1 Mar 2020 - 2:05 p. m.

La oportunidad de reimaginar una vida mejor

Compensar realizó el lanzamiento del libro “Hacia el bienestar sostenible para todas” que tiene como objetivo invitar a las personas a creer en un futuro esperanzador y que desde cada acción le apuesten a la construcción de una sociedad en la que todas puedan disfrutar de una vida plena.

MARÍA ALEJANDRA MORENO TINJACÁ

¿Cómo considera su nivel de bienestar en este momento? Esa fue la pregunta con la que Álex Jadad, profesor de la Universidad de Toronto en Canadá, abrió el panel de la presentación del libro Hacia el bienestar sostenible para todas, que se realizó en la ciudad de Bogotá en las instalaciones de Compensar de la avenida 68 y en el que participaron como panelistas Adriana Guillén, presidenta de Asocajas; Alejandro Gaviria; rector de la Universidad de los Andes; Rafael Carbonell, gerente de recursos humanos y organización del Grupo Enel Colombia, y Carlos Mauricio Vásquez, director general de Compensar, quienes reflexionaron sobre el concepto de bienestar y los retos que la sociedad enfrente al respecto.

Un interrogante que Compensar se ha dedicado a solucionar en estos 41 años de trabajo con la convicción de inspirar a las personas a soñar con un mejor futuro y acompañarlas a mejorar su calidad de vida. Además de entender cómo cada una de ellas vive el concepto de bienestar y llevarlos a otros niveles. Pues en el camino evidenciaron que el bienestar se involucra directamente con los modelos culturales aprendidos y aún no se disfruta a plenitud del bienestar. “Nos enseñaron que el bienestar se relaciona con lo que tenemos, ya sea dinero, propiedades, títulos o cargos”, señaló Álex Jadad, quien lideró la publicación, pero en realidad el bienestar se conforma por otros ejes que se han dejado atrás, como el hacer, el ser y el amar. Cada uno de ellos como un vehículo para entender las motivaciones más profundas de las personas y encontrar ese sentido de trascendencia y propósito de vida.

Entender que el bienestar va más allá de tener posesiones materiales fue una oportunidad para que el equipo directivo de Compensar, desde sus inicios, apostara por un concepto de bienestar integral sostenible que pensara en las personas, familias, organizaciones, comunidades y las especies a través de un acompañamiento en temas de salud, desarrollo deportivo, adquisición de vivienda, inmersión cultural y espacios donde se fortalezcan las redes de apoyo. Una oportunidad que partió desde la experiencia de la caja de compensación, que siempre ha tenido claro que está para servir y mejorar la calidad de vida de las personas.

Pero es un trabajo que se debe hacer en equipo, y en el camino uno de sus aliados importantes han sido los empresarios quienes se han alineado y sumado al propósito superior de Compensar, para fomentar el bienestar sostenible que, sin duda alguna, es un factor que aporta a la construcción de sociedades más empoderadas, líderes que son capaces de creer para ver y aportar desde otras perspectivas.   “Por eso hemos insistido en laborar en red, en involucrar a nuestros colaboradores y tener en cuenta siempre la opinión de las personas y acompañarlas a vivir ese bienestar”, dijo Carlos Mauricio Vásquez, director general de Compensar.

Una filosofía que, en los 41 años de trabajo de la caja de compensación, destaca las experiencias aprendidas y los retos superados, que son el insumo clave del libro el cual pretende ser ejemplo para otras organizaciones y un motor de inspiración para que más personas le apuesten al bienestar integral y sostenible. Algo que parece difícil de lograr, pero que requiere  voluntad y disposición para generar el cambio.

En palabras de Nubia Espinosa, directora del Centro de Servicios Compartidos de Compensar, quien participó en la publicación, “entendimos que somos responsables de la gestión del talento y del bienestar de las personas que trabajan con nosotros y que ellos deben ser los primeros en vivir bajo esa sombrilla de bienestar que hemos definido, y por eso diseñamos estrategias para ejecutarlas y que mejoran su calidad de vida”.

Estrategias que, en primer lugar, se enfocan en el concepto de conocimiento del ser humano en su dimensión física, social y espiritual para diseñar servicios que respondan a  las necesidades de cada persona y le ayude  a cumplir sueños. Y para identificar lo que sus colaboradores deseaban, realizaron encuestas y conversaciones en las que ellos expusieron que el bienestar estaba relacionado con los espacios de esparcimiento, actividad física, cultural y el mejoramiento de sus viviendas.

 

Esta realidad, también es muy similar a la que manifiestan las personas de otras organizaciones. Por ello, programas como A La Obra, que busca ayudar a las personas a mejorar las condiciones de su vivienda, gozan de tanta aceptación. De la misma forma la búsqueda permanente de acceso a educación de calidad, la posibilidad de viajar y el propósito de adquirir nuevas competencias son algunas de las iniciativas que impactan de forma positiva en las personas y las empresas. Y eso demuestra “que las cajas de compensación son un privilegio que les permite a las personas arrancar desde una base más igualitaria y vivir un bienestar que impacta todas las áreas de la vida”, dice Adriana Guillen, presidenta de Asocajas.

Un bienestar que se predica y se vive en Compensar, una de las empresas más deseadas para trabajar, por sus valores y clima laboral, el cual, además de disfrutarse dentro de la organización, impacta la vida de los usuarios, que suman más de cuatro millones, quienes también han podido opinar para tener servicios que se adapten a su momento de vida, circunstancias e intereses.

Opiniones que en estos 41 años han sido el insumo para entender las motivaciones y anhelos de las personas y así diseñar propuestas que los movilicen a vivir un bienestar integral, que es el objetivo superior de Compensar. Las encuestas y conversaciones también fueron un instrumento para saber actualmente cómo las personas ven su bienestar. 

