Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Gimnasio de la seducción

Un centro en donde se queman calorías bailando sobre en un tubo, una silla o aprendiendo a hacer ‘striptease’.

Diego Alejandro Alarcón R.

17 de diciembre de 2008 - 05:00 p. m.
PUBLICIDAD

Desde la calle, la construcción no parece tener nada diferente al resto de edificios de oficinas que rodean a la Zona Rosa de Bogotá. Pero cuando se sube al tercer piso, las cosas cambian. Detrás de una gran puerta de madera, que parece más la entrada a un lujoso apartamento, aparece el Power Step Fitness Center, un lugar que bien podría llamarse el gimnasio de la seducción.

Al entrar, en el costado izquierdo, se observan unas cuantas repisas atiborradas de revistas y a la derecha, una puerta de cristal opaco esconde la atracción principal del gimnasio. Se trata de un salón grande atravesado de arriba a abajo por cuatro tubos de acero importados de Inglaterra, en los que de lunes a sábado y hora a hora, un puñado de mujeres se reúne para hacer ejercicio de una forma diferente: utilizan las técnicas del striptease para tonificar su cuerpo y quemar calorías.

“Aquí vienen niñas desde los 16 años hasta señoras que se acercan a los 60”, comenta Liliana Beltrán, la dueña del centro, antes de enumerar los servicios que la gente puede encontrar en su gimnasio: vertical dance o baile del tubo, chair dance o baile de la silla, cardio striptease y power plate. Este último, el menos erótico de todos, consiste en llevar a cabo rutinas de ejercicio sobre máquinas que vibran para que los músculos se ejerciten más rápida e intensamente.

Liliana comienza a explicar la razón por la cual los servicios que se ofrecen logran insinuar situaciones tan candentes: “Básicamente, lo que nosotros hacemos es tomar coreografías de las strippers y les añadimos fitness, ejercicios especialmente pensados para tonificar zonas específicas del cuerpo. Digamos que es una forma divertida de hacer deporte que a la vez activa la sensualidad de las mujeres”.

Desde hace cinco meses, Liliana Beltrán junto con Johana Díaz, su socia, se jugaron las cartas para traer a Colombia una práctica que desde hace varios años se viene implementando en las academias y gimnasios de Europa, Estados Unidos y China, entre otros. Precisamente, Inglaterra ha sido catalogada como la cuna de esta actividad gracias a los brazos fuertes, el abdomen marcado y las piernas vigorosamente torneadas de Katy Coates, una mujer británica que se aproxima a los 40 y a quien se le ha otorgado la corona de pionera del vertical dance.

Read more!


Coreografías sensuales

No obstante, la historia de la llegada de estas técnicas a Bogotá no fue tan sencilla. En primer lugar y  antes de tener los músculos tensados para lograr sostener el cuerpo sin caer de la barra metálica, era importante adecuar los espacios y conseguir tubos lo suficientemente firmes para que no se doblaran ante la fuerza de quien se trepa en ellos.

Los tubos de este gimnasio de la seducción fueron importados desde Inglaterra por un costo cercano a los 1.200 dólares cada uno, tienen  la capacidad de resistir hasta 350 kilos de peso y su diámetro se aproxima a los 6 centímetros. Sin embargo, ¿de que servirían cuatro tubos profesionales si nadie sabe manipularlos? Así   que Liliana  emprendió sin éxito  averiguaciones por varios bares de striptease de Bogotá tratando de hallar un profesora adecuada, pero como ella asegura, muy pocas de las strippers locales dominan la técnica con suficiencia. “Puse avisos en los periódicos buscando mujeres que además de ser expertas en el tubo, tuvieran la virtud de saber enseñar cómo utilizarlo. Pasaron varios días hasta que por fin me llamó la persona correcta. Esa persona fue Shanon”.

Read more!

Shanon Pacheco es la instructora del gimnasio. Ha dedicado la mayor parte de su vida a la práctica de la danza exótica, ha viajado por varios países y ha impartido cursos de baile en un buen número de academias. Conoció el vertical dance en uno de sus viajes y logró adquirir una destreza que perfeccionó con la ayuda de los tutoriales en video de Katy Coates que Liliana había comprado con la intención de instruirse.

