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Obama abre las puertas al islam

Las palabras del Presidente no serán suficientes para cambiar la actual situación.

Redacción Internacional

04 de junio de 2009 - 11:00 p. m.
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Barack Hussein Obama, presidente de Estados Unidos, de padre musulmán y quien siendo un niño estudió en un colegio de esa religión en Indonesia, abrió de par en par las puertas de la reconciliación de su país con el mundo islámico. Al parecer, su relación con el islam, que jugó en su contra en la campaña presidencial, ahora le resulta útil. En un discurso calificado como histórico en la Universidad de Al Azhar en El Cairo, el presidente estadounidense ofreció “una nueva relación” con los países islámicos basada en el respeto mutuo.

“Salam u Aleikum” (La paz sea con vosotros) fueron las palabras elegidas por Obama para iniciar su discurso, que tenía como objetivo los 1.500 millones de musulmanes de todo el mundo. “Estados Unidos y el islam no están en guerra”, dijo a continuación el mandatario e hizo un repaso de los distintos frentes de tensión entre su país y los musulmanes.

“Estados Unidos y el islam no necesitan competir, sino que comparten principios como la justicia o la tolerancia”, afirmó el Presidente, quien más que exponer nuevas propuestas, se concentró en explicar su política hacia el mundo musulmán a una audiencia que llenaba el recinto, que lo interrumpió en numerosas ocasiones y que lo despidió con gritos de “¡Obama, Obama!”.

Sin embargo, no siempre fue un mensaje fácil. Obama emitió una inusual crítica contra la ocupación israelí de los territorios palestinos. Estas palabras, según analistas, marcan un cambio radical con la política seguida por su antecesor George W. Bush, quien siempre apoyó las acciones del gobierno israelí.

“La situación de los palestinos es intolerable. Sufren las humillaciones diarias que acompañan a la ocupación. Nunca daremos la espalda a su derecho legítimo a vivir con dignidad y en un Estado propio”, señaló Obama entre aplausos, que se fueron apagando cuando el estadounidense hizo una defensa de los judíos o del derecho de Israel a existir. “Los lazos entre Estados Unidos e Israel nunca se romperán”, aseguró.

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El dirigente también criticó la crisis humanitaria de Gaza —algo que Israel ha negado siempre—, exigió una mejoría en las condiciones de vida de los palestinos y abogó por la solución de dos estados, propuesta que rechaza el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Barack Obama también recordó su compromiso de retirar a las tropas estadounidenses para 2011 de Irak y su nueva estrategia para Afganistán, donde aseguró que su intención no es mantener soldados eternamente. Pero al tiempo que exponía su visión sobre estas áreas, el presidente estadounidense instó a los musulmanes a rechazar la violencia extremista y aseguró que EE.UU. hará cuanto sea necesario para confrontar “sin descanso a los extremistas violentos que representen una amenaza grave a nuestra seguridad”. También hizo un llamado a Irán para que acepte la oferta de un nuevo comienzo sin precondiciones.

“Sólo palabras”

Mustafá Barguti, activista palestino, aseguró a la cadena BBC que este ha sido el mejor discurso que ha pronunciado un presidente estadounidense. “Por primera vez se reconoce el sufrimiento de los palestinos durante 60 años”, declaró. El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, lo calificó de “equilibrado y positivo”.

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En cambio, el líder supremo de la Revolución iraní, ayatolá Ali Jamenei, aseguró que el discurso “no es suficiente”. Jamenei reiteró que se necesitan más que palabras y que Washington debe dar “pasos prácticos”. Esos comentarios hicieron eco en los dirigentes de Hizbulá, quienes criticaron el discurso subrayando que no contiene “ningún cambio real en la política de EE.UU. hacia la región”. El diario The Guardian, crítico de las palabras de Obama, en su edición de internet escribió: “Obama evitó reconocer lo que une y moviliza a la gente en los países musulmanes: el rechazo general a las violentas intervenciones militares, políticas y económicas estadounidenses”.


Para Lluis Bassets, columnista del diario madrileño El País, el discurso de Obama es una jugada arriesgada que forma parte de un plan a su vez lleno también de riesgos. “Aunque las palabras de Obama realzan un poco más la imagen de EE.UU. entre árabes y musulmanes, no la cambiarán de la noche a la mañana. Para que esto suceda se necesita algo más que palabras”.

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EE.UU. y los países islámicos

Arabia Saudita

Su relación con Washington se basa en dos frentes: la lucha antiterrorista (provee ayuda militar, logística y financiera) y la búsqueda de una solución a las crisis políticas en Oriente Medio.

Irán

El gobierno de George W. Bush impulsó la toma de sanciones a Teherán por su programa nuclear; Obama ha anunciado su voluntad de diálogo, pero las autoridades iraníes dudan de esta postura.

Irak

 Con su plan de retiro de tropas, a completarse en 2011, la Casa Blanca intenta traspasar el dominio militar del territorio a las autoridades iraquíes, además de apoyar al primer ministro Al Maliki.

Pakistán

Un gran paquete de ayuda fue aprobado en meses pasados con el objetivo de apoyar al gobierno del presidente Asif Zardari, en especial en la guerra contra la insurgencia talibán apoyada por Al Qaeda.

Afganistán

Aunque la confianza hacia el presidente Hamid Karzai ha menguado, las tropas de EE.UU. combaten activamente con el ejército afgano para derrotar a Al Qaeda y a los talibanes.

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Somalia

La invasión estadounidense de 1992 llevó al colapso de las relaciones binacionales. En la actualidad, Washington busca desmantelar el brazo africano de Al Qaeda, que opera desde Somalia.

Siria

Desde 1979 fue incluido en la lista de países que apoyan al terrorismo. Sin embargo, la Casa Blanca considera que el papel de Damasco es vital para la estabilización política de Irak.

Líbano

La invasión a mediados de los 80 y el apoyo de Washington a Israel, contribuyeron a fomentar el sentimiento antiestadounidense en el país, donde Hizbulá ejerce una gran influencia política.

Indonesia

Las buenas relaciones con el país de mayor población musulmana del mundo se remontan a los años de la Guerra Fría. Desde la caída de Suharto en 1998, los lazos políticos y económicos se fortalecieron.

Egipto

Desde el final de la guerra con Israel en 1979, el país se ha convertido en un receptor de la ayuda estadounidense: El Cairo recibe anualmente US$1,3 millones.

Por Redacción Internacional

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