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"No hay tiempo que perder": Gro Harlem

Después de dirigir la Organización Mundial de la Salud, la ex primera ministra de Noruega se dedicó a luchar por el medio ambiente. Invitada de Foros El Espectador.

Redacción Vivir

23 de octubre de 2010 - 03:00 p. m.
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En 1981 por primera vez Noruega tuvo como mandatario a una mujer. El rey Olaf V decidió encomendarle por unos meses las tareas de primer ministro a una médica de la U. de Oslo, con estudios de salud pública en Harvard: Gro Harlem Brundtland. Desde entonces no ha podido regresar a su consultorio.

La vida pública la sedujo convirtiéndola en una de las funcionarias más reconocidas por su labor como directora de la Organización Mundial de la Salud, entre 1998 y 2003, y el papel que ejerce desde hace unos años como delegada de las Naciones Unidas para el cambio climático.

Su más reciente misión, que deberá llevar a cabo junto con un grupo de 21 delegados, dentro de los que se encuentran los presidentes de Sudáfrica y Finlandia, es entregar en 15 meses un reporte sobre lo que ha sucedido en el planeta en materia de desarrollo sostenible. Y, por supuesto, abonar el terreno para que haya avances en la Cumbre de Cambio Climático que se celebrará en Cancún en menos de dos meses.

Entre tanto Harlem, quien también fue ministra de Medio Ambiente de Noruega, se animó a visitar nuestro país para protagonizar uno de los Foros El Espectador y compartir estrategias que permitan proteger el medio ambiente de la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la tala indiscriminada de árboles. “No hay tiempo que perder”, es uno de los mensajes principales que quiere dejar en las mentes de los colombianos.

“Si no se toman medidas drásticas para reducir el impacto de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero, la vida humana y el futuro del planeta estarán en grave peligro”. Y no se trata de hacer cosas imposibles. Harlem explica que los ciudadanos pueden contribuir apoyando a sus líderes para que fortalezcan las políticas ambientales, viviendo de una manera más amable con el ambiente a través de pequeñas acciones, como ahorrar agua, luz y usar más el transporte público o la bicicleta que el carro.

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Las empresas también tienen su cuota de responsabilidad. “Necesitan darse cuenta de que son parte de la solución e invertir en tecnologías que contribuyan a que haya una mayor producción, pero utilizando una menor cantidad de energía”. Asimismo, “los gobiernos deben asumir un mayor compromiso”. Precisamente, cuenta, este ha sido uno de los principales obstáculos para avanzar en las negociaciones de cambio climático.

“Nadie quiere compartir responsabilidades ni asumir los gastos que implica la lucha contra este fenómeno. Por eso creo que este tema se debe manejar entre mandatarios y no únicamente ministros de Ambiente”. A pesar de los sinsabores que le han dejado los pobres resultados en la lucha contra el calentamiento global, Harlem sigue llena de optimismo. Tiene la esperanza de que las nuevas generaciones sean más receptivas, solidarias y entusiastas por cooperar y le apuesten al desarrollo sostenible.

¿Cómo? No hay una fórmula mágica, pero sí estrategias que estimulan la siembra de árboles y el uso de energías renovables que no sean tan perjudiciales para el planeta como el petróleo o el carbón. Este miércoles Harlem contará en un par de horas cómo implementar en Colombia y los países de la región modelos que apunten a preservar los recursos naturales y garanticen la supervivencia de las especies, incluyendo la nuestra.

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Por Redacción Vivir

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