3 Aug 2018 - 10:13 p. m.

Oído a los riesgos para la audición

Según un estudio de la Asociación Americana del Habla-Lenguaje-Audición, las pérdidas auditivas en la etapa escolar generan demoras en el desarrollo y aprendizaje de los estudiantes.

Redacción Especiales

Los estudiantes desde el primer grado de escuela hasta el último de la educación media, que comprende las edades de los 5 a los 16 años, representan una población vulnerable a retrasos en su desarrollo por pérdidas auditivas que pueden disminuir el rendimiento académico y afectar su presente y futuro, tanto profesional como social.

Es en la etapa escolar que el ser humano desarrolla la comunicación y el lenguaje a través de la audición binaural para desenvolverse como individuo y en sociedad; sin embargo, los estudiantes con alteraciones en la audición, como inflamaciones e infecciones en el oído o que usan reproductores de audio a alto volumen, entre otros factores, pueden ser vulnerables a retrasos en su aprendizaje.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 60 % de las pérdidas auditivas en menores de 15 años se pueden prevenir con una atención en salud adecuada, aunque algunas veces no hay detección temprana. “Es difícil que los padres de familia o profesores detecten si los niños entre los 5 y 9 años escuchan correctamente por los dos oídos, ya que a esta edad los menores no están tan alerta al funcionamiento de su cuerpo”, afirma María Piedad Núñez, especialista de la clínica de Cochlear.

La OMS estima que más del 30 % de las pérdidas auditivas en la niñez son consecuencia de enfermedades; el 17 % de alteraciones perinatales, y el 4 % de medicamentos ototóxicos, con efectos nocivos sobre el oído. El otólogo y asesor clínico de Cochlear Jorge Almario explica que entre las enfermedades están la meningitis, el sarampión, la rubeola y las paperas; mientras que las alteraciones perinatales son resultado de virus o infecciones durante el embarazo o parto, y pueden conducir a pérdidas auditivas progresivas de aparición tardía. Almario también asegura que hay problemas de escucha adquiridos por infecciones, traumas, golpes y por exposición a ruidos fuertes en actividades deportivas o de recreación.

La falta de atención a las pérdidas auditivas en la etapa escolar puede tener repercusiones en el presente y futuro, tanto social como profesional del estudiante, ya que esta condición causa demoras en el desarrollo del habla y el lenguaje, disminución del aprovechamiento escolar, aislamiento social, baja autoestima y disminución en las posibilidades de empleo. 

Por su parte, la fonoaudióloga Constanza Acevedo, presidenta de la Fundación ECO, explica que dos oídos son mejor que uno, porque la imposibilidad de una audición binaural repercute en comportamientos inadecuados, como la indisciplina o falta de concentración, atención, memoria y motivación. “Las repercusiones de una pérdida auditiva dependen de la edad del individuo, el ambiente sociocultural en el que se desenvuelve y la atención que se les preste a las señales que presente. Uno de los signos, por ejemplo, puede ser la falla en la pronunciación de algunas palabras y hablar muy bajo o muy fuerte, por no escuchar su propia voz”, asegura Acevedo.

Importancia del diagnóstico correcto

Cuando se detecta que un estudiante presenta alguna de las señales expuestas, es imprescindible realizar un estudio audiológico completo para tomar la decisión adecuada.

Los especialistas de la campaña “¡Dos oídos son mejor que uno!” recomiendan a los padres de familia y directores de instituciones educativas incluir el tamizaje auditivo como requisito al comienzo del año escolar, de manera que se conozca el estado auditivo de todos los estudiantes y se tomen las medidas necesarias en cada caso.

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