En Colombia, a los siete años ya se es demasiado grande para ser adoptado. Desafortunadamente, la mayoría de parejas que no han podido tener hijos y piensan en esta opción para formar una familia, solicitan que sean bebés o niños menores de cinco años los elegidos para formar parte de su hogar. Pensando en esos menores destinados a permanecer en el abandono, en 1934 la entonces primera dama de la República, María Michelsen de López, esposa de Alfonso López Pumarejo, creó una fundación en la que niños y adolescentes, entre los siete y 18 años, pudieran estudiar, vivir y capacitarse para su futuro.
Así nació Amparo de Niños, una institución sin ánimo de lucro, financiada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y los aportes de particulares interesados en proteger la niñez. Actualmente 80 menores, quienes por distintos motivos se escaparon de sus casas o fueron abandonados por sus padres, integran la Fundación. Todos asisten a las escuelas de la región, pues la sede de esta entidad queda en el municipio de Facatativá (Cundinamarca), y por las tardes participan en talleres de capacitación en panadería, ganadería, encuadernación y trabajos manuales.
El objetivo es lograr que se especialicen en algún área, para que cuando salgan de este hogar puedan sostenerse por sí mismos. Sin embargo, esto no es nada fácil y la mayoría tienen dificultades para conseguir un empleo. Teresa de Zuleta, directora de la Fundación, explica que hace 15 años se dieron cuenta de esta falencia y por eso se creó la Casa de Egreso en Bogotá. En este hogar viven los jóvenes después de que cumplen los 18 años y deben abandonar Amparo de Niños. Para permanecer en este sitio, hasta que logren una estabilidad económica que les permita autosostenerse, deben continuar con sus estudios y colaborar con algunos de sus gastos.
“Durante siete años estuve en este lindo lugar, gracias al cual pude terminar mi bachillerato y entrar a estudiar Derecho. Ahora trabajo en una de las mejores firmas de abogados del país, desde donde espero poder ayudar a otras personas como lo hicieron conmigo”, cuenta Álex Pérez, uno de los más de mil jóvenes que se ha beneficiado con este programa.
Para conmemorar los 75 años de trabajo en favor de niños y jóvenes como Álex, hoy, la primera dama de la Nación, Lina Moreno de Uribe; la directora del ICBF, Elvira Forero, y los miembros de la junta directiva de la Fundación ofrecerán una ceremonia religiosa en la sede de esta institución y renovarán su alianza para seguir brindándoles a los pequeños desamparados la posibilidad de construir un hogar y un futuro prometedor.