“El mar tal y como lo conocemos va a desaparecer, y no podemos evitarlo”. La voz calmada contrasta con el impacto devastador de estas palabras. En esta apacible mañana de junio, Daniel de la Calle Gebele, productor del reconocido documental A Sea Change (Un mar cambiante), evoca el final del mundo marino que nos rodea.
De la Calle siempre vivió al lado del mar. Nació y creció en las Islas Canarias, y más tarde se fue a vivir a la Costa Atlántica de los Estados Unidos. Por lo tanto, cuando su vecina de piso, Bárbara Ettinger, le propuso participar en la realización de un documental sobre la acidificación de los mares el joven español no dudó en lanzarse al proyecto.
La acidificación de los océanos se debe a las emisiones de CO2 acumuladas en la atmósfera, de las cuales una parte va a los mares, que funcionan como un regulador. “En otras palabras, el mar chupa parte del CO2 y eso genera una acidificación de los océanos, es decir, el PH del mar está bajando, volviéndose más ácido”, explica De la Calle. Desde el comienzo de la revolución industrial en el siglo XIX se produjo un incremento del 30% de los niveles de acidez, “y esto tiene consecuencias gravísimas, sobre todo en el mundo marino”, advierte De la Calle.
“La acidificación de los mares pone en peligro el equilibrio de la cadena alimenticia marina, de manera que afecta a los pequeños organismos que forman la base de la alimentación de los peces —indica el joven español. Esto impacta todo el equilibrio de esta cadena y al final nos afecta también a nosotros los seres humanos como industria y sociedad. Todos tenemos estómago y necesitamos comer”. Teniendo en cuenta que en promedio el 40% del aporte proteico viene de los mares –una cifra que sube al 80% en los países más pobres–, está claro que vamos a tener que enfrentar una crisis económica y alimentaria mundial.
La meta del documental desde un principio fue hablar de esta problemática poco conocida, pero sin caer en la trampa del reportaje científico aburrido. Y Daniel y Bárbara optaron entonces por la solución más simple y efectiva: contar la historia verdadera del mismo esposo de Bárbara, Sven Huseby, descendiente de una familia de pescadores noruegos.
“Es una narración, la historia de un viaje de reencuentro y de búsqueda del legado que estamos dejando para las generaciones futuras”, explica De la Calle.
Tantos esfuerzos conjuntos lograron dos objetivos: “Primero, la gente sale de la proyección con cuatro o cinco ideas claras sobre el tema. Y segundo, el documental alcanza a todo público —explica De la Calle—. Mi hija lo vio cuando tenía 5 años y se lo tragó”.
Pero la sonrisa desaparece cuando vuelve a evocar la gravedad del asunto. “De todas maneras ya es demasiado tarde. Si las emisiones de CO2 pararan ahora mismo, el planeta tardaría entre dos y cuatro millones de años para recuperarse. Hagamos lo que hagamos, el mundo que conocemos se va a acabar”.
En septiembre se presentará el documental en la primera edición del Festival de Cine Ambiental “Festiver”, que tendrá lugar del 20 al 24 en Barichara, Santander.
Una iniciativa muy positiva según De la Calle, pues “hasta que se hable de un problema, nunca se va a solucionar. Por eso el festival es un paso fundamental en cuanto a la sensibilización de la gente; es la primera piedra para poder reclamar políticas nacionales y mundiales para contrarrestar la acidificación de los mares”.