5 Jul 2016 - 10:26 p. m.

Panamá Papers: la boda que reveló el dinero oculto de Vladimir Putin

Serguéi Roldugin, además de ser el padrino de bodas de la hija del presidente ruso, también está en el centro de un entramado de cuentas offshore anónimas que mueve miles de millones de dólares.

Redacción Actualidad

“El santo grial del periodismo”, así fue cómo definió Luke Harding, periodista de The Guardian, a la investigación sobre el dinero de Vladimir Putin en cuentas offshore. El paso a paso de esta pesquisa esta relatada en el capítulo “Unidos por el matrimonio, unidos por el dinero”, del libro de los Panamá Papers. Se trata de uno de los hallazgos más significativos del trabajo conjunto del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que reveló una red de elusión y de lavado de activos en todo el mundo.

Frederik Obermaier y Bastian Obermayer son los autores del libro “Panama Papers, el club mundial de los evasores”. El capítulo sobre el dinero de Vladimir Putin es tan solo el 27, de 31, que escribieron relatando su experiencia en cada investigación. Sin embargo, los periodistas reconocen que la búsqueda de información sobre la riqueza de este gobernante no fue un juego de niños: “Como suele decirse en su país, trabajar de periodista en Rusia es un suicidio. ¿Qué dirían de los que, además, persiguen el dinero de Putin?”, afirmaron.

El violon-chelista

La clave para llegar al dinero del dirigente ruso yace en Serguéi Roldugin, uno de los hombres más cercanos al mandatario. Además de ser el padrino de bodas de María, la hija de Putin, es violon-chelista, y también aparece en el centro de un entramado de cuentas offshore anónimas. Los autores manifiestan que tuvieron que escarbar con detalle para encontrar registros de Roldugin en los archivos de Mossack Fonseca.  En el libro se explica que “a través de esa red y con ayuda de varios bancos-también occidentales- y de diversas empresas pantallas, se transfirieron a lo largo de los años US$2 millones a Panamá y a las Islas Vírgenes Británicas”.

A pesar de las cuantiosas transferencias, Roldugin indicó en una entrevista para The New York Times que él es músico y que no tenía millones. Sin embargo, lo que no puede negar es su cercanía al mandatario ruso pues se tiene registros que se conocen desde 1970, desde que eran jóvenes. Su estrecha relación hace al violon-chelista el primer candidato al que Putin le confiaría su riqueza oculta. Una información que además de ser un misterio, también se considera como un crimen por el que varios periodistas curiosos han sido exiliados.

El músico aparece en los archivos de Mossack Fonseca vinculado a cinco empresas offshore, y durante un tiempo al menos fue propietario de tres empresas fantasmas: Media Overseas, Raytar y Sonnette. Las tres están estrechamente relacionadas con la sociedad Sunbarn y, sobre todo, con Sandalwood Continental Ltd, que desempeña un papel muy misterioso en toda esa red. Sin embargo, lo que encontraron los autores del libro fue que los hilos de la red del violinista los mueven empleados del banco Rossiya, que tiene sede en San Petersburgo y fue fundado con dinero del Partido Comunista. Se trata de una entidad sobre la cual Putin tiene especial cuidado al punto que ordenó al Banco Central de Rusia que lo apoyará durante la crisis en Ucrania. Además se sabe que en este banco tienen participación varios amigos y allegados al mandatario, entre ellos Roldugin.

De esta manera el banco Rossiya aparece como la cabeza de la red de Roldugin, y por ende sería la clave del dinero de Putin: en 2009 una abogada de Mossak escribió una carta informando que un empleado de este banco ruso quería firmar una línea de crédito por US103 millones. Lo curioso del contrato que se utilizó para esa transacción es que la página de garantías estaba vacía.  Incluso, uno de los socios del bufete panameño indicó que se trataba de “dinero con origen y destino dudoso”. Pero a pesar de las sospechas la operación continuó.

Las innovadoras formas de lavar dinero

Se estima que entre 2009 y 2011 se transfirieron US$1.000 millones a la red del músico, gran parte vinieron del Russian Comercial Bank (RCB), con sede Chipre. Una entidad que tiene fuertes rumores de servir como tarjeta de crédito de Putin y sus amigos. Argumentan que cada vez que alguno de estos personajes necesita ir de compras o invertir en algo, el banco serviría como una especie de autoservicio.

