos que este tipo de violencias y otras, no están ausentes de las programaciones de los canales de la televisión. Además que dichos comportamientos relacionales tienen que ver con el patriarcado según Jennifer Shore, y con las diferencias de género según la OMS al tratar temas de salud mental. La Mesa Intersectorial de Economía de Cuidado señaló la importancia de incorporar en la discusión la división de trabajo no solo en el hogar.

Basada en la documentación citada y en otra, enuncio una síntesis de lo que proponen a nivel preventivo quienes abordan la cuestión de interés, pues el propósito no es incrementar los riesgos de salud emocional esta vez causados por el segundo virus o por la nueva pandemia a la que hice alusión. Preciso sobre el listado que incluyo que complementa el cuadro inicial de la OMS, que estas medidas no hacen alusión directa al tratamiento de los enfermos por el virus, al de los familiares y cercanos de víctimas por el contagio, y a otro tipo de perjuicios creados por la pandemia (ej. discriminación y maltrato hacia familias de agentes de la salud que atienden y cuidan enfermos,.) que pueden requerir de indicaciones específicas por parte de los especialistas de la salud, también por especialistas socio-culturales.

-Recordar que el término pandemia no está directamente asociado con mortalidad; que hace referencia a la velocidad de propagación del virus y a su expansión en diversos territorios.

Reconocer y aceptar que todos precisamos de apoyo cuando hay una crisis colectiva; cuidar el lenguaje al referirse a quienes se enferman y a sus cercanos por razones del Covid-19 de manera que no genere estereotipos y discriminación (Ver WHO, 2020)

-Estar seguros de consultar información fiable y verificable. No contribuir a compartir información de noticias falsas.

- Alejarse de espacios que saturen de información relacionada con el Coronavirus; y en la medida de lo posible tomar así mismo distancia de los otros problemas que tenga la persona en ese momento cuya solución no dependa de sí mismo en el actual contexto.

-Implementar medidas para el manejo de la ansiedad, suscitada por las noticias y la situación de estrés generada por la expansión del coronavirus, sumado al confinamiento. Ej: dosificar la información (no sobre dosis de…) y evitar las noticias que le afectan; realizar ejercicios de relajación muscular y respiración (yoga, pilates, taichí, …) cuando esto ocurra; practicar técnicas de meditación, existen varias...

-Adoptar medidas preventivas de autocuidado razonables según el contexto en el que se encuentre; identificar fortalezas y recursos psicológicos personales usadas en el pasado frente a otras situaciones difíciles.

-Esquivar la necesidad de hablar permanentemente sobre los efectos negativos y devastadores de lo que sucede. Lo mental y emocional pueden incidir en el físico de la persona entre otros bajando defensas.

-Eludir pensamientos y contextos que enfaticen la pérdida de libertad física por la cuarentena extendida, pues coartan la sana movilidad mental, la imaginación constructiva; centrar la atención de manera repetitiva en el enclaustramiento, en lo que no se tiene, puede tener repercusiones psicológicas poco saludables.

-Tener una actitud realista frente a la situación, no se trata de desinformarse.

-Establecer una lista de medidas de protección y prevención que usted o su familia puedan revisar regularmente o rutina, que le proporcionen la tranquilidad de saber que está haciendo lo correcto para afianzar la salud.

-Establecer espacios en el cotidiano donde pueda realizar actividades combinadas (físicas, mentales, manuales,..) de descarga emocional, por ej: hacer ejercicio, leer, escuchar música, bailar y/o cantar; caminar y estar en contacto con la naturaleza de manera física o virtual (videos); meditar, orar (hay varias modalidades); apoyarse en el humor, en la estética, en el arte; jugar, así sea adulto; realizar manualidades (dibujar, collages, tejer, cocinar),…

-Descansar teniendo horas de sueño adecuadas.

-Establecer en el hogar una equilibrada división del trabajo repartiendo las labores de cuidado y domésticas (evite recargarse de tareas innecesarias). Dele importancia al tiempo de esparcimiento.

