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Al consultorio de María Cecilia Bentacur llegan los pacientes destrozados, sumidos en una profunda tristeza mezclada con una necesidad enorme de venganza. El rompimiento de su relación amorosa los lleva no sólo a la depresión sino a realizar locuras. Betancur recuerda la historia de un paciente que pagó porque le echaran un tarro rojo de pintura al carro azul de su ex, o la obsesión de una mujer que estuvo en terapia durante meses hasta que logró botar una caja con cáscaras de huevo y huesitos de pollo que le recordaban, de manera enfermiza, los almuerzos que había disfrutado con su ex pareja.
A todos ellos no parecieron funcionarles los consejos de sus amigos de salir con otra persona, de sumirse en el alcohol por varias noches para intentar olvidar a quien tanto daño les hizo o de satisfacer su sed de venganza haciéndole maldades a su ex. Incapaces de salir adelante, de reconstruir los pedazos de su corazón roto, recurrieron a la experiencia de Betancur para superar el dolor que produce el rompimiento de una relación. “En esos momentos de sufrimiento las personas pierden su lucidez, su autoestima se va para el piso y su mundo emocional se derrumba”, cuenta Betancur, quien inspirada en esta situación que afecta a todos los seres humanos en alguna etapa de sus vidas, escribió el libro El corazón herido, remedios para el dolor y ejercicios para el olvido, en el que revela las fórmulas más efectivas para superar un fracaso amoroso.
El objetivo de Betancur es evitar que haya más enfermos de amor crónico y conseguir que quienes lean su libro adquieran las herramientas para aprender de la dolorosa experiencia por la que acaban de pasar, pero al mismo tiempo sean capaces de dejar ir a su ex de su corazón y retomar el curso de su vida, libres de resentimiento.