Guillermo Dávila. / Óscar Pérez
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Nacido en Bucaramanga, hijo de tipógrafo y linotipista, siguiendo los pasos de su padre se trasladó a Cartagena, donde en 1942, a sus 13 años, entró al Diario de La Costa. Cuatro años después viajó a Bogotá en busca de oportunidades, y la suya la encontró en el periódico El Liberal. Pero hacia 1951, volvió a Cartagena, esta vez al diario El Universal. La redacción la manejaba Clemente Manuel Zabala y, entre los redactores, estaba el joven de 24 años Gabriel García Márquez. Entre los dos nació una buena amistad, y ambos imprimieron cinco números de Comprimido. Después dividieron caminos y Dávila retornó a Bogotá, donde asumió diversas ocupaciones.
Por El Espectador
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