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Obra de teatro 'No problema, amigo', de colombiano Jaime Espinal, elogiada en Nueva York

El público hispano y anglo que la ha visto se ríe a carcajadas, se deslumbra con el implecable montaje, lo bien armada que queda la historia, lo mucho que hace pensar sin aburrir y los efectos especiales.

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Elsa Tobón, colaboradora de Soyperiodista.com
21 de junio de 2011 - 09:54 p. m.
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En su edición de junio, la guía de teatro de Nueva York publicó que “Un reconocido novelista colombiano debutará en el Teatro Español Thalía, en una premier que será recordada. Bravo por el director, productor y diseñador Ángel Gil Orrios…Especial reconocimiento por su habilidad para hacer este sorprendente montaje: los escenarios, la iluminación, los efectos especiales avergüenzan una producción como Spider-Man, mostrando todo lo que puede lograrse con poco presupuesto y mucha imaginación”.

Se refería a la comedia “No problema amigo”, escrita y protagonizada por el colombiano Jaime Espinal, y a “Spider-Man: Turn off the Dark”, producción que tras más de 15 meses de ensayos –lo usual son 3- y con el mayor costo en la historia de Broadway -70 millones de dólares-, se estrenó el pasado 15 de junio en el renovado y renombrado Teatro Foxwoods –antes Teatro Hilton, y mucho antes Centro Ford para las Artes Escénicas-, calle 42 número 213 West, en Manhattan.

La comparación entre ambas

Es actual y pertinente. Ambas premiers fueron en Nueva York, a pocos días de diferencia. En las dos el protagonista es un superhéroe, figura anclada en la cultura norteamericana. El colombiano es una mezcla de Supermán y el Chapulín Colorado, alguien sin nombre, porque mientras “los estadounidenses tienen a Supermán, Batman, la Mujer Maravilla, el Capitán América, y a Spider-Man, entre otros, los latinos solo tenemos al Chapulín”. Mezcla cómica y dramática porque a nuestro superhéroe, a pesar de sus deseos de ‘ser héroe de profesión, ayudar a una viejita a pasar la calle, salvar a una linda chica, derrotar a su archi-enemigo, hacer campanas ecológicas’, no le resulta ni una sola misión. Sus jefes se dan cuenta que es un fracaso y pretenden mandarlo de regreso a Colombia. Decidido a quedarse, “Quiero mucho a Colombia, le dice a sus amigos a través de la red, pero no sé. Busco algo". "¿Qué buscas?" "No sé. Algo". "Pero, ¿Qué es algo?" "No se…algo…” encuentra el camino a través de su jefa en su trabajo de oficinista, el que realiza de día para camuflar su profesión de superhéroe, ese en el que solo tiene que obedecer, “porque para eso lo contratamos. Para obedecer. Pensar es patrimonio solo de nosotros, los jefes”. Camino relacionado con el “sex-appeal latino”.

Y así, mientras transcurre su vida de oficinista aburrido, va saliéndose de los estereotipos en que se encasilla a los latinos y metiéndose en los que caracterizan a los estadounidenses: lo que pasa en la oficina, conversaciones, respuestas, sospechas, su acartonamiento, su gobierno, su presidente, la CIA, el Departamento de Estado, la música, sus superhéroes, sus Testigos de Jehová, su doble moral, sus relaciones familiares y su cotidianidad. Todos ellos desfilan, paso a paso, al lado de las angustias del latino, del choque cultural, de su adaptación, de su nostalgia, de su lucha para dominar el idioma, reflejada en su perfecto inglés en algunas palabras, su marcado acento hispano en otras, y su spanglish en muchas. Lo que nos pasa a muchos. Toda una compleja, actual e interesante historia. Lo que le falta a Spider-Man.

La crítica

Los críticos y los espectadores han sido implacables con "Spider-Man: Turn Off the Dark": "Este cómic ya no es el infame e indescifrable desastre que era en febrero. Ahora es simplemente aburrido", dijo Ben Brantley, el crítico del New York Times, quien hace cuatro meses había dicho que "no sólo es la obra más cara que jamás haya llegado a Broadway, sino que también puede estar entre una de las peores". Terry Teachout, del Wall Street Journal, dijo que "Es el musical mediocre más bonito que jamás haya llegado a Broadway", "cada centavo de los 70 millones de dólares de su presupuesto está visible" y "su dinamismo visual es asombroso, pero fuera de una gran actuación, el espectáculo tiene poco más que ofrecer". Asómbrese: tras estos millones está Bono, su dinero y su música con U2, y The Edge.

