“Ya no tengo ganas”. “No siento lo mismo que antes”. “Mi mente tiene otras preocupaciones”. “El sexo dejó de ser una prioridad en la relación”. Desde hace más de una década la reconocida psicóloga y académica del departamento de Ginecología de la Universidad de British Columbia, en Vancouver (Canadá), Lori Brotto, escucha en su consultorio frases como éstas. Mujeres de diferentes edades, culturas y condiciones socioeconómicas se quejan por la falta de deseo sexual.
Brotto es una de las terapeutas que más sabe sobre este tema en el mundo. A tal punto, que la Asociación Psiquiátrica Americana le encargó actualizar los criterios de esa patología, conocida como el trastorno de deseo sexual hipoactivo, para la nueva versión del Manual de desórdenes mentales que será publicada en 2013. Aunque no existen cifras exactas sobre este mal que afecta el desempeño y la vida sexual de las mujeres, Brotto y su equipo calculan que cerca del 40% sufren de falta de deseo en alguna etapa de sus vidas.
Después de investigar durante siete años procedimientos que permitieran combatir este trastorno para devolverles las ganas de sentir placer a cientos de mujeres, Brotto descubrió una técnica budista que hasta el momento ha arrojado resultados sorprendentes y promete convertirse en un exitoso tratamiento.
Se trata del Mindfulness o Meditación de Conciencia Plena, que consiste en una serie de ejercicios para recuperar la concentración y crear un puente entre el cuerpo y la mente que le permita a la persona identificar cuándo se siente excitada y disfrutar de ese momento a través de la potencialización de sus sentidos.
Además de incluir varias sesiones en grupo, se deben realizar ejercicios en casa como, por ejemplo, experimentar y luego describir las sensaciones que produce el agua al bañarse o tocar y saborear una uva y después discutir con el terapeuta sobre lo que se sintió en ese momento sin avergonzarse ni cohibirse. Tales actividades ayudan a la paciente a ser más susceptible al placer.
Este tratamiento desarrollado por Brotto aún no es masivo. Hasta el momento solamente 200 mujeres se han sometido a él, con resultados extraordinarios. En una entrevista a la revista chilena Ya, Brotto explicó que las pacientes tuvieron una mejora en su deseo sexual, su capacidad de excitación y su satisfacción. A su vez, su nivel de angustia y de mal humor disminuyó.
Mientras finalizan nuevos estudios que ratifiquen la eficacia del Mindfulness para que pueda comenzar a utilizarse en diferentes países, Brotto asegura que es importante identificar las causas de la falta de deseo sexual para corregir el problema de la mano de un especialista. “El sexo ya no es tan valioso y satisfactorio como lo era antes y eso debe cambiar”, concluyó Brotto.
El multitasking amenaza el sexo
La multiplicidad de tareas (multitasking), que hoy en día enfrentan las mujeres, se ha convertido en un serio problema para su sexualidad.
Las consultas de pacientes que piensan en la lista del mercado, en su trabajo o en la entrega de calificaciones de sus hijos mientras están teniendo relaciones sexuales ha crecido en los últimos años; debido a la preocupación de estas mujeres por su bajo desempeño sexual.
La terapueta Jane S. T. Woo se refirió a este tema en un artículo científico en el que advirtió que es necesario recobrar la capacidad de concentración y evitar que la mente se disperse.