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Proponen cambios al mapa más reconocido de la Tierra

No todos están de acuerdo con la distribución y el tamaño del planeta que dibujó.

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Redacción Vivir
06 de marzo de 2012 - 02:21 a. m.
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De seguro usted aprendió geografía con el mapa proyectado por Gerardus Mercator hace más de 450 años. Sus maestros también le habrán enseñado que Europa, Rusia y Estados Unidos están en la parte superior del mapa y que abajo, un poco más enanos, se encuentran África y Suramérica. Usted conoció la Tierra en papel gracias a que Mercator, que nació hace 500 años en el entonces Sacro Imperio Romano Germánico, decidió crear una guía para los viajeros de aquella época: españoles, alemanes y portugueses que surcaban las aguas sin mucha certeza de lo que descubrirían.

El mapa, hecho para los aventureros, pasó a las cartillas de las escuelas. Quizá Mercator no se percató de las medidas exactas, o no tuvo las herramientas para hacerlo. Quizá aún pensaba, ocho años después de que Colón tocara tierras que después serían bautizadas América, que Europa era la grande y el Nuevo Mundo la pequeña.

Como fuera, el hecho es que un par de siglos después, el escritor Eduardo Galeano escribió una crítica a la geografía de Mercator. En tres párrafos, Galeano decía que Europa no podía ser más grande que América, y que tampoco África era tan pequeño ni Groenlandia tan extenso. “El mapa miente —escribe Galeano—. La geografía tradicional roba el espacio, como la economía imperial roba la riqueza, la historia oficial roba la memoria y la cultura formal roba la palabra”.

El debate que planteó Galeano estaba basado en un mapa creado por Arno Peters, un cineasta —sí, un cineasta— que en 1974, interesado por la historia mundial, decidió ajustar y diseñar una cartografía más exacta. Entonces para Galeano fue claro que África y Suramérica eran bastante más anchas y extensas que las tierras del norte. Que tres cuartos de Europa cabrían en Brasil.

El mapa de Peters sirvió para que el Ministerio de Cultura de Chile hiciera una propuesta que, en muchos sentidos, no parece inadecuada: siluetear un mapa que, en el norte, ubique a Suramérica y África. Mientras tanto, en el sur descansarían los que hoy están arriba. Desde fuera de la Tierra, no existe un ángulo determinado para observar la posición de los continentes. La representación plana haría posible que tanto Europa como Suramérica estén ubicadas en el norte o en el sur.

Pero el problema que señala Galeano es aún más profundo. Que Europa esté arriba o abajo parecería un asunto banal, pero el crítico asegura que la representación del mundo que creó Mercator definía el “mapa político” de ese entonces y no la realidad cartográfica. De cualquier modo, el mapa de Mercator, con Europa —la alta y portentosa— y Suramérica —la diminuta—, sigue impreso en las cartillas escolares.

Por Redacción Vivir

 

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