Desde Barcelona, donde se lleva a cabo la última ronda de negociaciones antes de la cumbre de cambio climático en Copenhague, el responsable de la ONU, Yvo de Boher, advirtió que la comunidad internacional no aceptará ningún acuerdo si Estados Unidos no fija sus compromisos. La Comunidad Europea aseguró tener lista su propuesta la semana pasada.
Aunque por ahora se descartan resultados positivos en la negociación, en la que participan más de 4.000 delegados de 181 países, Boher cree que en estos cinco días se tendrá más clara la “arquitectura básica” de un posible acuerdo.
Los dos aspectos fundamentales del acuerdo giran en torno a los compromisos para reducir emisiones en los países desarrollados y los aportes de éstos para mitigar los efectos del calentamiento global en los países en vías de desarrollo.
Según un informe de evaluación de la ONU, las reducciones de los desarrollados deberían ser de entre el 25 y el 40% menos de las cifras registradas en 1990. Sobre las ayudas financieras para los países pobres y la transferencia de tecnología, Boher insistió en que deben partir de 10.000 millones de dólares (la cifra global ronda los 250.000 millones hasta 2020).
“Estados Unidos debe comenzar a fijar sus objetivos a largo plazo y aceptar el consenso sobre la reducción de gases para ganarse la “fe y el respeto” de la comunidad internacional”, concluyó Boher.