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Polémica construcción de un ducto en el cerro Juaica

Los habitantes de los municipios de Tabio y Subachoque se enfrentan a Ecopetrol por proyecto que afectaría una reserva forestal.

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Alfredo Molano Jimeno
22 de octubre de 2009 - 09:22 p. m.
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Desde 2006, Ecopetrol ha venido gestionando ante el Ministerio del Medio Ambiente un proyecto para la construcción de un poliducto entre los municipios de Facatativá  y Tocancipá. Esta es la hora en que aún no se sabe por dónde va a pasar la obra, pero lo que sí está claro es que las comunidades y los gobiernos de Tabio y Subachoque se oponen al plan de trazado del ducto.

El poliducto Masilla-Tocancipá costaría US$50 millones y atravesaría los municipios de Chía, Sopó, Tabio, Tocancipá, Zipaquirá, Cota, El Rosal, Facatativá, Funza, Madrid, Subachoque y Tenjo. La idea de Ecopetrol es cerrar un anillo que abastecería la zona central del país en caso de emergencia. Hasta ahí todo parece normal; una obra que, según Ecopetrol, le apunta al progreso, pero tras los tubos y el cemento hay un fuerte debate.

Las propuestas de trazado contemplan que el poliducto pase sobre el cerro Juaica, un pedazo de cordillera que une a Subachoque con Tabio y que convierte a estos municipios en pueblos siameses, pues allí nacen las arterias hídricas que van a los acueductos veredales y desembocan en los ríos Subachoque y Río Frío. Una zona de alta sensibilidad ecológica, protegida como reserva forestal, ya que alberga importantes nacederos de agua y es un páramo en el que aún perviven bosques de niebla, vegetación y fauna nativas.

Las autoridades de los dos municipios coinciden en que no se oponen al poliducto, sino a que se construya sobre el cerro, lo cual ha llevado a un enfrentamiento entre las poblaciones y Ecopetrol. La última palabra la tiene el Ministerio de Medio Ambiente. Las autoridades municipales alegan que el estudio de impacto ambiental falta a la realidad, que los datos y los planos son “mediocres e imprecisos”.

Por su parte, Alberto Corredor, gerente del proyecto, expresó: “El estudio no quedó mal elaborado. El Ministerio sólo pidió información adicional y es la única autoridad ambiental”. El primer trazado tocaba el Alto de Canica, pero fue desechado. Una segunda propuesta fue pasar el poliducto por una zona conocida como Rincón Santo. Los pobladores se han pronunciado en contra de estos planteamientos, razón por la cual Ecopetrol descartó estas opciones y busca nuevas alternativas. Los municipios proponen un trazado por la parte baja del cerro, bordeando las vías que salen a la calle 80, zona que ya está impactada ambientalmente.

Para los habitantes de los municipios aún hay cabos sueltos: ¿Por qué Ecopetrol se obstina en pasar el trazado por el cerro, si existen otras alternativas que podrían ser más económicas? Para Ecopetrol, este proyecto es un tema de interés público y la muestra de su compromiso con el progreso. Por ahora lo que hay es un cerro de niebla, donde lo único que se ve es un pulso que tiene de por medio una montaña de problemas; y para resolverlos habría que preguntarse: ¿Cuál sería el impacto sobre el valor de la tierra? ¿Qué pasará con el agua? ¿Por dónde llegará el combustible?

Por Alfredo Molano Jimeno

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