-Identificar en el entorno grupos o personas, familiares o amigos que validen sus inquietudes y emociones (propias y de otros), y que ofrezcan no solo acogida sino orientación fiable y esperanzadora a lo que desee expresar que lo inquieta como familiares cercanos emocionalmente y/o buenos amigos. Si lo juzga necesario busque un profesional: línea nacional 192, Bogotá 102.

-Denunciar si puede ante las autoridades en caso de violencia o maltrato: ej. infantil Bogotá ICBF 141; 155nacional violencia de género, 112 Policia Nacional, o 122 Fiscalía Gral.

-Dedique tiempo a fortalecer sus relaciones interpersonales y familiares, de amistad verdadera y de compañerismo. Esta es una situación que requiere de apoyo emocional y cuidado mutuo, de relaciones de cooperación y no de competencia.

-Buscar oportunidades seguras para ayudar a otros es también valioso.

Es llamativo que la psicóloga clínica Marina Berti del Centro de Estudios Integral para la Mujer escribiera poco tiempo antes de ser declarada la pandemia: "Qué sentimos cuando vemos o escuchamos constantemente noticias sobre [afectación de la naturaleza y] desastres naturales, ataques terroristas, crisis económicas, huelgas, marchas inseguridad, desempleo, conflictos internacionales [así como entre los políticos o conflictos armados internos como sucede en Colombia], armas de destrucción masiva, tiroteos en lugares públicos, [corrupción, ..] etc. Por lo general al escuchar noticias negativas sentimos angustia, intranquilidad, miedo, impotencia, enojo, asombro y muchos otros síntomas que generalmente son temporales ya que al pasar un rato suelen ir disminuyendo hasta que nos concentramos en otra situación o actividad, pero si éstos síntomas persisten o se vuelven permanentes y afectan áreas importantes de nuestra vida diaria; puede ser que se trate de ´Síndrome de Estrés Post-traumático´. Está comprobado que al ver imágenes muy explícitas de los ataques del 11 de Septiembre de 2001".

Aclara la psicóloga como antes se expuso, que no todas las personas que consultan la información con este perfil adquieren el síndrome, y que no es aún claro por qué unas de ellas se ven más afectadas que otras. Se advierte entonces que si antes del coronavirus existían riesgos mentales, emocionales y físicos por razones ambientales y socio-políticas; que si en el caso de sectores de población ya había saturación de información riesgosa por las noticias y por sobre informarse lo que generaba desconfianza, desesperanza, estrés o miedos diversos cuando las personas indagaban sobre temas que los afectaban, actualmente es pertinente revisar críticamente tanto la información que se transmite, la forma como se la transmite, al igual que la que la ciudadanía consulta y la frecuencia con la que se hace la búsqueda. Es más, no se puede obviar que los celulares y los otros dispositivos irradian.

Lo señalado no le resta visibilidad a la importancia de otros factores socio-económicos, políticos, ambientales y culturales espacialmente localizados que no son desconocidos para el logro de estados anímicos más favorables para la preservación de las defensas del cuerpo entre los habitantes del territorio.. Recordemos que mente, emociones y cuerpo están interrelacionados lo que no está distante de lo expuesto por el galeno Sina al inicio del escrito. Por ende lo mencionado puede tener incidencia en el número de enfermos y de muertes. Es cierto que el gobierno ha tomado medidas en estos temas más esto es aún insuficiente puesto que la preocupación persiste; además abordar problemas estructurales en forma paralela a dar respuestas a la presencia del virus parece ser menos viable por los intereses diversos que existen en torno a los mismos en el país. En abril de este año la revista Semana y Forbes entre otros medios, informaban sobre algunas características llamativas identificadas inicialmente entre los países gobernados por las mandatarias de Europa y Asia menos afectados por el virus.

