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Rachel Herz, una renombrada psicóloga del olor y autora del libro El aroma del deseo, confesó en una entrevista reciente a la revista Psychology Today que nunca había sentido una atracción tan fuerte por el olor de un hombre hasta que conoció al que hoy es su marido. “Supe que me iba a casar con él en el momento en que lo olí. Su humor me generó una sensación de seguridad y al mismo tiempo me excitó. Me refiero a su olor real, no al de la colonia que traía puesta”.
Esta misma sensación la experimenta la mayoría de mujeres, sólo que no son conscientes de ello, pues no se trata de un olor fácil de identificar y generalmente lo que sienten es una atracción inexplicable pero muy fuerte por esa persona, al punto que las hace sonrojarse y a veces les produce pequeños corrientazos en la piel.
Ignacio Zarante, médico genetista y profesor asociado del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, explica que varios experimentos han demostrado que los seres humanos escogen a su pareja por el olor. “Lo que huelen, de una manera inconsciente por supuesto, es qué tan parecidos o no son genéticamente. Y finalmente terminan escogiendo a una persona que es diferente a ellos”.
La razón, según Zarante, es que el organismo se protege de la endogamia, pues tener hijos con familiares aumenta el riesgo de que sufran enfermedades genéticas. Claus Wedekind , biólogo de la Universidad de Lausanne en Suiza, realizó hace poco un estudio que ratificó esta teoría. Wedekind reunió a 44 hombres, a quienes les dio instrucciones de utilizar una camiseta durante dos noches seguidas, con el fin de que se impregnara de su humor.
Después, un grupo de mujeres tuvo que oler las camisetas y posteriormente identificar las que les resultaran atractivas. Los resultados fueron sorprendentes: la mayoría prefirió hombres que, luego de examinarlos, se comprobó que eran distintos genéticamente a ellas. Tanto hombres como mujeres suelen creer que este olor que los atrae sexualmente hacia el otro es agradable y fácil de reconocer. Pero lo cierto es que las encargadas de percibirlo son un conjunto de neuronas conectadas al sistema límbico, el cual se maneja la atracción y el impulso sexual. Es decir, el enamoramiento.
Lo anterior es una de las tantas explicaciones por las que muchas mujeres inesperadamente terminan casadas con hombres que no cumplen ninguna de las cualidades que para ellas debía tener su pareja ideal. De hecho, hay teorías científicas que sugieren que muchos matrimonios no pueden tener hijos, a pesar de que ninguno de los dos es estéril, porque sus olores no son compatibles. Incluso la escritora y psicóloga del olfato Rachel Herz asegura que la mayoría de mujeres que asisten a terapia de pareja se quejan porque ya no soportan el olor de sus maridos. Una causal de divorcio que está comenzando a tomar fuerza en Estados Unidos.
Por su parte, el doctor Zarante concluye que estas teorías se están revaluando y que el ser humano es tan complejo que muchas veces elige a la persona con la que va a pasar el resto de su vida por motivos más trascendentales y complicados. Como, por ejemplo, la cultura, la religión, el nivel educativo, la posición socieconómica y hasta las amistades o la familia.