Jérôme Hamon, de 43 años, padece de neurofibromatosis, se trata de un trastorno genético que causa tumores en el cerebro, la médula espinal y los nervios de quien la padece. Estos quistes generalmente son benignos, aunque en ocasiones se pueden transformar en cancerígenos.
Hamon tuvo su primera intervención quirúrgica para realizarse el trasplante de rostro en 2010, cuando tenía 35 años, pues su enfermedad iba tan avanzada que le causaba problemas para ver y respirar bien. La operación fue un éxito y la llevo a cabo el cirujano francés Laurent Lantieri. (Lea también: Hace 15 años se realizó el primer transplante completo de un aparato digestivo)
El hombre enfermó de gripa los años siguientes a la operación y tuvo que tomar antibióticos que resultaron incompatibles con los medicamentos que le formularon tras el trasplante. Entonces, su cuerpo rechazó el nuevo rostro y en 2016 su cara empezó a deformarse otra vez.
Ya en 2017 su piel no resistió más y sufrió una necrosis (muerte de las células y los tejidos), lo que obligó a los médicos a quitarle el rostro y mantener a Hamon hospitalizado hasta que apareciera un nuevo donante.
Finalmente, en enero de este año terminó la espera. Un hombre de 22 años que murió cerca de París resultó compatible con Jérôme y de inmediato el doctor Lantieri decidió operar. La cirugía se realizó entre el 15 y 16 enero, y tardó un total de 16 horas. (Le puede interesar: Por primera vez en EE.UU., mujer con útero transplantado da a luz)
Tres meses después de la operación Hamon se recupera satisfactoriamente, sus heridas ya están casi del todo cicatrizadas y continúa con un tratamiento inmunodepresor para que su cuerpo se adapte satisfactoriamente a su nuevo rostro.