El estudio, publicado en la revista Pediatrics, asegura que cada vez hay más casos de menores que quieren cambiar su sexo a causa de una mayor aceptación social de este fenómeno y por la creación de una nueva guía de diagnóstico.
Por eso, el artículo de la AAP sugiere que los tratamientos comiencen a una corta edad, pese a que el inicio de la identidad sexual aún no sea tan claro en los primeros años de pubertad.
“La situación ideal —dijo Norman Spack, endocrinólogo y uno de los autores del estudio, a BBC Mundo— es que se presente un paciente después de haber recibido 6 a 12 meses de asesoramiento psicológico que incluya a los padres y que ellos estén de acuerdo en que el menor es transexual y hayan empezado a cambiar los pronombres y el nombre para referirse al paciente”.
Pese a que muchos médicos coincidieron en que es “beneficioso” identificar el trastorno de manera temprana, Margaret Moon, del Instituto de Bioética de la Universidad Johns Hopkins, aseguró que hay que tener “cautela” a la hora de realizar un diagnóstico de este tipo. “La responsabilidad de un pediatra o un padre de familia es (...) salirse un poco de los papeles sexuales establecidos sin fijarles necesariamente un rótulo”.