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“Cada rata tiene su propio pasaporte, donde vienen indicados sus antecedentes hasta la cuarta generación”, señala Natalia Kulikova, organizadora de la muestra.
Kulikova, que ha dedicado los últimos diez años de su vida a criar ratas, apunta que la procedencia de los ejemplares es muy diversa: Francia, Inglaterra, Finlandia, República Checa, etc.
“Hay ratas de colores poco habituales como plateados, amarillos, verde oliva o color perla celeste,” pero todas ellas, añadió, son “cariñosas y juguetonas” como los gatos, aunque no viven “más de 2-3 años”.
“Como a las personas, a las ratas les gusta comer lo que no deben, productos ahumados, salados y dulces”, dijo.
En las recién concluidas fiestas, la rata se convirtió en el último grito en regalos navideños para los rusos, que ven en el roedor a la mascota que les traerá suerte en 2008.
La exposición coincide con el inicio, según el calendario lunar chino del año de la rata. Los precios de los roedores oscilan entre los 1,7 euros de la rata gris hasta los 28 euros de una rata con colores llamativos.
Este año las ratas han desbancado a otros roedores clásicos como los hámster, las cobayas y los conejillos de indias.
En la ciudad rusa de Myshkin -250 kilómetros al norte de Moscú-, que toma su nombre de la palabra Myshka (ratón), existe el único museo del mundo dedicado exclusivamente a los roedores.
El Año de la Rata, uno de los doce animales del horóscopo chino, comenzará en la madrugada del siete de febrero de 2008.