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Durante un año Yudelky Santander y Ana María Moncalvo, estudiantes de sexto semestre de ingeniería industrial en la Universidad de El Bosque, trabajaron de la mano de un equipo de ingenieros de alimentos y nutricionistas para crear un producto dirigido a niños, con un alto valor alimentario y que comerlo resulte casi tan placentero como degustar un chocolate.
Después de meses de mezclar y probar ingredientes, finalmente encontraron la combinación perfecta: maracuyá y zanahoria, mora y lechuga, pepino y piña. A pesar de lo extraño que suenen estos sabores, bebés y niños han quedado encantados con estos helados que al probarlos resultan tan agradables al gusto como lo es uno de vainilla o de arequipe.
El secreto es utilizar un poco más de fruta, para darles un sabor suave, muy poco azúcar y ninguna salsa, pues de esta forma se mantienen sus propiedades nutricionales y la sensación de estar comiendo un trozo de esa fruta o verdura. Su costo es el mismo que el de un helado tradicional, con la ventaja, explica Moncalvo, que las mamás pueden utilizarlos para que sus pequeños desarrollen el gusto por estos alimentos, fundamentales para su desarrollo.
Aunque sólo hasta dentro de unos meses comenzarán a comercializarlos, esta iniciativa de crear helados de verduras para fomentar hábitos alimentarios saludables entre los menores, fue premiada en la Feria de Jóvenes Emprendedores que realizó esta semana la Universidad de El Bosque en Bogotá.