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Juegos eróticos: de lo habitual a lo extraordinario

Existe una serie de actividades que demuestran que se puede vivir en monogamia sin caer en la monotonía.

Rocío Gaia / Efe

17 de octubre de 2009 - 11:21 a. m.
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Existen un tipo de juegos sumamente gratificantes, en los que no se compite y ganan ambos participantes. No son complicados ni caros y están al alcance de todas las parejas. Con muy poco esfuerzo y abundante imaginación son capaces de transformar lo habitual en extraordinario. Son los juegos eróticos.

"Donde exista el matrimonio sin aventura sexual, se corre el riesgo de que haya una aventura sexual fuera del matrimonio. Después de cuatro a seis años de hacer el amor con la misma persona y, generalmente, de la misma manera, es normal que la rutina se instale entre ambos", señala la sexóloga Rachel Copeland, especialista en relaciones interpersonales.

Según la autora del libro ‘Cómo mejorar su vida sexual' -un compendio de técnicas y consejos para aprender a ser buenos amates evitando la monotonía en la pareja- se puede volver a "capturar la excitación, agitar las corrientes establecidas y obtener el fuego más intenso de su vida", poniendo en práctica unos juegos destinados a reavivar las ascuas del erotismo.

Merece la pena realizar este pequeño esfuerzo, pues compartir su vida con una pareja única y especial puede conducirle al éxtasis espiritual. Las personas que son capaces de acceder a una nueva dimensión no deberán preocuparse jamás por la rivalidad. Alternar con extraños resulta absurdo cuando uno posee lo mejor en el seno de su propio hogar.

La Imaginación ¡a la cama!.

"Utilizando la imaginación, las emociones y el entusiasmo pueden ser revitalizadas e incluso mejoradas con respecto a cómo eran al principio de la relación", señala Copeland, quien sugiere recurrir a aquellas cosas incordiantes y divertidas que se solían hacer al principio, lo cual puede estimular al cerebro para producir las "sustancias químicas sentimentales", que hicieron tan conmovedoras las primeras relaciones.

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Lo cierto es que la complacencia provoca que el cerebro merme su flujo de hormonas y neuro-trasmisores, unas anfetaminas naturales: dopamina, norepinefrina, y sobre todo feniletilamina, la sustancia que las personas recién enamoradas transportan en sus venas, y que provoca que el corazón cante y la mente se disperse. "Una pócima más beneficiosa y eficaz que cualquier droga artificial", como señala la sexóloga.

Una de las maneras más excitantes de añadir diversión al sexo, consiste en recordar el inicio. Se trata de recrear una escena peculiar para revivir la primera cita, sólo que esta vez ambos integrantes de la pareja se sentirán muy seguros de sí mismos.

Vestirse de modo que su apariencia se asimile a la de aquel día, procurar encontrarse en el mismo lugar o en otro parecido, flirtear pero sin entregarse el uno al otro demasiado pronto, y mantener la farsa hasta llegar a la cama y continuar reviviendo la nostalgia mientras se hace el amor, puede ser un "juego de imaginación" muy estimulante para el deseo sexual.

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"Liberar el niño que llevamos dentro" también puede ser un juego erótico tan estimulante como divertido, según Copeland, quien aconseja recuperar la espontaneidad y curiosidad infantiles, e intercambiar recuerdos inocentes de la infancia de cada uno sobre el amor y el sexo.

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Un ejercicio sumamente evocador y con un gran poder de despertar la libido, aunque en principio parezca pueril, consiste en preguntarse mutuamente ¿qué le explicaron acerca del sexo?, ¿cuál fue el primer elemento erótico que vieron?, ¿Cuáles eran sus temores?, ¿practicaron juegos sexuales?, ¿Cómo fueron los detalles de la primera ocasión en que fueron besados?

Por otra parte, ¿ha pensado en organizar una fiesta sólo para ambos? ¡En este caso los invitados son innecesarios! Sin embargo siempre se agradece recibir muchos regalos, sobre todo si se trata de "presentes sexuales".

Un pastel con velas les ofrece a ambos la oportunidad de formular deseos para que la relación sea aún más estrecha de lo que ha sido hasta ahora. "Hay que jugar y si ambos no se ponen de acuerdo siempre podrán recurrir al pastel. Una batalla campal apaciguará la discusión", recomienda la sexóloga.

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Y una última sugerencia: hacer el amor en la cocina. "Pasen una noche en ese lugar de la casa y cocinen un menú casero. Mientras la comida va calentándose, ¡imaginen la temperatura que pueden alcanzar! Añadiendo especias no sólo harán que la comida gane en sabor, también estarán condimentando el sexo", sugiere.

Por Rocío Gaia / Efe

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