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El rock en este lado del planeta se ha nutrido de las sonoridades autóctonas y también ha asimilado estilos de otras latitudes. Los esfuerzos de Los Flippers, Los Speakers y La Banda Nueva, en los 60 y 70, así como la propuesta de Compañía Ilimitada, Pasaporte y La Derecha durante los coloridos años 80, abonaron el terreno para que la década del 90 y lo que va corrido de este milenio fuera fructífera en este estilo surgido de las entrañas del blues.
Carlos Vives, Velandia y la tigra, Ciegossordomudos, Aterciopelados, 1280 Almas, Sol Okarina, Odio a Botero, Superlitio y Bambarabanda son algunos de los participantes en este registro, que confirma que la música nacional está en permanente evolución y que en todas las corrientes musicales hay exponentes de primera calidad y de óptimo nivel de exportación.
El inmenso abanico de posibilidades interpretativas relacionadas con el rock en Colombia es la principal característica de este álbum, que representa el quinto volumen de la colección de Nuevas Músicas Colombianas —Neotropical (2007), Salsa D.C. (2008), Jazz Colombia (2008) y Andes Colombianos (2009)—, un producto liderado por Humberto Moreno, con la curaduría de Camilo de Mendoza. La coordinación fue de Gladys Ayala, la remasterización de Mauricio González y el diseño gráfico de Carlos Lemoine. El folleto con la historia y con toda la información, en inglés y en español, estuvo a cargo de Eduardo Arias, un verdadero conocedor de la escena rockera (MTM).