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Los descubrieron científicos españoles y para ello han secuenciado —deletreado— y analizado los genomas completos de células de cuatro pacientes afectados por este cáncer. Además, han contrastado sus resultados con otros 363 enfermos del mismo tipo de leucemia. El hallazgo se dio a conocer esta semana en la revista Nature.
Los investigadores, liderados por Carlos López-Otín y Elías Campo, de la Universidad de Oviedo y del Hospital Clínico de Barcelona, destacan el gran potencial de estas técnicas genéticas en la lucha contra el cáncer, pero advierten que son necesarias más investigaciones para convertir estos avances en aplicaciones clínicas. El objetivo sería desarrollar terapias personalizadas y efectivas para tratar a los pacientes.
Se sabe que la leucemia linfática crónica se debe a la proliferación incontrolada de los linfocitos B (células esenciales del sistema inmunológico) de los pacientes, explica Campo. La sufre alrededor de uno de cada 10.000 adultos. “Sin embargo, se desconoce qué mutaciones la provocan”, añade.
Los equipos españoles, mediante análisis comparativos de los genomas, han identificado cuatro genes que están recurrentemente mutados en los casos de esta forma común de leucemia. Se trata de los genes NOTCH1, MYD88, XPO1 y KLHL6, “y las mutaciones en los tres primeros parecen ser probables cambios oncogénicos que contribuyen a la evolución clínica de la enfermedad”, explica Nature.
Los científicos han secuenciado los más de 3.000 millones de nucleótidos, las unidades químicas del genoma, y cada uno lo han leído al menos 30 veces para evitar errores. Para identificar las mutaciones han secuenciado los genomas completos de las células tumorales de los cuatro pacientes y los han comparado con los genomas de las células sanas de los mismos individuos.
“Esta aproximación nos ha permitido comprobar que cada tumor ha sufrido unas 1.000 mutaciones en su genoma. El posterior análisis de los genes mutados en un grupo de más de 300 pacientes permitió identificar cuatro genes cuyas mutaciones provocan el desarrollo de este tipo de leucemia”, comenta López-Otín.
“Este trabajo podría reestructurar nuestra comprensión de la biología del cáncer, con directas aplicaciones en soluciones clínicas”, aseguran los investigadores.