No ad for you

“Una sesión de vertical dance es como una clase de aeróbicos. Hay música, baile y gimnasia, pero lo más importante es que te incrementa la autoestima. Después de practicarlo me siento atractiva y sensual”, explica Shanon con acento barranquillero.

Liliana ratifica las palabras de su instructora y comenta alguna de las experiencias con sus clientas. “Aquí han venido mujeres que dicen sentirse feas, que su matrimonio está en peligro, que su marido no las mira. Luego de un par de clases a la par que moldean su cuerpo, comienzan a darse cuenta de que su sensualidad no había desaparecido sino que se había escondido tras su desconfianza”.

Según las palabras de Liliana, la razón que actualmente impulsa a más de 120 mujeres de todos los biotipos y a unos cuantos hombres que por razones obvias mantienen a la barra lejos de la zona pélvica, es el resultado que reflejan las sesiones de ejercicio en el cuerpo. La dueña, quien bajo la tutela de Shanon y de Katy Coates a través del televisor, ahora también es instructora, dice que en una clase se queman entre 200 y 600 calorías producto de un levantamiento constante y rítmico de todo el peso del cuerpo.

No ad for you

Lo mismo sucede con el llamado chair dance, en el que la silla es la protagonista. La idea es la misma: bailar, ejercitar y lograr movimientos sensuales utilizando una silla. Pecho, equilibrio, abdominales, abductores, cuádriceps y espalda son algunas de las zonas corporales que más trabajo tienen en este tipo de rutinas.

Sin embargo, el repertorio del gimnasio no para ahí. El cardio striptease, para el que se necesita un sombrero, una camisa y una corbata, es la última de las actividades sugerentes que tienen lugar en el salón. Al compás de una música sensual, las instructoras enseñan cómo quitarse la ropa haciendo ejercicio. Para ello, Shanon se tira en el suelo e ilustra de forma fugaz algunos de los movimientos. Habla de la “cobra” y de la “gatita”, dos figuras cargadas de contorsiones corporales que demandan una alta cuota de eficiencia abdominal.


En las tres modalidades, el erotismo se mantiene exacerbado. Pensando en eso, Liliana decidió encerrar el salón con vidrios opacos para dotar a las clases, en las que se instruyen hasta tres mujeres a la vez por un precio que bordea los 50.000 pesos por hora, de cierto aire íntimo. Y si por casualidad alguna desea preparar una coreografía especial para complacer a su pareja, hay un servicio de clase en solitario en el que la clienta, acompañada de las instructoras, diseña su propia rutina.

No ad for you

Aunque las sesiones dependen del nivel de las alumnas, Liliana asegura haber notado un avance en las personas que asisten a su gimnasio. “Tenemos el caso de una mujer que bajó 8 kilos en dos meses y de otras que ya logran hacer algunas piruetas”.

Generalmente, la gente asocia estos ejercicios con prácticas propias de tabernas que prometen senos y nalgas al desnudo. En este sentido, aclara la dueña, la diferencia es radical. En el gimnasio lo único sensual son las rutinas, pero el ambiente es totalmente claro. Lo contrario sucede en los bares de striptease, los hombres no acuden pensando en fitness, a menos de que en vez de ver cómo las prendas van cayendo al suelo, prefieran ver cómo la bailarina se dedica a hacer abdominales.

Vertical dance se toma  China

Luo Lan tiene 39 años  y se precia de ser la persona que llevó a China el vertical dance luego de haberlo  visto en los Estados Unidos.

Cuando aprendió la técnica regresó a Pekín para establecer su propia academia y enseñar  esta disciplina. Su éxito fue tal, que hasta el momento ha logrado abrir cinco sucursales de su negocio.

No ad for you

Sin embargo, Lan ha sido centro de múltiples críticas. La sociedad conservadora del país oriental la ha calificado de ser una promotora de actos inmorales. Pero la mujer ha sabido afrontar los improperios  con rebeldía y humor. Hija de dos físicos expertos, Lan no tiene problema en afirmar que definitivamente su camino nunca estuvo en la ciencia y que se considera la oveja negra de su familia.

Por Diego Alejandro Alarcón R.

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.