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La historia de la familia Jackson no se caracteriza por la tranquilidad. Sus días pasan con facilidad de altos picos de emoción, triunfo y éxito a drásticos momentos de amargura. Las inmensas sonrisas con las que aparecían los integrantes de la agrupación The Jackson Five en los canales de televisión eran opacadas, en secreto eso sí, por maltratos y sometimientos paternos.
Los hijos de Joseph, un humilde operario de grúa, y Katherine, una madre consagrada, nunca pasaron inadvertidos y gracias a su talento fueron el centro de atención desde los primeros años, cuando Tito, Jackie, Jermaine y Marlon se atrevieron a contemplar la posibilidad de ser artistas. En ese entonces, Michael tenía cuatro años y con la habilidad con la que tocaba los tambores se podía presentir que su futuro estaría en los grandes escenarios y enfrentándose a multitudinarios auditorios.
Durante esos primeros años de infancia aparece una figura de origen colombiano que ronda la cotidianidad del clan Jackson. Su nombre es Alejandra Martínez, quien por aquellas casualidades de la vida ingresó en el colegio en el que los hermanos provenientes del estado de Indiana eran amos y señores debido a su carisma y talento.
El centro educativo, ubicado en un área de Beverly Hills, fue el terreno óptimo para que Alejandra Martínez y su hermano Franklin se aproximaran a la genialidad de algunos de los nueve hermanos de Michael Jackson.
Los pequeños Martínez llegaron a los Estados Unidos con sus padres, personas interesadas en lograr el utópico sueño americano sin importar mucho los procedimientos. Incluso se rumoró en la década del 70 que la mamá de Alejandra y Franklin pasó varias temporadas en la cárcel acusada de tráfico de drogas, mientras que al padre se le sindicó de abandono de hogar.
Con el paso del tiempo, Alejandra se convirtió en la confidente de Randy Jackson, el más anónimo de los hermanos y a quien nunca le interesó el arte sonoro como forma de vida. Por eso, él vivió a la sombra no solamente de Michael, Janet, Jermaine y La Toya (los más conocidos del clan) sino de Tito, Jackie y Marlon. Ser el menos carismático de una familia de personajes populares pesó en la forma en la que Randy se relacionó con su entorno. Sin embargo, con Alejandra Martínez tuvo dos hijos, incluida Ginebra (nombre inspirado en la amada del Rey Arturo) y otro más adoptado. En la actualidad Ginebra tiene unos 27 años, lo que significa que vivió a conciencia cada uno de los éxitos de su tío Michael, cuya época de oro comenzó en 1982 con la publicación del trabajo discográfico Thriller, el álbum más vendido en la historia de la música, superando los 109 millones de copias en el mundo.
Al poco tiempo de relación con Randy, Alejandra se cambió el apellido. Abandonó el Martínez y se volvió una más de la familia Jackson, evitándose molestias como la discriminación por su origen latino. Sin duda, le sacó provecho a pertenecer al mismo núcleo del hombre más famoso del planeta, el mismo que bailaba como un ángel, tenía en su poder la totalidad del catálogo musical de los Beatles y vestía con pantalones bota tubo, medias blancas, zapatos oscuros y un solo guante.
La unión entre Randy y Alejandra se terminó debido a las inseguridades del hombre. Ella, siempre respaldada por los suegros Joseph y Katherine, permaneció en el rancho de los Jackson en Los Ángeles, mientras él se fue a buscar fortuna en otro lugar.
Jermaine se encargó de consolar a la colombiana y tanto fue la proximidad con la recién separada que muy pronto se enamoró de ella. Dejó a un lado los prejuicios, asumió que su familia siempre estaría, para bien o para mal, en la mira del mundo y se encaminó a la conquista. Alejandra, vulnerable como cualquier persona abandonada, accedió a los cortejos de su ex cuñado. La buena relación con su familia política fue determinante para que ella tomara la decisión de continuar ligada al clan de los Jackson.
El lazo entre Alejandra y Jermaine se estrechó y las tristezas ocasionadas por la separación de Randy quedaron atrás. Ella fue un testigo privilegiado de los momentos de gloria de la estrella, pero también padeció en carne propia del interés de la prensa por establecer las mentiras y verdades acerca de las enfermedades de este hombre que nunca quiso crecer y por eso vivía en Neverland, el rancho en el que la misma Alejandra pasó momentos inolvidables. Allí recibió a su mamá y a su hermano Franklin, les mostró los juguetes, el zoológico, los lujos y todo el mundo de ilusión en el que pasaba sus horas una colombiana que en algún momento perteneció a la clase humilde del país y que, gracias a las casualidades, se codeó con la crema y nata del espectro artístico del mundo.
Como ningún otro colombiano, Alejandra Jackson puede decir que conoció al ‘Rey del pop’, al monstruo que se inventó una forma de exhibir historias musicales a través de imágenes, al artista que creó un paso de baile (el moonwalk o paso lunar) y le dio la posibilidad al rock de tener una estética alterna.
Con Jermaine, Alejandra tiene dos hijos y se consagra en cuidar a sus cinco niños, aunque fuentes de alta confiabilidad aseguraron que ella también se hacía cargo de los hijos del artista. A pesar de sus múltiples ocupaciones hogareñas, ella no olvida su país y en varias oportunidades visitó Colombia para ayudar a posicionar una casa de modas, liderada por su hermano Franklin. El aviso del local principal de la firma, ubicado en la Zona Rosa de Bogotá, decía ‘Shelter, By Alejandra Jackson’, lo que le daba un toque internacional a la marca. A finales de la década de los 90 se afirmaba que la misma Janet Jackson les daba el visto bueno a las tendencias y diseños. Alejandra participó en el LA Fashion Week y el 10% de las ventas de su colección fue destinado a obras de corte social.
Hace un poco más de dos años Jermaine conoció a otra mujer y le pidió el divorcio a Alejandra, aunque permitió que los hijos se quedaran al cuidado materno. La historia se repitió y el que debió abandonar la casa Jackson fue Jermaine, porque, como ya es costumbre, ella cuenta con el respaldo incondicional de los padres de Michael. Con su carácter amoroso, la calidez con la que siempre se relacionó con la familia del ‘Rey del pop’ y su consagración al cuidado de los menores han hecho de Alejandra una pieza clave dentro de todo el complejo mundo del artista recientemente fallecido.
En estos momentos de incertidumbre por la ausencia del ídolo, Alejandra Jackson está en Los Ángeles al lado de esa familia que un día la acogió como la compañera de colegio de sus hijos, después la recibió como la pareja sentimental de dos de sus integrantes y luego la respaldó como la madre de cinco miembros de una nueva generación de los Jackson, los mismos que esperan dejar la zozobra y vivir en paz.