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GlaxoSmithKline (GSK), uno de los gigantes de la industria farmacéutica mundial, ha vuelto a acaparar los titulares de la prensa mundial luego de que el gobierno chino decidiera detener a cuatro de sus altos ejecutivos y prohibiera abandonar el país al director financiero de la sucursal en China, Steve Nechelput.
Las detenciones hacen parte de una investigación que ha puesto en marcha el gobierno del país asiático con la intención de sanear un sector que le genera altos costos al sistema de salud. La empresa es acusada de pagar sobornos a los médicos a cambio de que prescribieran más medicamentos a los pacientes. Una práctica bastante usual en el sector farmacéutico para incrementar el volumen de ventas.
La multinacional cuenta con cinco fábricas en China, donde trabajan unos 7.000 empleados. De acuerdo al diario El País, de España, “ante la investigación de las autoridades, la multinacional británica ha desplegado una operación de control de daños. En primer lugar, ha admitido que algunos directivos de su subsidiaria china parecen haber violado la ley, aunque ha dicho que la sede central no tenían conocimiento de ello. El director general de la compañía, Andrew Witty, ha calificado el supuesto comportamiento de vergonzoso y muy decepcionante”. Los voceros de la empresa han prometido una investigación interna.
Al tiempo que se hicieron estos anuncios, GSK se comprometió a bajar los precios de sus medicamentos. “Los ahorros logrados gracias a los cambios propuestos en nuestro modelo de operaciones serán trasladados en forma de reducción de precios. Eso garantizará que nuestras medicinas sean más asequibles a los pacientes chinos”, ha declarado Abbas Hussain, presidente de la compañía para la región Asia-Pacífico.
Según cálculos de la policía china, la compañía habría gastado alrededor de $368 millones de euros para pagar viajes a los médicos y comisiones a sus consultores.
Un director regional de ventas de GSK llamado Li, en entrevista con la agencia oficial de noticias Xinhua, contó detalles de la estrategia implementada por los ejecutivos de la compañía: “invitaban a los médicos a asistir a conferencias académicas de alto nivel para ayudarles a ganar influencia en sus campos. También establecían buenas relaciones personales con los sanitarios dando servicio a sus placeres y ofreciéndoles dinero para que prescribieran más fármacos”. Una práctica bastante usual entre otras compañías en muchos de los países donde operan.
Otra de las fuentes citadas por la agencia de noticias, de apellido Wang, aseguró que “entraba en los despachos de los médicos para actuar como su asistente y satisfacía todas sus necesidades; incluso sus deseos sexuales.
“Según Li y Wang, la compañía farmacéutica fijó como objetivo elevar la venta de fármacos un 30% anual los dos últimos años. Y eso, si no hay un incremento del número de pacientes, solo se puede lograr presionando a los médicos para que receten más”, relató la agencia.
GSK no es la única en la mira del gobierno chino. La farmacéutica sueco-británica AstraZeneca, la francesa Sanofi y la estadounidense Eli Lilly ya recibieron visitas de las autoridades chinas.
No es el único escándalo mundial en el que se ve involucrada GlaxoSmithKline. El año pasado la casa farmacéutica fue la protagonista del que fue calificado por James Cole, asistente del fiscal general en el Departamento de Justicia norteamericano como “el mayor fraude del sector salud en la historia de Estados Unidos”.
Por irregularidades en la comercialización de tres medicamentos: Wellbutrin (Bupropión), Paxil (Paroxetina) y Avandia (Rosiglitazona), la compañía se vió obligada a pagar una multa de US$3.000 millones.
En el caso del Paxil, medicamento para la depresión, la empresa fue acusada de haberlo promocionado entre pacientes menores de edad sin tener la licencia de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA). Y en cuanto al Wellbutrin, una investigación del Departamento de Justicia concluyó que la compañía lo promocionaba sin permiso para tratamientos de disfunción sexual y para perder peso. En cuanto al medicamento contra la diabetes Avandia, la empresa fue acusada de no entregar datos relacionados con las contraindicaciones del fármaco.
En Colombia, el polémico fármaco (Avandia) se comercializó durante tres años pese a las advertencias sobre los riesgos para la salud. En 2007 el grupo de farmacovigilancia del Invima, en asocio con el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional (Cimun), realizó un reporte con base en una primera alerta que había hecho la FDA sobre el Avandia en 2007. Allí se afirmaba que este medicamento no había mostrado ningún efecto “beneficioso relevante” en el tratamiento de la diabetes.
Sin embargo, sólo hasta septiembre de 2010 el Invima tomó la decisión de suspender la comercialización y el uso de este medicamento. Hasta el momento, y pese a las sanciones impuestas en Estados Unidos, en Colombia no se conoce ninguna acción legal por estas mismas razones. GlaxoSmithKline figura en el puesto 15 de las casas farmacéuticas que más dinero habrían ganado en los últimos años en Colombia con la estrategia de inflar los precios de sus productos.
En China las sanciones por casos de corrupción en el sector farmacéutico han tomado giros dramáticos. En 2007, Zheng Xiaoyu, director de la Administración de Alimentos y Fármacos fue condenado a muerte y ejecutado por aceptar dinero a cambio de aprobar productos falsos.