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Aprender a tocar un instrumento no sólo es una tarea dispendiosa, sino que requiere de constancia y de mucha disciplina, si se quiere pasar de los sonidos estridentes y desafinados a tocar melodías armoniosas y agradables al oído. Para muchas personas este proceso resulta demasiado largo y exigente, así que terminan abandonando las clases y guardando, decepcionadas, la guitarra, el bajo, la flauta, el violín o la organeta en el último rincón de la casa.
Patricia Díaz vivió en carne propia esta situación, pues tuvo que consagrarse al estudio y a la práctica de varios instrumentos y sacrificar gran parte de su tiempo para poder graduarse como música de la Universidad Javeriana. Inquieta por el aprendizaje de las nuevas tecnologías, decidió viajar a Estados Unidos y estudiar una maestría relacionada con este tema en la Universidad de Harvard. En tan sólo dos años creó e implementó un novedoso software, mediante el cual se puede aprender a tocar instrumentos y diferentes ritmos musicales a través de la web.
Simplemente hay que ingresar a un portal de internet, que próximamente será inaugurado, en donde aparece un mapa del mundo. El usuario señala el país que quiere conocer y posteriormente el tipo de música que le interesa aprender a tocar. Inmediatamente aparece en la pantalla la imagen de un grupo en vivo. Las partituras se pueden observar en la parte inferior, para que de esta forma sea más fácil que la persona coordine los movimientos de los dedos.
Si el usuario así lo desea, también tiene la posibilidad de grabarse, para luego incorporar esta melodía a la banda y corroborar qué tan bien o mal lo está haciendo. “Obviamente que no se puede aprender a tocar un instrumento únicamente de manera virtual, lo que busca este programa es facilitar el proceso, pues tan sólo el poder ver en primer plano los movimientos de la mano de un músico o escuchar detenidamente el sonido que produce, contribuye a la formación del estudiante”, explica Patricia Díaz.
A pesar de que este proyecto fue destacado por profesores de nuevas tecnologías de la Universidad de Harvard, Díaz todavía está buscando recursos para financiar los gastos que implica colgar el programa en la web y que los usuarios puedan consultarlo de manera gratuita.
Entre tanto, el Ministerio de Cultura la invitó a participar en el Plan Nacional de Música para la Convivencia. Para ello debe adaptar el software y lograr que solamente se puedan ver los diferentes grupos de música andina que hay en el país. Un trabajo dispendioso, ya que debe viajar a varias regiones y filmar a los músicos tocando, para luego agregarlos al programa.
Lo cierto es que en diciembre el Ministerio repartirá discos del software en las escuelas artísticas. Sin embargo, todavía falta un largo camino para que Díaz logre su objetivo: “que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, esté en capacidad de ingresar a mi portal y conocer los diferentes ritmos musicales que existen. No importa si lo que quiere es simplemente entrar en contacto con la cultura y el arte, más allá de aprender a tocar un instrumento”.