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La caída del rey de las descargas

Era considerado uno de los sitios más importantes en internet. Tenía 50 millones de visitas al día y su capital era de US$120 millones.

Carolina Gutiérrez Torres

20 de enero de 2012 - 05:00 p. m.
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“Kim Dotcom”. Así pide que lo llamen. No por su nombre (Kim Schmitz). Es alemán. Tiene 37 años. Vive en Nueva Zelanda, en una mansión a 30 kilómetros de Auckland, una casona alquilada que quiso comprar por US$25 millones. Tiene un jet privado, carros de lujo y una fortuna incalculable. Es el fundador de Megaupload, el sitio web clausurado la noche del miércoles por el FBI. Hoy está en la cárcel y luce impávido. Quizá porque no es la primera vez que pisa una.

En 2002 fue arrestado en Bangkok y deportado a Alemania, luego de dejar un negocio incompleto con la compañía LetsBuyIt.com, en el que ganó US$1,5 millones. La hazaña le costó una acusación por “usar información privilegiada para lucrarse”. Fue sentenciado a un año y tres meses de prisión y a pagar una multa de US$130.000. En 2004 volvió a prisión tras participar en una carrera ilegal de autos.

Esta vez la imputación fue por piratería y lavado de activos. Tres de sus trabajadores más cercanos lo acompañan hoy en prisión. Fue noticia mundial. Habían capturado al creador de una de las páginas de internet más importantes, más lucrativas, más visitadas. El sitio había sido clausurado.

Megaupload era algo así como el casillero que a usted le alquilan o le prestan en un gimnasio —dice Carolina Botero, colíder de Creative Commons en Colombia—. Incluso, técnicamente, es llamado un “cyberlocker”. Usted podía subir información de grandes tamaños (y si pagaba tenía derecho a espacios ilimitados) y, luego de tenerla alojada allí, podía compartirla con quien quisiera. El sitio web le proveía un “casillero” y la posibilidad de que otras personas, que usted autorizara, pudieran acceder a él. Allí había alojadas películas, música, fotos, todo tipo de información que junta podía pesar 25 petabytes (lo equivalente a cinco millones y medio de DVD, calcula Jeffrey Steve Borbón Sanabria, consultor en seguridad informática).

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Si usted ha entrado al sitio web de películas Cuevana, entonces seguramente también ha sido usuario de Megaupload, pues Cuevana permitía acceder a filmes que usuarios de cualquier parte del mundo habían alojado allí. Otros 17 sitios web también dependían (parcial o completamente) de Megaupload. Ya se va entendiendo por qué el revuelo mundial con la noticia.

“Megaupload tenía 50 millones de visitantes por día. Este servicio usaba el 4% de todo el tráfico de internet en horas pico”, dice Andrés Guadamuz, consultor de la empresa Innova Technology en Costa Rica y director asociado del Centro de Estudios Script de la Universidad de Edimburgo. Además está traducido a 18 idiomas. Se calcula que en sus siete años de existencia dio ganancias por US$120 millones.

También habría que decir que el momento de la detención y la clausura del sitio ayudó al escándalo. Ocurrió en momentos en que el mundo tiene sus ojos puestos en la discusión de las leyes SOPA y PIPA en EE.UU., que buscan regular los derechos de autor en internet; las mismas leyes tan criticadas y rechazadas que han despertado las voces de protesta de Google, Twitter, Wikipedia, Facebook y otros sitios igual de influyentes. “Creo que hubo un poco de cálculo por parte de las autoridades de Estados Unidos —asegura Guadamuz—. Sospecho que la operación fue publicitada de forma premeditada precisamente el día después de la protesta mundial contra la ley SOPA”.

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Y aquí vendría un nuevo ingrediente del escándalo: con lo ocurrido el jueves en la noche, EE.UU. demostró que ya tiene herramientas suficientes para luchar “contra la piratería”; entonces, ¿qué buscan con la aprobación de ley SOPA? “Teniendo esa ley ahora son los amos de internet. Bastaría con que alguien haya publicado una frase o un texto de un libro para que ellos digan que se están vulnerando derechos y cierren el sitio”, dice Borbón Sanabria. También se han pronunciado quienes, como Carolina Botero, argumentan que “no se puede presumir que todo lo que había alojado allí era ilegal”. La pregunta que muchos se hacen es qué va a pasar con la información de millones de usuarios que quedó atrapada en Megaupload luego del cierre.

¿Qué sigue en esta lucha antipiratería? “A mi parecer —dice Andrés Guadamuz— van a seguir con esta táctica, al menos en contra de sitios eminentemente comerciales registrados en los Estados Unidos (.com, .biz, .net, .org)”.

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Por Carolina Gutiérrez Torres

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