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Recién casados, recién divorciados

Relaciones que fracasan antes de cumplir el primer año de matrimonio.

Redacción Vivir

28 de octubre de 2009 - 05:59 p. m.
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Después de vivir juntos durante cuatro años, Ana María García y Germán Medina decidieron que había llegado el momento de formalizar su relación y jurarse amor eterno ante los ojos de Dios. Convencidos de ser el uno para el otro contrajeron matrimonio, confiados en que esta unión duraría para siempre. Sin embargo, después del encanto de la luna de miel y de los primeros días de convivencia como marido y mujer comenzaron los problemas. Discutían por cualquier motivo, los gastos de la casa, el desorden del uno, el mal genio del otro. Cada día se hablaban menos y la tensión era insoportable.

“Cada vez que peleábamos salía corriendo a la casa de mi mamá a llorar y a desahogar mi tristeza. No podía creer que a los cuatro meses de casada ya tuviera que pensar en divorciarme”, cuenta Ana María. La historia de esta joven pareja, que aún lucha por conservar su matrimonio con la ayuda de un terapeuta, se ha vuelto cada vez más común. La psicóloga y terapista de pareja, María Cecilia Betancur, explica que esta situación se da principalmente por dos motivos: una mala elección o porque alguna de las dos personas creó falsas expectativas con respecto a lo que sería la relación conyugal.

A raíz de estos factores, explica Betancur, se desencadenan serios problemas de convivencia vinculados con la intolerancia, la falta de comunicación y la infidelidad, que si no se tratan a tiempo terminan por destruir la relación. ¿Cuál es el secreto para conservar el matrimonio? Psicólogos como el español Jesús de la Gándara, quien ha dado varias entrevistas sobre relaciones de pareja a distintos medios de comunicación, creen que es normal que durante los primeros meses después del matrimonio alguna de las dos personas se sienta deprimida, temerosa por el futuro, ansiosa o confundida. Sin embargo, estos sentimientos desaparecen con el tiempo, en la medida en que la pareja se adapte a su nueva vida.

Betancur advierte que la clave para conservar una buena relación conyugal es que la pareja se concientice de que el amor se construye todos los días. Y para ello, es fundamental ser detallista, resolver los problemas hablando y no con ramos de flores o cenas, inventarse actividades para disfrutar del tiempo en pareja, dialogar mucho sobre los sentimientos, las necesidades personales y lo bueno y lo malo que tiene el otro. “Construir un matrimonio es como fabricar un nido, para que resista las tempestades debe estar bien cimentado desde el noviazgo”, concluye Betancur.

Por Redacción Vivir

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