Los suplementos vitamínicos no previenen las enfermedades crónicas ni la muerte. Tampoco contribuyen a mejorar la función cognitiva ni la capacidad cardiovascular de las personas que lo consumen. Esa es la conclusión a la que dos equipos de científicos estadounidenses llegaron tras realizar rigurosas pruebas y estudios clínicos.
Más de cinco mil personas mayores de 65 años participaron en un primer estudio, liderado por Francine Grodstein, profesora de la Escuela de la Salud Pública de Harvard y directora del 'Brigham and Women's Hospital', de Boston. Para determinar si los suplementos contribuían o no a prevenir el deterioro cognitivo, la mitad de los participantes, recibieron, durante 12 meses, un compuesto multivitamínico. A la otra mitad le fue suministrado un medicamento placebo durante la misma cantidad de tiempo. Después de un año de análisis, los investigadores no encontraron ninguna diferencia entre ambos grupos.
"No hallamos grandes mejorías en aquellas personas que consumieron el suplemento vitamínico, respecto de las que recibieron el placebo", dijo Grodstein para la agencia de noticias AP.
En el segundo estudio, encabezado por Gervasio Lamas, cardiólogo de la Universidad de Columbia y presidente del Centro Médico de Mount Sinai, en Miami, Florida, los expertos analizaron a 1.500 personas de más de 50 años que habían sufrido un infarto para determinar si el consumo de este tipo de productos podría mejorar o no su condición cardiovascular. Tal como en el primer procedimiento, algunos ingirieron multivitamínicos, mientras a otros recibieron el placebo durante un año. Los resultados volvieron a demostrar que la contribución de estos suplementos al estado de salud de las personas no es significativa.
"Algunas vitaminas y minerales son beneficiosos para poblaciones concretas. El ácido fólico, por ejemplo, está recomendado para las mujeres en estado de embarazo", dijo Lamas para AP.
"Los suplementos multivitamínicos han demostrado ser útiles para poblaciones destruidas de África o Asia", añadieron expertos del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos en un comunicado.
Sin embargo, afirmaron los investigadores, "el consumo de suplementos por parte de personas que cuentan con un buen estado de salud no está justificado". "Nuestros pacientes no están desnutridos. Nunca he visto a un paciente con escorbuto -avitaminosis producida por carencia de vitamina C- o beriberi -enfermedad causada por deficiencia de vitamina B1- en EE.UU", dijo Lamas. No obstante, el 40% de los estadounidenses consume suplementos multivitamínicos de forma regular y las personas mayores de 65 años son las que más los usan, según cifras del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de ese país (CDC, por sus siglas en inglés).
En una editorial publicada en la revista 'The Annals of Internal Medicine', Grodstein y Lamas aseguran que "existe suficiente evidencia para advertir a los ciudadanos de que la mayoría de suplementos no ayudan a prevenir enfermedades graves como las cardiovasculares ni mejoran la capacidad cognitiva. Su uso no está justificado y debe evitarse".
Otros estudios científicos también han cuestionado la eficacia del uso de multivitamínicos. En 2007, por ejemplo, investigadores del Instituto del Cáncer de EE.UU., determinaron que "los hombres que toman multivitamínicos tienen más predisposición a morir de cáncer de próstata". Por su parte, un estudio dirigido por Steven G. Newmaster, profesor de Biología y director de botánica en el Instituto de Biodiversidad de Ontario, de la Universidad de Guelph, concluye que un tercio de los 44 suplementos vitamínicos que analizó no contienen los ingredientes que decían contener.
Asimismo, una investigación adelantada por científicos de la Universidad de Warwick y la escuela Johns Hopkins de medicina en Baltimore, advirtió que "introducir suplementos en la dieta de personas bien nutridas no aporta ningún beneficio en particular e incluso puede ser dañino para sus organismos".
Al igual que, Francine Grodstein y Gervasio Lamas, estos investigadores sugieren que los multivitamínicos deben ser evitadas salvo que su consumo esté justificado. "No es recomendable tomar pastillas diariamente para evitar tener enfermedades. Estos complementos vitamínicos no hacen sino alimentar nuestra ansiedad ante falsos problemas de salud que necesitan de remedios innecesarios", dijeron los científicos para ABC.es.