24 Aug 2008 - 7:21 p. m.

Niños, es clave ser bilingües

Aprender una segunda lengua dejó de ser una opción para convertirse en necesidad.

Redacción Vivir

Un segundo idioma se ha convertido en un requisito fundamental para que los niños puedan desenvolverse en el mundo globalizado y tener en su poder una llave de acceso a información de toda clase, becas estudiantiles y mejores propuestas laborales. En medio de este panorama, padres y maestros se preguntan por la mejor forma de lograr que los niños aprendan una lengua diferente a la materna.

Aunque no hay edades establecidas para que se empiece a enseñar otro idioma a un niño, según María Isabel Aguer, coordinadora del Programa para escuela primaria de la organización del bachillerato internacional del colegio The Victoria School en Bogotá, es indispensable que el niño haya desarrollado la lengua materna de tal forma que tenga claro el abecedario fonéticamente y que pueda pronunciar frases cortas. Por eso, según la docente, la edad ideal para iniciar el proceso de enseñanza bilingüe son los cuatro años. En cambio, para Maylin Cárdenas, profesora del Centro Colombo Americano, el parámetro para que un niño pueda empezar a incursionar en otra lengua consiste en que ya sepa leer y escribir y sea capaz de seguir instrucciones.

Lo cierto es que las dos expertas consideran que entre menos edad tenga un niño, más facilidad tendrá de acceder a una segunda lengua, pues después de los doce años, sostiene Cárdenas, los jóvenes son más conscientes de las reglas, lo cual les impide aprender de manera divertida e inconsciente, como sí lo hacen los más pequeños.

En esa medida, las dos profesoras recomiendan a los padres estar al tanto del proceso de formación de sus hijos. Desde el mismo hogar se puede lograr que los niños se adentren en un ambiente bilingüe, a través de la televisión, películas, páginas web especializadas, libros, revistas, etc. “Hasta las enciclopedias en inglés que venden en la calle son de gran ayuda, mientras los padres se preocupen por trabajar el material con los pequeños: leerlo, repetirlo e investigarlo, para que el niño recuerde el vocabulario dentro de un contexto específico”, asegura Cárdenas.


Para llevar a cabo ese proceso es de gran ayuda que los padres sean bilingües y puedan repetir una misma idea de varias formas en el idioma por aprender. No obstante, si los adultos no manejan otra lengua, es importante que investiguen junto a sus hijos y se muestren interesados por investigar para que los pequeños también lo hagan, sostiene Cárdenas.

Por otro lado, en los hogares donde padre y madre tienen una lengua materna diferente, es probable que el niño decida dejar de hablar uno de los dos idiomas durante un tiempo indefinido. Esta situación es normal, según Aguer, porque los menores establecen un período de transición en el que escogen hablar una de las dos lenguas (generalmente, en la que pueden comunicarse con sus amigos), aunque entienden los dos. Más adelante se comunicarán en los dos idiomas sin ningún problema.

Aguer considera que la ventaja más grande que tiene un niño bilingüe es la posibilidad de consultar información que generalmente está en otros idiomas, principalmente en inglés, a la vez que les amplía, a futuro, el poder para acceder a mejores oportunidades laborales. Además, sostiene, los niños que manejan más de una lengua tienen una mayor agilidad mental.

Educación bilingüe

El Ministerio de Educación Nacional, preocupado por lograr que los niños colombianos se desempeñen de manera competitiva en el mundo contemporáneo, en la actualidad se encuentra implementando el Programa Nacional de Bilingüismo, cuyo objetivo es lograr que, en el año 2019, los estudiantes de undécimo grado de todo el país alcancen el dominio de inglés como lengua extranjera. Para lograrlo se han implementado estrategias como la definición de estándares de competencia de este segundo idioma que han permitido evaluar a profesores y alumnos. Además, se han creado programas para preparar a  los docentes, así como se han vinculado nuevas tecnologías para la enseñanza y el aprendizaje de esta segunda lengua.

Aunque para el Gobierno es claro que el derecho a la educación también debe apuntar a que los niños se desenvuelvan en otra lengua, principalmente en inglés, aún queda mucho camino por recorrer. Por eso, Aguer y Cárdenas consideran que  los padres deben preocuparse por invitar a sus hijos a que se adentren en el mundo del bilingüismo y logren convertirlo en una especie de pasaporte para cualquier destino.

Temas relacionados

EducaciónIdiomas
Comparte: