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Gourmet y light

El primero francés, el segundo inglés… al paso que van, pronto serán colombianismos.

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Doña Gula
26 de septiembre de 2009 - 03:24 a. m.
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Auténtica perogrullada del marketing, al utilizar este par de vocablos extranjeros para calificar cuanto alimento se le atraviese, haciendo de sus significaciones un universo de acepciones. En cuanto al primero, voy a transcribir un pequeño párrafo del artículo que sobre este mismo tema escribió mi colega María de Jesús en La Barra, revista, especializada en temas gastronómicos, en donde afirma: “Estoy muy impresionada con la tergiversación de la palabra gourmet, pues todos los días en la prensa, la televisión, las cartas de los restaurantes, los clubes, los almorzaderos de a peso, las panaderías y los bares … ofrecen platos, viandas, y servicios “gourmet” como si fuera el único término disponible en el diccionario —de lengua francesa— para connotar la comida o excelentes productos con esta palabrita que se está literalmente prostituyendo de manera triste, lo que encuentro lamentable, porque ser gourmet es ser gourmet”. Nada tengo que añadir a este comentario, sólo me resta decir que al paso que vamos pronto estaremos diciendo ¡qué tragedia más gourmet!

En cuanto al polifacético light, este vocablo es utilizado con mayor desfachatez para ponerlo a todo aquel producto que asoma por primera vez al mercado, logrando convertir tradicionales viandas plenas de calorías en su versión original, en algo completamente contrario a la razón de ser del producto. ¿De cuándo acá crema de leche light, tocineta light, mantequilla light, hamburguesas light? Pero el colmo de los colmos es que este adjetivo entra a reforzar como “condecoración de calidad” productos que jamás fueron considerados pesados, o mejor dicho, causantes de robustez, ¿de dónde sacan la estúpida propuesta de sushi light? ¿Acaso habrá algo más light que una alga marina? ¿Qué podrán significar soja light, vinagre light, arroz light?

Indiscutiblemente la moda de cuerpo bonito y salud perfecta es algo que ha contribuido de manera contundente a la degeneración de los calificativos objetivos para los productos comestibles. El consumidor moderno no se preocupa para nada del buen sabor; su interés fundamental gira alrededor de la vanidad (su cuerpo) y la hipocondría (la enfermedad). No pretendo contradecir algo que tiene el peso de una aplanadora; pero deseo sí dejar en claro que pertenezco al reducido y excelso grupo de consumidores que por principio jamás compramos un producto con el “encanto de ser light”. Sin lugar a duda, el regodeo del saber gastronómico consiste en saber discernir entre lo bueno y dañino y lo sano y maluco; o en otras palabras, entre lo dañino light o gourmet maluco.

Por Doña Gula

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