En estos casos parecería que el manejo de la información fue algo diferente al ocurrido en Colombia por tratarse de otros contextos entre los cuales se identifica la presencia de menos inequidades socio-económicas, mayor bienestar, lo que dio mayor cimiento a las medidas que tomaron. Las gobernantes de Alemania e Islandia impartieron test y pruebas gratuitas desde un inicio lo que les dio mayor certeza sobre lo que informaban y sobre la normatividad impartida. Las primeras ministras de Noruega y Dinamarca realizaron sendas explicaciones públicas al principio sobre el covid-19 y las posibles implicaciones a los niños para contrarrestarles el miedo, y para que con mayor confianza entendieran las medidas que han ido desarrollando paulatinamente.

En Finlandia la joven Primera Ministra debido a la poca consulta de los noticieros en ese territorio por parte de la población, se apoyó en las redes sociales y cuidó la circulación de noticias falsas. Esto último se tuvo en cuenta en Colombia a fines de marzo, enfatizando el MinTIC el tema de las redes. En Taiwan la presidenta no se guio por la curva difundida en países como el nuestro para interpretar qué ocurría; tampoco impuso el confinamiento pero si el distanciamiento social y tapabocas. En este país también hicieron pruebas desde el comienzo sobre el virus permitiendo mayor fiabilidad en los datos. La economía continuó operando y no cerraron fronteras, mostrando resultados notorios y al parecer la tranquilidad en la población ha sido mayor. Importante por ejemplo indagar sobre si lo expuesto sobre lo emocional y la información emitida es cierto y si han existido otras normas que hayan favorecido no solo la salud física.

Por lo hasta aquí mencionado se puede identificar primero, que existen posibles caminos para nutrir las noticias en formas menos trágicas no solo por parte de los noticieros de TV, información que la poseen expertos y expertas que han tratado la problemática y que en parte existe en las bibliotecas físicas y virtuales. Segundo, que se trata de un tema socio-cultural sobre el que se puede incidir, sumando así a los programas del gobierno, de empresas, y aportes voluntarios diversos ya existentes a favor de la salud de la ciudadanía.. Tercero, se buscaría entonces sin propiciar la desinformación, ayudar a la prevención de la expansión aun mayor del virus y de otras enfermedades. Colaborar con la recuperación de los enfermos no solo del covid-19, al igual que con el fortalecimiento emocional de los familiares y/o personas cercanas que los cuidan. Se afianzaría la solidaridad con quienes trabajan directamente con los afectados por el virus, y con sus parientes cercanos.

Se haría un aporte psicológico a quienes están en duelo por la pérdida de sus familiares. También beneficiaría al resto de la ciudadanía buscando además estrategias mediáticas que incidan de igual manera en las violencias identificadas en los hogares, pues estos ámbitos como lo han mostrado investigaciones y especialistas en el tema, no siempre favorecen la salud y la vida. Todo lo anterior abriría las puertas para transitar más fácilmente por la pandemia e identificar soluciones que favorezcan la salud de manera estructural, enfatizando medidaspreventivas, abordada desde el medio ambiente; la equidad interna e internacional; la pluralidad cultural y diversidad étnica; la educación; lo socio-económico y político; la convivencia ciudadana; la recreación y el deporte; alimentación saludable para los habitantes; la estética.

Recordemos la segunda imagen incluida al principio del escrito que hacía alusión a una persona que se resguarda en una bolsa de basura después de un noticiero lo que según se expuso parece ser parcialmente cierto pues en esta relación televidente-noticiero existen otros factores que también inciden en el desequilibrio emocional. Este escrito es uno que ha planteado más que afirmaciones, una invitación a abordar serios interrogantes que hacen parte del presente.

*Suzy Bermudez Q. Antropóloga; máster en Ciencia Política y en Historia; especializacion en Resolución de conflictos; Candidata al doctorado en Historia de América Latina.

Patricia de Francisco. Psicóloga; Master en Ciencias del Comportamiento, PhD en Sociología

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