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Igual que los humanos, las plantas se enferman, y al igual que nosotros, requieren ir al médico. En la Universidad Nacional de Medellín existe una clínica especializada en plagas y males que las aquejan.
¿Sabía usted que las plantas sufren de bacterias, hongos y virus? Así es, como cualquier ser vivo, se enferman y requieren ayuda especializada. Y al igual que entre los humanos, en época de invierno se incrementan las consultas por diversos males.
“Aquí atendemos en promedio 35 consultas al mes. En invierno se disparan las enfermedades en los cultivos. Vienen incluso de otros departamentos”, dice Ana María Carmona, ingeniera agrónoma. Ella es algo así como la médica jefe de la clínica. Recibe las plantas en el laboratorio de sanidad vegetal y hace una evaluación inicial en el estereoscopio para determinar en primera instancia la enfermedad que padece la “paciente”.
“Después de esa evaluación, tomamos una muestra y la metemos en un medio rico en nutrientes para mirar qué tipo de hongo o bacteria tiene. Es similar a un examen de sangre”, comenta Ana María.
En esta clínica hay especialistas para atender las enfermedades de acuerdo con su complejidad. Aquí se encuentran los expertos en insectos y bacterias. Cuando se trata de virus, son remitidas a la sede de la Universidad del Valle del Cauca.
“La universidad tiene mucha credibilidad por las especialidades que maneja. Es muy complicado con las bacterias, pero siempre son muy acertados los diagnósticos y las recomendaciones que damos. La gente nos va conociendo y nos buscan mucho. Ya son cinco años de trabajo”, asegura Ana María.
Desde el momento de la consulta, que tiene un valor de $60.000, la clínica cuenta con quince días para emitir su diagnóstico. Si es necesario se hace una visita al cultivo para analizar el entorno en el cual se presenta la enfermedad.
“Nosotros sabemos que la gente tiene urgencia de saber qué pasa con su cultivo o con su planta. Por eso, aunque tenemos en promedio quince días para emitir un diagnóstico adecuado, hacemos lo posible por entregarlo en ocho o máximo diez días, para iniciar el tratamiento recomendado”, agrega Ana María.
A la clínica asisten principalmente quienes tienen grandes cultivos de frutas, hortalizas, legumbres, etc. Llegan campesinos, agrónomos o encargados de los sembrados, con las muestras de las plantas para su análisis, pero también a la clínica asisten personas del común con una mata del jardín de su casa o su finca que de un momento a otro comienza a presentar síntomas de enfermedad. La clínica es abierta al público y recibe todo tipo de especies.