Conoce como pocos críticos las dos caras de la moneda. Su formación como pianista y concertista de la Manhattan School of Music de Nueva York es el complemento perfecto para sus estudios en Colombia y en los Estados Unidos sobre los procesos comunicativos. Con la música, la periodista se deleita y con los medios de comunicación la artista se reinventa para ir un poco más allá.
Las críticas musicales de Leila Cobo, de varios años para acá, son el faro y guía de muchos melómanos en Occidente. Su nombre es una suerte de garantía para quienes han tenido en sus manos ejemplares del Miami Herald y del Los Angeles Times, y que hoy la buscan en las páginas de la revista Billboard para que, seguramente, asesore sus próximas adquisiciones sonoras.
“Trato de ser un poco técnica, para que mi crítica musical se diferencie de otras”, comenta esta colombiana, cautivada desde pequeña por las propuestas rockeras de bandas como Queen y Supertramp. “Lo más importante que me han dado el conocimiento que tengo de la música y el hecho de haber sido concertista es que me permiten hablar con conocimiento de causa, y si escribo algo es porque conozco el proceso para producir ese sonido. Antes de llegar a Billboard, hacía críticas más a la ligera, mucho más ácidas; pero desde que llegué aquí soy más cuidadosa, porque me di cuenta de que mis críticas se toman muy en serio”, dice la comunicadora, para quien no hay ningún disco desechable.
Una publicación como Billboard tiene la gran ventaja de sintonizarse con los charts, unos listados muy confiables y con una reputación intachable. Lo más importante de toda la gente que trabaja en esta revista es que sólo se escribe de música, lo que hace que el producto llegue a grandes conocedores. Por eso, Leila Cobo es muy cuidadosa con cualquier número o cualquier cita que suministra, pues no puede equivocarse con sus lectores.
De un tiempo para acá, su procedimiento para elaborar las columnas de opinión relacionadas con los nuevos lanzamientos ha cambiado mucho. Ahora detesta que la convoquen a una oficina para escuchar, en primicia, las iniciativas de un artista. Para Leila Cobo, lo vital es encontrar el hilo conductor del álbum, identificar sus arreglos y hablar, si es el caso, de su canción favorita. Esa labor minuciosa no se logra en una sola sentada, y eso no lo han podido entender los representantes de las industrias discográficas.
“La diferencia entre un periodista experto en música y un crítico musical ya no es clara para mí. Cuando yo empecé a escribir sobre música, se decía que la persona encargada de los artículos no podía tener la responsabilidad de la crítica porque, muchas veces, se comprometía la objetividad. Sin embargo, en la actualidad, cuando los periódicos tienen la mitad del personal de hace unos años, a la gente le toca ser multifacética”, asegura Cobo, quien además de ser una estudiosa de la música, también se ha interesado por establecer los procesos de divulgación de los artistas en América Latina.
En todos estos años de trabajo, esta mujer se ha empeñado en abanderar una especie de campaña para dejar en claro que la música no puede ser un producto de distribución gratuito, lo que implica un cambio de mentalidad en todos los círculos sociales. Sin embargo, esta apuesta no la ha hecho sólo desde las páginas, sino también desde su programa de televisión Estudio Billboard, que se transmite en Colombia por Fox Life y que está en su tercera temporada.
“La entrevista que más he padecido fue con Armando Manzanero, porque desde que pisó el set del programa dijo: ‘ah, este espacio de televisión es como todos los que me toca hacer, en todos me piden que hable de las canciones y bueno le hablaré lo mismo de lo que he hablado cien veces’. Yo me controlé y lo puse a reflexionar sobre mil temas más, y la entrevista, finalmente, salió muy bien”, comenta la especialista en música, que también se aventuró a escribir ficción. Tell me something true es el nombre de su primera novela, y está esperando noticias para publicar su nuevo libro.
En julio, Leila Cobo participará en el Congreso Iberoamericano de Cultura en Medellín, para hacer lo que más le gusta: filosofar con la música desde las dos caras de la moneda.