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Se va el presidente de la BP

A pesar de que desde hace ocho días se contuvo el derrame de crudo del Golfo de México, nuevas investigaciones agravan el escándalo.

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Redacción Vivir
25 de julio de 2010 - 10:00 p. m.
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Un alto funcionario de la petrolera BP le reveló ayer a la cadena británica BBC que en las próximas horas se anunciará públicamente el retiro del presidente de la compañía, Tony Hayward, quien en los últimos tres meses ha sido el blanco de las críticas de los ambientalistas, los gobiernos y los medios de comunicación por cuenta de la explosión de una plataforma en el Golfo de México, que causó el mayor desastre ambiental en la historia de los Estados Unidos y debido al manejo de la situación y a la exagerada cantidad de tiempo que se ha tardado la empresa en contener el derrame.

Aunque desde el comienzo se rumoraba que ante la magnitud de la catástrofe debían rodar cabezas, la compañía petrolera quiso esperar a que la emergencia pudiera controlarse, como sucedió desde hace ocho días cuando por fin se detuvo temporalmente el derrame mientras se sella por completo el pozo.

Para ello, actualmente los ingenieros de la BP están considerando introducir cemento a través de la cúpula que consiguió contener la salida de crudo al mar, una labor que iniciarán cuando sece una tormenta tropical que afectó la zona y obligó a los barcos involucrados en esta misión a abandonar el área durante un tiempo.

Sin embargo, esta buena noticia ha sido opacada por nuevos testimonios de empleados de la BP a la comisión estadounidense que lleva la investigación del caso, como el que rindió este fin de semana Mike Williams, ingeniero técnico jefe en la plataforma, quien aseguró que la alarma de emergencia que podría haber alertado a los trabajadores de la explosión se encontraba apagada a propósito para evitar despertarlos a la madrugada, como había ocurrido últimamente debido a falsas alertas.

Además, Williams aseguró que el sistema informático que supervisaba las operaciones de perforado de los pozos, conocido como la Silla A, estaba a menudo desactivado debido a cuestiones técnicas. “Lo llamábamos la pantalla azul de la muerte. Se ponía de ese color y no proporcionaba ningún dato”. Estas graves acusaciones han empeorado aún más la situación para la BP y su director, lo cual, se dice, habría hecho impostergable su retiro de la compañía.

“Sin duda Tony Hayward absorberá toda la deshonra y el mal sabor que ha caído sobre la petrolera por cuenta del derrame”, advirtió Williams y sentenció que sólo su partida permitirá dar inició a una nueva etapa pos derrame, durante la cual la empresa logre recuperar su prestigio y su economía, pues según los cálculos la limpieza de las aguas impregnadas de crudo (diariamente se derramaron entre 35.000 y 60.000 barriles de crudo) le costarían a la BP por lo menos US$3.500 millones.

Por Redacción Vivir

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