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Contenido desarrollado en alianza con la Universidad de La Salle.

Un espacio de diálogo para pensar y cocrear nuevas realidades

“Diálogo institucional para construir un mejor país”, una iniciativa que reunió a estudiantes, docentes, directivos y administrativos de la Universidad de La Salle con el objetivo de buscar soluciones frente a la grave crisis que atraviesa Colombia.

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06 de junio de 2021 - 02:00 p. m.
Se establecieron nueve mesas de diálogo que permitieron recoger voces y testimonios para pensar el cambio profundo que urge.
Se establecieron nueve mesas de diálogo que permitieron recoger voces y testimonios para pensar el cambio profundo que urge.
Foto: Cortesía La Salle
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En las últimas semanas en Colombia se ha visto cómo los jóvenes están recorriendo las calles de todo el país para exigir y reclamar derechos básicos como la educación, la salud y un trabajo digno, por mencionar algunos temas.

Con cantos, arengas y diversas expresiones artísticas levantan su voz para manifestar sus inconformidades y, de alguna manera, velar por un mejor país, uno que les permita cumplir sus sueños y avanzar.

Para ello, sin duda alguna, entre sus peticiones está el derecho a la educación, un arma poderosa para transformar y construir nuevas realidades, que en otros países es un derecho básico, pero que en Colombia aún hace parte de un privilegio de unos cuantos y el anhelo de la gran mayoría.

En este contexto y frente a la grave crisis que atraviesa la nación, la comunidad académica de la Universidad de La Salle, fiel a su convicción de favorecer espacios de encuentro, escucha y diálogo, le dio vida a “Diálogo institucional para construir un mejor país”, una iniciativa que reunió a estudiantes, docentes, directivos y administrativos lasallistas en búsqueda de soluciones.

“Es necesario generar un diálogo institucional que escale a nivel local y nacional, el cual integre a diferentes protagonista y actores de la comunidad universitaria, para tratar de identificar posibles rutas de acción y propuestas para avanzar en un proyecto de nación que pueda superar estas brechas de desigualdad social que son una deuda histórica”, señaló el hermano Cristhian J. Díaz Meza, vicerrector académico de la Universidad de La Salle, en el Facebook Live en El Espectador.

Pero más allá del diálogo, el reto está en la capacidad de proponer proyectos que sean viables y que permitan avanzar en temas específicos que son de relevancia para el país. “Por eso, lo interesante de ‘Diálogo institucional para construir un mejor país’ es que el diálogo fue horizontal, ahí no aplicaba que unos supieran más o no, sino todos con sus aportes. Tuvimos relatores que tomaron nota de las propuestas, conclusiones, para así generar consensos, darles forma y seguir construyendo las propuestas”, indicó el hermano Niky Alexánder Murcia Suárez, rector de la Universidad de La Salle.

Para estos diálogos se conformaron nueve mesas con diferentes temáticas como: acción y formación política, derechos humanos y garantías de protección, perspectivas sociales y económicas, ruralidad y soberanía alimentaria e identidades juveniles, entre otros.

Este último de identidades juveniles llama especialmente la atención, porque han sido los jóvenes quienes se han levantado con fuerza a marchar e incluso a generar tensiones con justa razón. En palabras de Laura Tatiana Cruz, representante de los estudiantes de la Universidad de La Salle, “los jóvenes son quienes encabezan esa tasa de desempleo, no tienen acceso a educación de calidad ni a oportunidades de trabajo dignas, por eso su inconformidad y su descontento. Pero quienes tenemos ese privilegio de estar en la universidad, además tenemos un compromiso ético y político de luchar y seguir movilizándonos por el acceso a educación gratuita y de calidad sin ningún tipo de discriminación”.

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Cumplir esas expectativas requiere de un trabajo conjunto entre la academia, el Estado, el sector público y la sociedad civil. Así se lograría avanzar en una agenda de recuperación e impulsar ese trabajo en equipo que destaca que juntos se logra llegar más lejos. Pero, además, es reconocer que se pueden afirmar los derechos sin olvidar que también existen deberes y estos van de la mano. “Esto es importante porque nosotros como sociedad civil también tenemos deberes y debemos aportar a construir un mejor país. Cada actor desde su rol es fundamental”, dice el hermano Cristhian J. Díaz.

Entonces, para que esas propuestas que surgieron de los diálogos se puedan materializar, se requiere de políticas públicas, espacios que faciliten el emprendimiento, la innovación y la inclusión social de los jóvenes. “Estos diálogos son el primer paso para la construcción de nuevas realidades y por eso le pedimos al presidente que escuche nuestras voces, esas voces de comunidades indígenas, mujeres, jóvenes, trabajadores y otras poblaciones que se suman en esta lucha para poder buscar soluciones y que se respeten los derechos humanos. No queremos empezar el día con la noticia de que uno de los nuestros está muerto”, añade Laura Tatiana Cruz.

La hoja de ruta y el camino están trazados, ahora el reto es lograr esa articulación y trabajo en equipo para “darle paso a la construcción de nuevas realidades, pero sin olvidar que todos somos ciudadanos activos, tenemos voz, voto y la oportunidad de proponer y así mismo cumplir con nuestros deberes”, concluye Niky Alexánder Murcia Suárez.

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