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Actualmente existen más de 10 modelos, de igual número de fabricantes, que prometen traer la tercera dimensión al entretenimiento casero. Algunos de estos han sido lanzados en el CES con la esperanza de disparar las ventas en lo que parece ser una tecnología prometedora.
Promesas. Futuro. No tanto presente. Para empezar, los televisores en 3D siguen estando en un rango de precio superior al del consumidor promedio. Y si el dinero no es problema, aún queda el tema del contenido. ¿Quién lo realiza? ¿Es buena la oferta? La respuesta a ambas preguntas es pobre, pues la televisión en 3D sigue siendo un desarrollo en movimiento, interesante, pero igualmente complejo. Quien haya ido a cine a ver una película en 3D sabrá que la mayoría no son más que tres cuadros de objetos arrojados al espectador y pare de contar.
Claro, también está el engorroso tema de las gafas (aunque ya hay modelos que aseguran traer 3D sin necesidad de lentes especiales). Sería ideal si la industria se pusiera de acuerdo en un solo modelo, aunque algunas voces sugieren que eso supondría un acuerdo similar en el tipo de tecnología del televisor, algo que contrasta con la oferta dispar de soluciones tecnológicas para llegar a la tercera dimensión que exhiben los fabricantes hoy.