Claudine Liétar, una francesa con estudios de bioquímica y gran catadora de agua y de cervezas, confiesa que a las 11:00 de la mañana es el mejor momento del día para degustar cualquiera de estas dos bebidas. Aparentemente a esta hora el paladar es más receptivo.
Este año Liétar tuvo la difícil tarea de probar 250 aguas de más de 30 países y escoger la que merecería ser galardonada con el Gran Oro, la máxima distinción a la calidad que otorga el Monde Selection todos los años en una concurrida ceremonia que se realiza en distintas ciudades de Europa. Esta vez el turno fue para Wiesbaden, una urbe acogedora.
Agua Manantial fue una de las sorpresas de la noche, al igual que el reconocimiento que recibieron Bavaria y la Fábrica de Licores de Antioquia. La mayoría de productos premiados en las ocho categorías (cervezas, aguas y bebidas no alcohólicas; licores; comida; chocolates; cereales; tabaco; cosméticos y productos dietéticos y saludables) provenían de Asia, pues allí los consumidores valoran mucho este tipo de reconocimientos a la calidad y por esta razón los empresarios buscan anualmente participar en esta convocatoria, que reúne más de 2.000 productos.
Sergio Calderón, director de Proexport en Alemania, explica que en el caso de Colombia este reconocimiento contribuye a abrirle las puertas a Agua Manantial para que conquiste el mercado en otros países de la región, como Costa Rica.
Obtener el Gran Oro no fue fácil. 20 jurados cataron el agua que proviene del Páramo de Santa Helena, en La Calera, y quedaron fascinados con su sabor, que según ellos es tan especial por la cantidad de capas de tierra que filtran el preciado líquido antes de que sea recogido y posteriormente embotellado.
Marco Llinás, gerente de asuntos públicos y de comunicaciones de Coca Cola en Colombia, asegura que uno de los secretos del Agua Manantial es que no es manipulada por el hombre, “emana del páramo y ahí la recogemos”. Y advierte que aunque en el país existen más de cien marcas de agua que también provienen de manantiales, el Páramo de Santa Helena le da a ésta un sabor especial que nadie ha podido descifrar ni tampoco copiar.