Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
“La única retribución que espero es la sonrisa de un niño”. Esas fueron las palabras de Reinaldo Cabrera en la carta de declaración de principios como director y creador de la Fundación Cardioinfantil. Su pasión por ayudar a menores de escasos recursos con enfermedades cardiovasculares empezó hace 36 años, cuando apenas trabajan con él algunos amigos y su hermano, Camilo Cabrera, en el Hospital de la Misericordia de Bogotá. Ya habían pasado varios años desde que se graduará como médico de la Universidad Nacional.
Después de trabajar en La Misericordia y el San Juan de Dios, donde conoció de primera mano las necesidades de los niños de bajos recursos, se marchó durante nueve años a estudiar al Instituto de Cardiología de Texas y al Hospital Childrens de la ciudad de Houston, en Estados Unidos.
Al volver a Colombia empezó a soñar con ayudar a los menores que vivían en precarias condiciones. El inicio de la construcción de ese sueño se dio cuando atendió a un pequeño llamado Carlos Zuleta, a quien le diagnosticó una enfermedad que sólo podía ser tratada en Estados Unidos. Fue en ese momento en que Cabrera supo que debía crear un lugar donde niños como Carlos pudieran recibir ayuda. Junto al padre del menor elaboró el estatuto de la Fundación Cardioinfantil.
Las primeras instalaciones fueron las salas y pasillos del Hospital de la Misericordia, que luego de muchos esfuerzos y contribuciones se materializaron en la donación de un terreno pantanoso en la calle 163, donde funcionaría la Fundación. Al comienzo la capacidad de estas instalaciones permitía atender 400 mil pacientes. Actualmente, se pueden recibir un millón. Gracias a la gestión del doctor Cabrera se lideran campañas como el Programa de Diagnóstico y Cirugía Gratuitos, mediante el cual se buscan pequeños enfermos del corazón que necesiten tratamiento.
La labor social que desempeñó Cabrera en Bogotá lo hizo merecedor, junto a su hermano, de la Orden de Boyacá en el Grado de Comendadores como grandes héroes de la vida y la salud, el pasado 5 de julio. Las causas por las que siempre luchó este querido médico se ven plasmadas en una de sus frases: “Soñemos el mismo sueño, el corazón de los niños de Colombia”.