Por esto, el libro muestra que se realizaron sondeos con personas de varias comunidades e incluso con niños, tal vez una población que se excluye por su edad, y en jóvenes. Los resultados son concretos: el 100 % de los niños que evaluaron cómo está su bienestar respondieron que es óptimo, pero en los resultados de los jóvenes solo una tercera parte señaló que es bueno. “Un tema que debe generarnos un interrogante de qué pasa con ellos, ¿por qué la inconformidad?”, indica Álex Jadad.

La realidad para ellos no es alentadora. Es una generación que se preocupa por el cambio climático, “que tiene miedo de su futuro laboral y empresarial, miedo de poder cumplir sus sueños e incluso temor de que se pueda acabar el  mundo. De ahí el reto de crear un entorno que les dé la posibilidad de ver el futuro con esperanza”, expresa Alejandro Gaviria, rector de la Universidad de los Andes.

El libro es en gran parte una invitación a reconocer que se está viviendo un momento crucial de la existencia, como este año se vio en los medios de comunicación por el simbolismo del reloj atómico, que indica que la humanidad está a 100 segundos de extinguirse por sus propias acciones si no toma medias de cambio o le apuesta a vivir una vida plena en la que todas las especies puedan florecer.

Es un llamado para activar esa conciencia reflexiva, esos lazos sociales que permitirán que entre todos los actores de la sociedad se construya un entorno más amigable para vivir. “Estamos en el mejor momento de la humanidad, en el que tenemos una hiperabundancia para satisfacer nuestras necesidades, y eso en vez de generar bienestar está creando una sensación de que faltan cosas importantes y que se deben replantear las prioridades”, indica Álex Jadad.

Prioridades que en 1759 el economista y filósofo Adam Smith planteó en su libro La teoría de los sentimientos morales, en el cual explora las conductas humanas y al hablar del bienestar planteó dos cosas que realmente les importan a las personas, “y que las pensamos al final de la vida o en un momento difícil, mientras cae la tarde: ser amado y ser digno de ese sentimiento. Los economistas hace tiempo se dieron cuenta de que hay una tristeza en la saciedad, ese tener no es el que importa”, recalca Alejandro Gaviria.

Saciedad y tristeza que en la investigación del libro Hacia el bienestar sostenible para todas es evidente, pues al preguntarles a las personas cómo consideran su nivel de bienestar en este momento, seguido de qué necesitarían para mejorar su bienestar, los resultados son asombrosos. Las respuestas se alinean con la manifestación de necesidades diferentes a las materiales  por lo que se enfocan en  la búsqueda de espiritualidad, propósito y sentido de vida, espacios para desarrollar y potenciar sus habilidades, además de fortalecer sus redes de apoyo.

Justamente por eso, Compensar, a través de uno de sus proyectos de vivienda, se dio a la tarea de crear espacios en los que las personas pudieran hacer comunidad, trabajar en equipo, empoderarse, liderar sus sueños y aprovechar los conocimientos adquiridos para ponerlos al servicio de la sociedad.

Una apuesta en la que ha involucrado a los adultos mayores, jóvenes y niños, para construir la sociedad que ellos sueñan. Uno de los proyectos que se destacan es el de Soacha, en donde están construyendo desde hace cinco años un condominio de 23.000 viviendas, en el cual la comunidad participa activamente para generar su bienestar y respuestas a sus propias necesidades.

Para Elizabeth Katz, directora de Arquitectura Humana, quien participó en la elaboración de uno de los capítulos del libro, “en estos cinco años lo más significativo es darse cuenta de que las mismas comunidades son partícipes de hacer realidad esa vida que sueñan, de generar bienestar para sí mismas y para quienes las rodean”.

El otro nivel que plantea el libro es precisamente ayudar a las personas a autogestionarse y crear así una pandemia de bienestar que transforme de forma positiva todos los entornos.

Ese es el propósito superior que mueve a las cajas de compensación, “mejorar la calidad de vida de las personas, representar una idea multidimensional de bienestar que abarque lo material, emocional, espiritual, y dejar en cada corazón que es posible alcanzar los sueños. Me enorgullece la labor que hace Compensar porque vemos una entidad que está al servicio de los colombianos”, afirma Adriana Guillén Arango de Asocajas.

Labor y convicción que ha forjado Compensar durante estos 41 años para sentar las bases del bienestar integral y sostenible en el que la sociedad reconoce su trabajo y autenticidad. Porque como es frecuente, se publican gran cantidad de libros y muchas veces el papel lo soporta todo, pero en el caso de Compensar “sabemos que lideran con el ejemplo y que el libro que hoy están presentando reivindica ese concepto de bienestar que tienen claro, que viven en su cotidianidad y nos muestran que a partir de la solidaridad se puede superar ese individualismo en el que vivimos”, señala Fernando Ruiz, ministro designado de Salud.

Compensar, con su obra Hacia el bienestar sostenible para todas, título que eligieron para promover la equidad de género y que está en español e inglés, propone una agenda de futuro con temas y áreas de mejora; hace un llamado a cambiar la mirada meramente material del bienestar, fundamentada en el tener, para evolucionar al concepto de bienestar sostenible que integra el tener, hacer, ser y amar. “Tenemos el reto de estar a la altura para consolidar esa idea de transformación y bienestar, que estamos proponiendo desde hace cuatro décadas,  para  construir ambientes que puedan ser amigables para todo el mundo. Ambientes que nos permitan creer para ver. Ver ese futuro esperanzador para todos”, puntualiza Carlos Mauricio Vásquez, director general de Compensar.

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