18 Sep 2013 - 9:42 a. m.

Hombre que detonó una bomba en aeropuerto de Pekín dice que fue por error

El paralítico perdió su mano izquierda al explotar el artefacto el día 20 de julio, mientras que sólo una persona más, un policía, sufrió heridas leves.

EFE

El hombre paralítico que detonó una bomba en el aeropuerto internacional de Pekín en julio en un acto de protesta ha asegurado que él no quiso hacer estallar el artefacto artesanal y que se activó por error, según informa hoy el diario independiente "South China Morning Post" (SCMP).

Así lo defendió Ji Zhongxing, paralizado y en silla de ruedas desde hace ocho años después de que fuerzas de seguridad local le agredieran, durante su juicio celebrado el martes en el Tribunal Popular del distrito pekinés de Chaoyang.

La fiscalía acusa a Ji, trabajador "emigrante" de la provincia oriental de Shandong, de "poner en peligro la seguridad pública mediante explosivos u otros medios", por lo que se puede enfrentar a una pena de 10 años de cárcel.

Según diversas imágenes publicadas en internet, Ji llegó ayer a su juicio en una camilla, debido a las heridas que le infligió el estallido de la bomba que portaba entre manos.

El hombre, de 34 años, perdió su mano izquierda al explotar el artefacto el día 20 de julio, mientras que sólo una persona más, un policía, sufrió heridas, en su caso, leves.

Ji explicó al tribunal de Chaoyang que la bomba estalló por accidente al moverla de una mano a otra, cuando un policía se le acercó y tuvo miedo de que se la arrebatara.

El trabajador emigrante protagonizó esta protesta como parte de su eterna lucha por conseguir una compensación por la agresión que sufrió hace ocho años a manos de la policía local y que, según asegura, le dejó postrado en una silla de ruedas de por vida.

Su acto en la terminal 3 del aeropuerto de Pekín fue ampliamente difundido por las redes sociales, donde se pudo ver hasta un vídeo del hombre gritando que llevaba encima una bomba.

"Grité que tenía una bomba no porque quisiera herir a nadie. Estaba asustado de hacerlo", defendió Li durante su juicio, en el que se mostró arrepentido de sus acciones y agradeció a la policía por proporcionarle un tratamiento de emergencia después de la explosión.

Por el momento, el tribunal no ha anunciado aún el veredicto de Ji.

Antes de emprender su protesta en el aeropuerto de Pekín, Ji ya había contado su historia en su blog en internet, donde publicó fotos de las heridas que le infligieron los agentes de seguridad locales en 2005.

En esta página web -bloqueada tras el incidente- Ji aseguró que un grupo de "chengguan" (efectivos de seguridad que funcionan a modo de policía local, conocidos por protagonizar agresiones en China) le atacó con barras de metal cuando transportaba en su moto-taxi a un pasajero, que también resultó herido.

Desde entonces reclama a las autoridades más de 300.000 yuanes (unos 50.000 dólares, 36.600 euros) para costear sus gastos médicos. Dos tribunales han rechazado su petición, si bien en 2010, la policía municipal le entregó 100.000 yuanes (más de 16.000 dólares y de 12.000 euros).

Pese a la alarma creada por el atentado, el primero de tal calibre que afecta a un lugar con elevados controles de seguridad como es el aeropuerto de Pekín, Ji recibió miles de muestras de apoyo en las redes sociales chinas, debido a la mala fama que tienen los "chengguan" entre la ciudadanía del país asiático.

Tras el incidente de Pekín, otros aeropuertos han sido testigos de protestas de peticionarios, como es el caso del aeropuerto de Cantón, al sur de China, donde un hombre fue detenido por repartir panfletos un día después de lo ocurrido en la capital. 

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