12 Sep 2012 - 3:00 a. m.

Nueva pista en caso Londoño

La tesis de los investigadores es que la mano de Daniel "El Loco Barrera" estaría detrás del atentado en contra del exministro, el pasado 15 de mayo.

María del Rosario Arrázola

Aunque al día siguiente del atentado en contra del exministro Fernando Londoño Hoyos, que les costó la vida a dos de sus escoltas y dejó heridas a 51 personas más, se dio como un hecho que las Farc habían sido las responsables, cuatro meses después las pistas de la autoría intelectual están más cerca del círculo del narcotraficante Daniel El Loco Barrera que de la guerrilla. Después de corroborar datos, fuentes humanas y testimonios, la tesis de las autoridades es que parece tratarse “de una explosiva y criminal mezcla de narcotraficantes”.

Hace dos semanas salió a relucir el nombre del ‘Parche de Zuley’ como la organización encargada de llevar a cabo el ataque contra Londoño Hoyos. De hecho, la Fiscalía y la Policía capturaron a cinco integrantes de esa banda, incluido el menor de edad conocido con el alias de Piloto o Carne, que el pasado 15 de mayo pegó la bomba estilo lapa en el costado izquierdo del carro blindado del exministro de Justicia. Sin embargo, cuando las autoridades empezaron a rastrear los pasos de esta organización se dieron cuenta de que no se trataba de unos delincuentes de barrio, sino de una compleja estructura de cobro con influencia en Putumayo, el Valle, Cauca y Nariño.

“Aún no descartamos a las Farc, pero hoy no es la hipótesis más fuerte. Lo que parece que hubo aquí es una mezcla de narcos que consideran que hay que atacar a unos objetivos muy precisos. En ese sentido, podría haber enlaces de la guerrilla patrocinando estas acciones, pero no como organización”, le dijo a El Espectador uno de los investigadores del caso. Las pesquisas para aclarar el atentado han dado lugar a que se conozcan verdaderas perlas. Por ejemplo, Diego Fernando Tabares Marín, a quien señalan como el pagador de los más de $1.000 millones entregados al ‘Parche de Zuley’, habría sido un enlace fundamental de la conocida banda de secuestradores ‘Los Calvos’ y ‘R15’.

Estas dos organizaciones cobraron protagonismo hace una década porque estaban integradas por algunos policías y porque su modus operandi consistía en secuestrar a personalidades para vendérselas a la guerrilla y en asaltar entidades bancarias en la capital del país y en Cali. Tabares y su hermano Wílmer ya tienen orden de captura internacional por el caso de Londoño, pero ahora se trata de establecer si, como dicen varios testigos, este sujeto se hizo al control de laboratorios de cocaína en Putumayo, Nariño, Valle y Cauca y si ofició como creador del grupo de los ‘Pelacos’ (Persecución a Ladrones de Corbata).

Otro investigador le contó a este diario que los ‘Pelacos’ se les parece a lo que constituyó el grupo Muerte a Secuestradores (MAS) en los años ochenta. “Hasta donde sabemos es un grupo de principios fundamentalistas y que tienen intención de atacar a quienes ellos consideran que se han apropiado de recursos públicos. Lo grave es que también tienen injerencia en Ecuador, donde en 2002 secuestraron a Alfonso Darquea, un empresario primo del entonces ministro de Minas, Francisco Acosta Coloma, involucrado en un caso de corrupción”.

De acuerdo con el expediente, el ‘Parche de Zuley’, cuyo centro de operaciones se ubica en el populoso distrito de Aguablanca, en Cali, tiene capacidad para mover fusiles, equipos de alta gama y de soldadura y toda una infraestructura para cometer cualquier clase de delitos. Por ahora está claro que César Ruiz, conocido con el alias de Bigotes, también capturado por este caso, era uno de los jefes de esta oficina de cobro que había logrado reclutar a jóvenes menores de edad de otras bandas conocidas como ‘La Luminosa’ o el ‘Parche de La Virgen’, en los barrios La Nueva Floresta, Calypso, Villa del Lago, El Rodeo o San Carlos, en Cali.

Bigotes, además, manejaba el microtráfico en buena parte de los sectores del Valle del Cauca, en especial la distribución de la denominada marihuana ‘cripi’. Fue en ese contexto que agentes de la Policía se infiltraron en su organización y pronto fueron identificando a los integrantes más representativos, como alias Caresueño, El Chapo y Alexis. “Esta estructura tenía la particularidad de tener motociclistas experimentados para desarrollar labores de sicariato y un 70% de ellos tiene entre 14 y 17 años. Le trabajan al mejor postor”, detalló para este diario un investigador.

Una organización, pues, con conexiones de vieja data con el paramilitarismo, con sus herederos, las bandas criminales, con guerrilleros y, por supuesto, con la delincuencia común. Es así como se investiga si esta organización habría atentado contra un comerciante en Pereira días atrás y si tenían en la mira al comando de la Policía de Cali para efectuar un atentado. Sobre este supuesto plan existen muchas especulaciones, pero, “de nuevo, desconocemos quién estaría patrocinando este ataque”. Tal parece que la banda no tenía ni preferencias ni escrúpulos para decidir con quién trabajar.

Eso no quiere decir que su trabajo no fuera detallado y preciso. Es más, Ulises Castellanos Beltrán, alias Apu, detenido hace dos semanas, llegó hasta el punto de hacerse pasar como técnico de una empresa que arregla ascensores para ingresar a la emisora Radio Súper, en donde Fernando Londoño tiene su programa matutino. Así se lo confirmó a este diario un investigador de la Dijín. De esa manera esta banda tuvo acceso a la bitácora de Londoño Hoyos y sólo restaba esperar a que la bomba lapa llegara desde Cali en un trasteo, camuflada dentro de una olla.

A medida que los investigadores han ido rastreando al ‘Parche de Zuley’, los nombres de sus cabezas, enlaces y hasta colaboradores han venido apareciendo en el expediente. No se descartan nuevas capturas, pero hasta ahora las Farc sólo aparecen tangencialmente en el proceso. En cambio, el vínculo con El Loco Barrera es más consistente.

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