La estrategia de préstamos hacia la red de Roldugin ha sido utilizada por varios oligarcas rusos, entre ellos Boris y Arkadi Rotenberg. En 2013 concedieron créditos por US$200 millones a este sistema de offshores, cuyos documentos no consta devolver el dinero. Se trata de una de las diversas tácticas que se utilizan para evadir impuestos y lavar dinero: una transferencia de varios millones de dólares puede ser más conveniente a nivel tributario y legal si entra bajo el concepto de un crédito, uno con tan pocas garantías que no debería ser rembolsado. Sin embargo, esta no es la única modalidad que se aprecia en la red del violon-chelista.

Entre mayo y junio 2010 Sunbarn, la sociedad que tiene una relación estrecha con las tres empresas de Roldugin, recibió sumas millonarias en concepto de asesoramiento. Teóricamente, la empresa asesoró a otra compañía offshore sobre inversiones y comercio en Rusia, y por eso le pagaron US$30 millones.

Otra de las modalidades que encontraron los investigadores son los negocios por penalidad: ambas partes se comprometen en una compra de acciones, una se retracta y debe pagarle a la otra como multa millonarias cantidades de dinero. Asimismo, está el caso de International Medias Overseas, una de las empresas de Roldugin,  que en 2011 recibió los derechos de un préstamo de US$200 millones, un título que le generó beneficios por intereses de más de US800.000.

La llegada de Putin al poder ha estado ligada a numerosos escándalos, y hay pocas esperanzas que las autoridades rusas intervengan. Rosfinmonitoring, es la agencia estatal encargada de perseguir el blanqueo de dinero, pero desde su fundación ha estado dirigida por personas de confianza del presidente de Rusia. Además, varios ciudadanos que han publicados artículos especulando sobre la fortuna del mandatario han sido exiliados, por esto dicen que  ser periodista en este país es un suicidio.

La citación a El Bunker

El temor de no poder hablar con libertad con los periodistas rusos lleva a Frederik Obermaier y Bastian Obermayer a citar a una reunión en un terreno neutral, en las oficinas de The Guardian en Londres. El salón utilizado para recopilar información estaba en la última planta del medio británico, al final del pasillo: El Bunker, un cuarto que es leyenda entre los periodistas de investigación. En este lugar fue donde se analizó las filtraciones de Edward Snowden sobre las actividades secretas de la NSA.

A la reunión asistieron los periodistas rusos Roman Anin y Luke Harding, quien fue expulsado  por publicar sobre la fortuna de Putin. También estaban: Marina Walker, la directora del proyecto de los Panamá Papers en el ICIJ; Gerard Ryle; Jake Bernstein, el premio Pulitzer; tres periodistas del ICIJ y dos de la BBC; Jelia Stein, de la empresa pública de radio y televisión NDR, y Petra Blum, de la WDR, quienes llevaban varios meses trabajando en la red de Roldugin.

El gran descubrimiento: La boda

Después de varios días atando cabos y encontrando pequeñas relaciones, Roman Anin fue el encargado de dar la buena noticia que le daría un vuelco a toda la investigación. El secretó se reveló gracias a la boda de la hija de Putin, María, quien se casó en 2013 con Kirill Shamalov. El casamiento se celebró con un fuerte hermetismo, y no era para menos pues el novio es el hijo de Kirill Shamalov, miembro de la legendaria cooperativa Ozero.

Putin fundó Ozero en los años noventa. Los dos autores del libro indican que “lo que empezó siendo una simple asociación de propietarios se convirtió rápidamente en el prototipo del nepotismo”. Así, allegados de Putin como Yuri Kovaltchuk, otro miembro de la legendaria cooperativa, es actualmente director y uno de los principales accionistas del banco Rossiya. Una participación similar la tiene el padre del esposo de María Putin.

Sin embargo, la clave del descubrimiento que exaltó a todos en El Buker fue el lugar de la boda: la estación de esquí Igora. El establecimiento pertenece a una empresa llamada Ozon S.R.L., en la cual  Yuri Kovaltchuk, el amigo de Putin y director del Banco Rossiya, tiene junto a su hijo el 25% de participación. 

Aún hay más. Los investigadores ya había rastreado desde hace tiempo a Ozon S.R.L: a finales de 2009 esta empresa Kovaltchuk recibió un crédito de Sandalwood, una de las compañías Roldugin. Dos años después se volvió a registrar un flujo de dinero, también por la modalidad de préstamos. Los registros muestran que los créditos jamás se devolvieron y que Sandalwood se disolvió en 2013. Como si no fuera suficiente, el banco Rossiya, propiedad de los amigos de Putin, supervisó todas las operaciones.

“Esto significa que la boda de la hija de Vladimir Putin no solo está relacionada con la camarilla del presidente, sino también con la red de empresas pantalla creada alrededor de Serguéi Roldugin, el padrino de bodas”, concluyeron Frederik Obermaier y Bastian Obermayer.

 

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