17 Jul 2014 - 4:57 a. m.

Los amigos son genéticamente parecidos

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de California (UC) en San Diego y de la Universidad de Yale (EE.UU.), publicado en el último número de la revista PNAS, revela que los amigos sin relación de parentesco comparten similitudes genéticas.

Agencia SINC

“Mirando a través del genoma nos encontramos que, por término medio, somos genéticamente similares a nuestros amigos”, señala James Flower, profesor de genética médica y ciencias políticas de la UC y coautor del trabajo, quien subraya: “Tenemos más ADN en común con los amigos que escogemos que con los extraños de nuestra localidad”.

Los resultados muestran que los amigos tienen las mismas semejanzas genéticas que existen entre primos cuartos o personas que comparten algún padre de sus tatarabuelos. Esto se traduce en, aproximadamente, el 1% de los genes. “Puede no parecer mucho, pero para los genetistas se trata de un número significativo”, indica Flower.

El investigador Francisco Ayala, de la Universidad de California, al hablar con Sinc coincide en la misma valoración: “Se trata de 1% más del promedio entre individuos que no están relacionados. Aunque es un porcentaje pequeño, lo sorprendente es que es estadísticamente significativo, es decir, el incremento no se puede atribuir a resultados del azar”.

El análisis estadístico que está detrás del trabajo se ha basado en los llamados polimorfismos de nucleótido simple (SNP, por sus siglas en inglés), variaciones en la secuencia del ADN que sólo afectan una base en la secuencia del genoma. Para que se considere un SNP es imprescindible que una de esas variaciones se dé en al menos un 1% de la población, descartando así las mutaciones puntuales.

Para realizar el trabajo se ha efectuado un amplio análisis del genoma —aproximadamente de 1,5 millones de marcadores genéticos— con los datos del Framingham Heart Study, un estudio a largo plazo sobre enfermedad cardiovascular que incluye información genética y sobre quién es amigo de quién en la población de Framingham (Massachusetts).

Se examinó a 1.932 sujetos y se compararon parejas de amigos no relacionados con parejas de extraños también sin relación. Estas mismas personas, que no eran ni parientes ni cónyuges, se utilizaron en ambas muestras. La población de Framingham está dominada por gente de ascendencia europea, por lo que se descartaron tendencias étnicas entre las amistades.

Los investigadores también han desarrollado lo que llaman “puntuación de la amistad”, que se puede utilizar para predecir quiénes pueden ser amigos con el mismo nivel de confianza con el que se calcula, a partir de los genes, las probabilidades de padecer obesidad o esquizofrenia.

Probablemente existen varios mecanismos que nos impulsan a elegir como amigos a personas genéticamente similares. Los genes que resultaron ser más similares entre amigos parecen estar evolucionando más rápidamente que otros.

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