24 Mar 2011 - 12:00 a. m.

Más que 60 minutos de ahorro

Para Mary Louise Higgins, representante de WWF en Colombia, apagar las luces durante una hora es una acción simbólica y de concientización.

Gabriela Supelano

Durante una hora del mes de marzo de 2007, Sídney, la capital de Australia, estuvo en la penumbra. Esto sucedió porque más de 2,2 millones de individuos y 4.000 locales comerciales apagaron sus luces como forma de manifestarse con respecto al cambio climático.

Este sábado se repetirá por quinta vez La Hora de la Tierra en 130 países y más de 4.600 ciudades del mundo. Y nuestro país no se quedará atrás. El Espectador habló con Mary Louise Higgins, directora del Programa Amazonas del Norte & Chocó-Darién del World Wildlife Fund (WWF) en Colombia, sobre lo que sucederá el próximo 26 de marzo.

Este acto, que ella llama simbólico, “motiva la imaginación de la gente ya que perciben que están compartiendo algo con otros, es la unión de un sentir”, explica Higgins. El sentir tiene que ver con la destrucción del medio ambiente y todas las acciones que contribuyen a que haya un cambio en el clima mundial. Para Higgins, a los colombianos todavía les falta mucho por trabajar en el tema ecológico, pero esto “no debe desesperanzarnos”. De todas formas, explica, “las últimas encuestas muestran que las personas están identificándose cada vez más con la problemática”.

La Hora de la Tierra es una iniciativa ciudadana que comenzó en Sídney,   y que al cabo de unos años logró expandirse por todo el planeta. “En 2007 sólo un par de urbes australianas participaron, mientras que en 2010 se unieron más de 4.000 ciudades”. Estas cifras apoyan la causa que abandera la WWF, una organización convencida de que la participación de Colombia en esta oportunidad será mayor que la del año pasado, en la que 3.000 personas tan solo en Medellín se unieron a la causa asistiendo al evento público organizado para conmemorar la Hora de la Tierra. Eso sin contar a todos los demás habitantes que contribuyeron desde sus casas apagando las luces y desconectando aparatos.

Lo que se está pidiendo este año es que la gente no se conforme con una hora sin luz. “El mensaje es 60+. Más allá de esos 60 minutos, pedimos que las personas hagan compromisos y realicen acciones más concretas que continúen después de La Hora de la Tierra”, explicó Higgins.

Pero además de ser una acción simbólica, ¿esta acción tendrá repercusiones reales en el ambiente? “Es muy difícil saber si se reducirán las emisiones durante este tiempo. Para estar seguros tendríamos que hacer cálculos específicos de cada ciudad y esto es complejo por la naturaleza de las redes eléctricas. Pero sabemos por otros estudios lo que se puede ahorrar por usar bombillos especiales (70% menos energía que con bombillos normales) o por el simple hecho de apagar el computador en vez de dejarlo en standby”, contestó Higgins.

Para ella, este sábado a las 8:30 de la noche “se hará un llamado a enfrentar la situación actual de un mundo que está cambiando”.

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