23 Mar 2009 - 10:00 p. m.

Historias de otro mundo

Reporte de supuestos encuentros con extraterrestes y ovnis  entre 1987 y 1993.

Redacción Vivir

Durante los últimos 50 años el Ministerio de Defensa Británico se encargó de recibir y catalogar reportes de aeronaves extrañas que, como si fuera una especie de plaga de los días venideros al fin de la Segunda Guerra Mundial, invadían los cielos para sorprender y, en algunos casos, sacar de quicio a los desprevenidos transeúntes del Reino Unido.

No obstante, fue hacia mayo del año pasado, luego de casi 12 lustros de escrutinio, que las altas huestes del ministerio optaron por revelar los folios aglutinados a lo largo de todos estos años (aproximadamente 11.000) y cuyos reportes más recientes databan de 2007.

El proyecto, que obedecía al cumplimiento de la Ley de Libertad de Información del gobierno británico, consistió en publicar los reportes de ovnis (objetos voladores no identificados) y de supuestos encuentros con alienígenas a través de la internet, en la página web del Archivo Nacional Británico (www.nationalarchives.gov.uk). De ese modo, los ciudadanos podrían revisarlos, construir su propio juicio y hallar conclusiones personales en un tema tan enigmático como polémico.

Se pactó un período tentativo de entre tres y cuatro años para desclasificar y revelar la totalidad de los archivos. El fin de semana que acaba de pasar fue el momento en el que se hizo oficial la tercera entrega de folios, correspondientes a los reportes que se registraron entre 1987 y 1993.

Se encuentran historias de conversaciones con extraterrestres, avistamientos de “platillos voladores”, de luces incandescentes y hasta el testimonio de un hombre que asegura que el ovni que divisó en el horizonte se desplazaba con una velocidad de 800 kilómetros por hora.

Por otra parte, están los escépticos, como el experto en ovnis David Clark, quien aseguró a la BBC que “la mayoría de los testimonios tratan de objetos comunes, vistos en situaciones poco comunes”. Sin embargo, luego de destacar la ausencia de pruebas sólidas que ratifiquen las declaraciones de los supuestos testigos, Clark considera que la vida extraterrestre no es un tema que se deba descartar.

Bumerán flotante

Dos controladores del aeropuerto de Heathrow en Londres, aseguraron en 1992 que durante sus turnos de vigilancia avistaron en el cielo una aeronave negra con forma de bumerán invertido. De acuerdo con el reporte, los trabajadores fueron testigos de cómo el objeto se mantuvo flotando en el aire durante algunos minutos en una actitud parsimoniosa, y luego comenzó a moverse lentamente. Tres semanas antes de este episodio, un grupo de personas había denunciado la aparición en el aire de una nave triangular con tres luces en la costa irlandesa de Louth.

Falsas alarmas

Noviembre de 1990. Una cuadrilla de seis pilotos de la Fuerza Aérea Real volaba con rumbo a Alemania cuando vieron muy cerca de sus aeronaves a lo que calificaron como un “ovni gigante”. A pesar de que la anécdota quedó registrada en los reportes, tiempo después, al realizarse la investigación de rigor, se determinó que lo que los pilotos vieron fueron los restos de un cohete soviético que días atrás había puesto en órbita a un satélite.

Algo similar ocurrió dos años más tarde, cuando un objeto con forma tubular sobrevoló Londres. Finalmente, las pesquisas indicaron “casi con certeza” que se trataba de un avión iluminado que promocionaba uno de los automóviles de la empresa Ford.

Extraterrestre escandinavo

Noviembre de 1989. Una mujer, cuya identidad se mantuvo en secreto, paseaba con su perro por un campo deportivo que tenía algunas huellas circulares en el césped, cuando de repente vio a un hombre blanco, espigado, de pelo rubio. El hombre se acercó, saludó a la mujer y dijo con acento escandinavo: “Estas huellas redondas que está viendo fueron dibujadas por mí, y otros como yo que vinimos a la Tierra desde otro planeta. Vinimos en son de paz, somos amistosos”.

Minutos después, aquella mujer llegó despavorida y dando tumbos a una unidad de la Fuerza Aérea Real en Sulffok, Inglaterra. Allí, luego de tranquilizarse un poco, explicó a los oficiales que el extraterrestre le confesó que se había dirigido a ella porque le parecía importante entrar en contacto con los humanos, aunque en su planeta le hubieran recomendado no hacerlo. Segundos después de emprender carrera, la mujer aseguró haber escuchado un sonido penetrante mientras una luz anaranjada se elevaba hacia el cielo.

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