En contraste, el público hispano y anglo que ha visto “No problemo Amigo” se ríe a carcajadas, se deslumbra con el implecable montaje, lo bien armada que queda la historia, lo mucho que hace pensar sin aburrir, los efectos especiales, que incluyen un sonido postmoderno, estructurado, y joven, tras el cual está el propio Jaime: la música original, que se presenta en vivo, y el diseño sonoro, son originales de su banda “Los tres cerditos”, grupo en el cual hace la voz y que es autor de varios audio-clips, entre ellos el que marca su última novela, “No es una historia de amor”. Con esta banda Jaime ha diseñado, producido y actuado en diferentes espectáculos en Bogotá, Medellín, Argentina y Estados Unidos. Solo algunos los diarios pequeños se han referido a "No Problemo Amigo", pero en términos muy elogiosos.

El director

La obra estuvo dirigida diseñada y producida por Ángel Gil Orrios, “aragonés de pura cepa”, director del Thalía desde el 2000, ganador de numerosos premios, entre ellos el “Arte y Cultura 2009 de Nueva york”, con un haber de 150 producciones de teatro, desde el clásico al más vanguardista, único director que ha conseguido representar en el altar mayor de la Catedral de San Patricio de Nueva York, a donde llevó “El Purgatorio de San Patricio”, de Calderón de la Barca, en 1981, en conmemoración del Tercer Centenario de la muerte de Calderón y montó su auto sacramental, “El Gran Teatro del Mundo”, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York. Jaime Espinal le atribuye todo el mérito, dice que él fue capaz de sacar lo mejor de cada uno y lo mejor de la obra, ensamblándola con la música, los efectos especiales, que tiene muchos, y armonizando todo de manera ordenada y coherente. Pero hay también un gran elenco, un grupo de artistas con raíces latinas, una larga trayectoria en las tablas, y un sinnúmero de reconocimientos por su trabajo.

La trayectoria

No fue gratuito que Jaime Espinal consiguiera ni el escenario ni el director ni el elenco. “No problema amigo” fue la obra ganadora del Premio Hispanoamericano de Dramaturgia, concurso convocado por el Banco Interamericano de Desarrollo con ocasión de su cincuentenario: “Hispanos en los Estados Unidos, sin estereotipos”. Un mérito enorme, si se tiene en cuenta que se presentaron 170 proyectos, provenientes de 17 países. El montaje y la presentación de la obra en la ciudad de Nueva York eran parte del premio. Además de ser el escritor, Jaime es el actor principal, el líder de esta comedia.

Jaime nació en Medellín, se graduó como Administrador de Empresas en Eafit, y estudió escritura de guiones y filmación en la Academia de Cine de la Nueva York. Es un artista completo que se mueve con fluidez en la música, la actuación, la literatura, el cine, y que dará mucho de qué hablar en el futuro.Tiene 30 años, ganó el premio nacional de novela de la Cámara de Comercio de Medellín, 2005, con su libro “Open the Window para que La Mosca Fly”, y ha publicado otras dos novelas: 'No es una historia de amor' (2009) y 'Skudmart: Química con la muerte' (2006). Mañana miércoles, será el invitado de honor en el programa:”Meet the Authors” –“Conozca a los autores”, en el auditorio del Banco Inter-Americano de Desarrollo, en Washington D. C., donde presentará la versión en inglés de su novela “No es una historia de amor” y firmará los libros a quienes lo compren. El programa se inicia a las 5:30 pm.

Más información

Todo lo demás acerca de él, está en la red. En sus páginas, www.jaimeespinal.com y www.noesunahistoriadeamor.com. Y en otras, como http://www.otraparte.org/actividades/literatura/jaimeespinal.html. Lo único nuevo y diferente son las fotos que le hizo la diseñadora y fotógrafa Ángela González, también de Medellín, y que puede verse en http://www.angelasita.com/ clic en álbumes y en “Jaime’s Laundry: fotos a 40 grados en la lavandería del Hotel Nutibara en el Centro de Medellín, Colombia”. Su lente desnuda a Jaime Espinal en otra de las facetas que lo hacen completo: él, en sí mismo, es un artista.

Por Elsa Tobon, colaboradora de Soyperiodista.com, Nueva York

Por Elsa Tobón, colaboradora de Soyperiodista.com

 

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